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En el día 111, somos testigos de la creciente amistad y tensión entre David y Saúl. 1 Samuel 18-19 relata el reconocimiento de David, los celos de Saúl y las intrigas que surgen, mientras que el Salmo 59 nos recuerda la constante protección y refugio de Dios en tiempos de peligro.
1. Cuando David terminó de hablar con Saúl, Jonatán simpatizó con David y comenzó a quererlo como a sí mismo.
2. Ese día Saúl guardó a David en su casa y no le permitió regresar donde su padre.
3. Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo quería como a sí mismo.
4. Jonatán se despojó del manto que llevaba y se lo dio a David, y también le dio su propia armadura, así como su espada, su arco y su cinturón.
5. David tenía éxito en todas las misiones que Saúl le encargaba, y él le confió el mando de su ejército.
6. Todo el pueblo lo quería, incluso los oficiales de Saúl. Cuando David volvió con el pueblo después de haber derrotado al filisteo, las mujeres salieron de todas las ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl, con tambores y arpas y con gritos de alegría.
7. Las mujeres cantaban: «Saúl mató a mil, y David a diez mil.»
8. Saúl se enojó mucho y el refrán no le gustó, pues comentó: «A David le han dado diez mil, y a mí me dan sólo mil; ahora, lo único que le falta es el reino.»
9. A partir de ese día, Saúl miró a David con malos ojos.
10. Al día siguiente, un espíritu malo, venido de Dios, cayó sobre Saúl, que comenzó a delirar en su casa. David, pues, como lo hacía otros días, empezó a tocar la cítara. Saúl tenía una lanza en su mano,
11. y pensó: «Clavaré a David en la pared.» Pero David esquivó el golpe dos veces.
12. Saúl veía que Yavé lo había abandonado y estaba con David. Por eso tuvo miedo de David.
13. Para alejarlo de su persona, lo hizo jefe de mil hombres.
14. David marchaba a la cabeza del ejército y le iba bien en todas sus expediciones porque Yavé estaba con él.
15. Estos éxitos de David hicieron que Saúl lo temiera más aún;
16. todo Israel y Judá, en cambio, quería a David porque él marchaba siempre al frente de ellos.
17. Por esto, Saúl dijo a David: «Te voy a dar por esposa a mi hija mayor, Merob, con tal de que me demuestres tu valentía combatiendo por Yavé.» Al mismo tiempo, Saúl se decía: «No le voy a matar yo; es mejor que lo hagan los filisteos.»
18. David dijo a Saúl: «¿Quién soy yo, y quién es mi familia? ¿Y de qué consideración goza la familia de mi padre en Israel, para que yo llegue a ser el yerno del rey?»
19. Pero cuando llegó el tiempo en que Merob, hija de Saúl, debía desposarse con David, fue dada por esposa a Adriel de Mejolá.
20. Micol, la otra hija de Saúl, se enamoró de David; se lo dijeron a Saúl y le agradó mucho la noticia.
21. Saúl dijo: «Se la voy a prometer y por ella se perderá, pues lo haré caer en manos de los filisteos.» Saúl entonces dijo por segunda vez a David: «Ahora serás mi yerno.»
22. Ordenó Saúl a sus servidores: «Insinúen a David: El rey te estima, también te quieren todos sus servidores; procura ser yerno del rey.»
23. Los servidores de Saúl dijeron esto a David, el cual respondió: «Parece que para ustedes es muy sencillo llegar a ser yerno del rey. Pero ¿se han fijado en que yo soy un hombre pobre y desconocido?»
24. Le hicieron saber a Saúl lo que había respondido David,
25. y éste le mandó a decir: «El rey no quiere dote para su hija, sino que quiere los prepucios de cien incircuncisos filisteos, para vengarse así de sus enemigos.» Pero la intención de Saúl era hacer caer a David en manos de los filisteos.
26. Los servidores comunicaron a David estas palabras y a él le pareció que este asunto de ser yerno del rey no era tan difícil. Aún no se había cumplido el plazo,
27. cuando David partió con sus hombres y mató a doscientos filisteos; entregó sus prepucios al rey y Saúl tuvo que darle a su hija Micol por esposa.
28. Saúl temía a David porque se daba cuenta de que Yavé estaba con él. Pero su hija Micol quería a David.
29. El temor de Saúl hacia David aumentó, y fue su enemigo hasta el fin de su vida.
30. Cada vez que salían los jefes de los filisteos a campaña, David obtenía más éxito contra ellos que todos los demás oficiales de Saúl, de tal manera que su nombre se hizo cada vez más famoso.
1. Saúl comunicó a su hijo Jonatán y a todos sus servidores su decisión de dar muerte a David; pero Jonatán, que quería mucho a David, se lo fue a decir a éste:
2. «Saúl, mi padre, anda tratando de matarte. Ten, pues, mucho cuidado y mañana, por favor, no te dejes ver y escóndete.
3. Yo, por mi parte, saldré a pasear con mi padre por el campo donde tú estés, y le hablaré de ti; veré qué piensa y te avisaré.»
4. Habló entonces Jonatán a su padre en favor de David y le dijo: «No hagas daño, rey, a tu siervo David, porque él no te ha hecho ningún daño, sino grandes servicios.
5. Arriesgó su vida para matar al filisteo, con lo cual Yavé dio una gran victoria a todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. Entonces, ¿por qué quieres pecar contra sangre inocente matando a David sin motivo?»
6. Saúl se dejó convencer por las palabras de Jonatán y juró: «Por Yavé, no se le quitará la vida.»
7. Llamó entonces Jonatán a David, y le contó todo esto. Luego lo presentó a Saúl, para que volviera a su servicio como antes.
8. Reanudada la guerra, partió David para pelear contra los filisteos y los derrotó completamente, obligándolos a huir.
9. Pero un espíritu malo enviado por Yavé se apoderó nuevamente de Saúl. Estaba sentado en su casa, con su lanza en la mano, y David tocaba la cítara.
10. Saúl intentó clavar a David en la pared con su lanza; pero éste se inclinó y la lanza, sin herirlo, fue a dar en la muralla. David huyó al instante y se puso a salvo.
11. Aquella misma noche, Saúl mandó gente a la casa de David para que lo vigilaran y así poder darle muerte a la mañana siguiente, pero Micol, su esposa, avisó a David: «Si esta noche no te pones a salvo, mañana te matarán.»
12. Luego Micol hizo bajar por la ventana a David, quien huyó inmediatamente, poniéndose a salvo.
13. En seguida, Micol tomó una estatua y la puso en la cama de David; colocó a la cabecera un tejido de pelos de cabra y cubrió la estatua con una sábana.
14. Cuando Saúl mandó gente para que apresaran a David, ella dijo: «Está enfermo.»
15. Pero Saúl volvió a mandar gente para que lo vieran y se lo trajeran en su cama, pues quería darle muerte.
16. Entraron los enviados y encontraron en la cama una estatua que tenía la cabeza envuelta en un tejido de pelos de cabra.
17. Saúl dijo a Micol: «¿Por qué me has engañado y has dejado escapar a mi enemigo?» Ella respondió: «Porque él me dijo: Déjame irme o te mato.»
18. David había huido, escapándose de Saúl. Se fue donde Samuel, en Ramá, donde vivían los profetas, y le contó todo lo que Saúl le había hecho. Los dos fueron a habitar en «las Celdas».
19. Le informaron a Saúl que David estaba en las Celdas de Ramá.
20. Saúl, pues, envió unos soldados para que lo tomaran preso. Ellos vieron a la comunidad de los profetas «profetizando»; es decir, que estaban en trance, con Samuel al frente de ellos. Entonces el espíritu de Yavé se apoderó de los soldados, que también empezaron a profetizar.
21. Se le hizo saber a Saúl, quien mandó otros mensajeros, pero también ellos se pusieron a profetizar. Por tercera vez envió otro grupo y le pasó lo mismo.
22. Entonces fue Saúl en persona a Ramá y, cuando llegó al pozo, preguntó: «¿Dónde están Samuel y David?» Le contestaron: «Están en las Celdas.»
23. Partió hacia allá, pero el espíritu de Yavé se apoderó también de él y fue profetizando hasta su llegada a las Celdas.
24. Allí se sacó su ropa y volvió a entrar en trance, en presencia de Samuel. Después cayó desnudo en tierra y estuvo así todo el día y toda la noche. Por esto hay un refrán que dice: «¿Conque está también Saúl entre los profetas?»
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2. ¡Dios mío, líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores;
3. líbrame de los que hacen la maldad, sálvame de los hombres criminales!
4. Mira cómo acechan a mi vida, cuántos poderosos se juntan contra mí. Señor, en mí no hay crimen ni pecado,
5. pero sin falta mía acuden y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y mira.
6. Señor, Dios Sabaot, Dios de Israel, despiértate, castiga a esos paganos, sé inclemente con todos esos renegados.
7. Vuelven de tarde, ladran como perros, andan dando vueltas por la ciudad.
8. A toda boca dicen barbaridades, de sus labios salen como espadas: «¡Escuche Dios, si puede!»¿
9. Pero tú, Señor, te burlas de ellos, te ríes de esos incrédulos.
10. Oh tú, mi fuerza, hacia ti miro, pues Dios es mi ciudadela.
11. Si mi Dios viene a mí en su bondad, me hará ver la pérdida de los que me espían.
12. Oh Dios, ordena su masacre, pues tu pueblo no debe olvidarlo. Tú tan valiente persíguelos y mátalos, oh Señor, nuestro escudo.
13. No hay palabra de sus labios que en su boca no sea pecado. Quedarán atrapados en su orgullo, en los insultos y mentiras que pronuncian.
14. En tu furor aplástalos, destrúyelos y que ya no sean más. Entonces se sabrá que Dios reina en Jacob y hasta los confines de la tierra.
15. Que a la tarde regresen, que ladren como perros, que anden dando vueltas por la ciudad
16. a la caza de algo que comer y que gruñan si no se repletan.
17. Pero yo cantaré tu poder, y desde la mañana contaré tus bondades; porque tú has sido para mí una ciudadela y mi refugio en el día de la angustia.
18. Oh mi fuerza, yo quiero cantarte, mi Bastión es un Dios siempre bueno conmigo
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"Como Jesus, preparemo-nos a duas ascensões: uma ao Calvário e outra ao Céu." São Padre Pio de Pietrelcina