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En el día 336, Hechos 15 presenta el Concilio de Jerusalén, donde se resolvieron cuestiones esenciales sobre la ley y la inclusión de los gentiles en la Iglesia. 1 Corintios 11-12 aborda la celebración de la Cena del Señor y la diversidad de dones espirituales, enseñando la unidad y el respeto mutuo. Proverbios 28:10-12 ofrece principios de prudencia y discernimiento en nuestras acciones diarias.
1. Llegaron algunos de Judea que aleccionaban a los hermanos con estas palabras: «Ustedes no pueden salvarse, a no ser que se circunciden como lo manda Moisés.»
2. Esto ocasionó bastante perturbación, así como discusiones muy violentas de Pablo y Bernabé con ellos. Al fin se decidió que Pablo y Bernabé junto con algunos de ellos subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los apóstoles y los presbíteros.
3. La Iglesia los encaminó, y atravesaron Fenicia y Samaría. Al pasar contaban con todo lujo de detalles la conversión de los paganos, lo que produjo gran alegría en todos los hermanos.
4. Al llegar a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia, por los apóstoles y los presbíteros, y les expusieron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos.
5. Pero se levantaron algunos del grupo de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron: «Es necesario circuncidar a los no judíos y pedirles que observen la ley de Moisés.»
6. Entonces los apóstoles y los presbíteros se reunieron para tratar este asunto.
7. Después de una acalorada discusión, Pedro se puso en pie y dijo: «Hermanos: ustedes saben cómo Dios intervino en medio de ustedes ya en los primeros días, cuando quiso que los paganos escucharan de mi boca el anuncio del Evangelio y abrazaran la fe.
8. Y Dios, que conoce los corazones, se declaró a favor de ellos, al comunicarles el Espíritu Santo igual que a nosotros.
9. No ha hecho ninguna distinción entre nosotros y ellos, sino que purificó sus corazones por medio de la fe.
10. ¿Quieren ustedes mandar a Dios ahora? ¿Por qué quieren poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que nuestros padres no fueron capaces de soportar, ni tampoco nosotros?
11. Según nuestra fe, la gracia del Señor Jesús es la que nos salva, del mismo modo que a ellos.»
12. Toda la asamblea guardó silencio y escucharon a Bernabé y a Pablo, que contaron las señales milagrosas y prodigios que Dios había realizado entre los paganos a través de ellos.
13. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: «Hermanos, escúchenme:
14. Simeón acaba de recordar cómo Dios, desde el primer momento, intervino para formarse con gentes paganas un pueblo a su nombre.
15. Los profetas hablan el mismo lenguaje, pues está escrito:
16. Después de esto volveré y construiré de nuevo la choza caída de David. Reconstruiré sus ruinas y la volveré a levantar,
17. para que el resto de los hombres busque al Señor, todas las naciones sobre las cuales ha sido invocado mi Nombre. Así lo dice el Señor, que hoy realiza
18. lo que tenía preparado desde siempre.
19. Por esto pienso que no debemos complicar la vida a los paganos que se convierten a Dios.
20. Digámosles en nuestra carta tan sólo que se abstengan de lo que es impuro por haber sido ofrecido a los ídolos, de las relaciones sexuales prohibidas, de la carne de animales sin sangrar y de comer sangre.
21. Porque desde tiempos antiguos leen a Moisés en las sinagogas todos los sábados, y tiene predicadores en cada ciudad.»
22. Entonces los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, decidieron elegir algunos hombres de entre ellos para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Fueron elegidos Judas, llamado Barsabás, y Silas, ambos dirigentes entre los hermanos.
23. Debían entregar la siguiente carta: «Los apóstoles y los hermanos con título de ancianos saludan a los hermanos no judíos de Antioquía, Siria y Cilicia.
24. Nos hemos enterado de que algunos de entre nosotros los han inquietado y perturbado con sus palabras. No tenían mandato alguno nuestro.
25. Pero ahora, reunidos en asamblea, hemos decidido elegir algunos hombres y enviarlos a ustedes, junto con los queridos hermanos Bernabé y Pablo,
26. que han consagrado su vida al servicio de nuestro Señor Jesucristo.
27. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les expondrán de viva voz todo el asunto.
28. Fue el parecer del Espíritu Santo y el nuestro no imponerles ninguna otra carga fuera de las indispensables:
29. que no coman carne sacrificada a los ídolos, ni sangre, ni carne de animales sin desangrar, y que se abstengan de relaciones sexuales prohibidas. Observen estas normas dejándose guiar por el Espíritu Santo. Adiós. »
30. Después de despedirse fueron a Antioquía, reunieron a la asamblea y entregaron la carta.
31. Cuando la leyeron, todos se alegraron con aquel mensaje de aliento.
32. Judas y Silas, que también eran profetas, dieron ánimo y confortaron a los hermanos con un largo discurso.
33. Se quedaron allí algún tiempo, y los hermanos los despidieron en paz para volver a la comunidad que los había enviado.
34. Pero Silas prefirió quedarse con ellos y Judas volvió solo.
35. En cuanto a Pablo y Bernabé, se detuvieron en Antioquía, enseñando y anunciando con muchos otros la Palabra de Dios.
36. Pero un día Pablo dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar a los hermanos y veamos cómo están en cada una de las ciudades donde hemos anunciado la Palabra del Señor.»
37. Bernabé quería llevar con ellos también a Juan, llamado Marcos,
38. pero Pablo consideraba que no debían llevar consigo a quien los había abandonado en Panfilia, cuando debía haber compartido sus trabajos.
39. Se acaloraron tanto que acabaron por separarse el uno del otro. Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre.
40. Pablo, por su parte, eligió a Silas. Los hermanos lo encomendaron a la gracia de Dios y partió.
41. Recorrió Siria y Cilicia confirmando a las Iglesias y entregando las decisiones de los presbíteros.
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1. Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.
2. Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido.
3. Pero quiero recordarles que la cabeza de todo varón es Cristo, y la cabeza de la mujer es el varón, y la cabeza de Cristo es Dios.
4. Si un varón ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza.
5. En cambio, la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta falta al respeto a su cabeza; sería igual si se cortase el pelo al rape.
6. ¿No quiere cubrirse el pelo? Que se lo corte al rape. ¿Que le da vergüenza andar con el pelo cortado al rape? Pues que se ponga el velo.
7. El varón no debe cubrirse la cabeza porque es imagen y reflejo de Dios, mientras que la mujer es reflejo del hombre.
8. El varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón;
9. tampoco fue creado el varón con miras a la mujer, sino la mujer con miras al varón.
10. La mujer, pues, debe llevar sobre la cabeza el signo de su dependencia; de lo contrario, ¿qué pensarían los ángeles?
11. Bien es verdad que en el Señor ya no se puede hablar del varón sin la mujer, ni de la mujer sin el varón,
12. pues si Dios ha formado a la mujer del varón, éste a su vez nace de la mujer, y ambos vienen de Dios.
13. Juzguen ustedes mismos: ¿les parece decente que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?
14. El sentido común nos enseña que es vergonzoso para el hombre hacerse un peinado,
15. mientras que la mujer se siente orgullosa de su cabellera. Precisamente usa el peinado a modo de velo.
16. De todas maneras, si alguien desea discutir, sepa que ésa no es nuestra costumbre, ni tampoco lo es en las Iglesias de Dios.
17. Siguiendo con mis advertencias, no los puedo alabar por sus reuniones, pues son más para mal que para bien.
18. En primer lugar, según me dicen, cuando se reúnen como Iglesia, se notan divisiones entre ustedes, y en parte lo creo.
19. Incluso tendrá que haber partidos, para que así se vea con claridad con quién se puede contar.
20. Ustedes, pues, se reúnen, pero ya no es comer la Cena del Señor,
21. pues cada uno empieza sin más a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga.
22. ¿No tienen sus casas para comer y beber? ¿O es que desprecian a la Iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Tendré que aprobarlos? En esto no.
23. Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan
24. y, después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.»
25. De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.»
26. Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga.
27. Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor.
28. Cada uno, pues, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber de la copa.
29. El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación por no reconocer el cuerpo.
30. Y por esta razón varios de ustedes están enfermos y débiles y algunos han muerto.
31. Si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.
32. Pero si el Señor nos juzga, nos corrige, para que no seamos condenados con este mundo.
33. En resumen, hermanos, cuando se reúnan para la Cena, espérense unos a otros;
34. y si alguien tiene hambre, que coma en su casa. Pero no se reúnan para ponerse en mala situación. Lo demás ya lo dispondré cuando vaya.
1. Ahora, hermanos, les recordaré lo siguiente respecto a los dones espirituales.
2. Cuando aún eran paganos, perdían el control de sí mismos al ser llevados a sus ídolos sin voz ni vida.
3. Ahora les digo que ninguno puede gritar: «¡Maldito sea Jesús!» si el espíritu es de Dios; y nadie puede decir: «¡Jesús es el Señor!», sino con un espíritu santo.
4. Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo.
5. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo.
6. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.
7. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común.
8. A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;
9. a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu;
10. a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas.
11. Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere.
12. Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo.
13. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.
14. Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos.
15. Supongan que diga el pie: «No soy mano y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo.
16. O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo.
17. Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler?
18. Dios ha dispuesto los diversos miembros, colocando cada uno en el cuerpo como ha querido.
19. Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
20. Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo.
21. El ojo no puede decir a la mano: No te necesito. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: No los necesito.
22. Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias,
23. y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables,
24. mientras que otras, más nobles, no lo necesitan. Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último,
25. para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras.
26. Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.
27. Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él.
28. En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas.
29. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros? ¿Pueden todos obrar milagros,
30. curar enfermos, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas?
31. Ustedes, con todo, aspiren a los carismas más elevados, y yo quisiera mostrarles un camino que los supera a todos.
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10. El que enseña el mal camino a la gente buena, el mismo caerá en la zanja.
11. El hombre rico piensa que es sabio, pero el pobre de buen criterio sabe lo que aquél vale.
12. Cuando triunfan los justos es grande la alegría; cuando ganan los malos, cada uno se esconde.
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"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina