Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el vigésimo noveno día, vemos una fe vacilante y una creciente oposición. Éxodo 4-5 muestra cómo Dios fortalece a Moisés con señales milagrosas, su regreso a Egipto y el primer enfrentamiento desastroso con el faraón, que intensifica la opresión de Israel. Levítico 4 enseña sobre las ofrendas por el pecado, mostrando cómo diferentes pecados requerían diferentes sacrificios para su expiación. El Salmo 46 ofrece un poderoso consuelo, declarando que Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en los momentos difíciles, incluso cuando la tierra tiembla.

Capítulo 4

1. Moisés respondió a Yavé: «No me van a creer, ni querrán escucharme, sino que dirán: ¡Cómo que se te ha aparecido Yavé!»

2. Entonces Yavé le dijo: «¿Qué es lo que tienes en la mano?» «Un bastón», le respondió él.

3. Dijo Yavé: «Tíralo al suelo.» Lo tiró al suelo, y se convirtió en una serpiente: Moisés dio un salto atrás.

4. Yavé entonces le dijo: «¡Tómala por la cola con tu mano!» Moisés la agarró, y volvió a ser un bastón en su mano.

5. «Con esto -le dijo Yavé- podrán creer que se te ha aparecido el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y de Jacob.»

6. Otra vez Yavé le dijo: «Mete la mano en tu pecho.» Lo hizo, y la sacó cubierta de lepra, blanca como la nieve.

7. «Vuelve a meter tu mano en el pecho.» Lo hizo y, al sacarla, su mano estaba tan sana como el resto de su cuerpo.

8. «Si no te creen -le dijo Yavé- y no los convence el primer prodigio, te creerán con el segundo.

9. Y si no creen todavía con los dos prodigios y no te hacen caso, toma agua del río y derrámala; en cuanto toque el suelo, el agua del río se convertirá en sangre.»Aarón, intérprete de Moisés

10. Moisés dijo a Yavé: «Mira, Señor, que yo nunca he tenido facilidad para hablar, y no me ha ido mejor desde que hablas a tu servidor: mi boca y mi lengua no me obedecen.»

11. Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no?

12. ¿Quién hace que uno vea y que el otro sea ciego o sordo? ¿No soy yo, Yavé?

13. Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.»

14. Pero él insistió: «Por favor, Señor, ¿por qué no mandas a otro?» Esta vez Yavé se enojó con Moisés y le dijo: «¿No tienes a tu hermano Aarón, el levita? Bien sé yo que a él no le faltan las palabras.

15. Y precisamente ha salido de viaje en busca tuya y, al verte, se alegrará mucho. Tú le hablarás y se lo enseñarás de memoria,

16. y yo les enseñaré todo lo que han de hacer, pues estaré en tu boca cuando tú le hables, y en la suya cuando él lo transmita.

17. Aarón hablará por ti igual que un profeta habla por su Dios, y tú, con este bastón en la mano, harás milagros.»

18. Moisés, pues, volvió a casa de su suegro Jetró y le dijo: «Yo quisiera irme donde mis hermanos, en Egipto, para saber si están vivos todavía.» Jetró le respondió: «Que te vaya bien.»

19. Yavé dijo a Moisés, en el país de Madián: «Regresa a Egipto, pues ya murieron los que querían tu muerte.»

20. Tomó Moisés a su esposa y a sus hijos. Los hizo montar en un burro y partió para Egipto, llevando en la mano el bastón divino.

21. Yavé le dijo, asimismo: «Cuando regreses a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios para los cuales te he dado poder. Pero yo haré que se ponga porfiado y no dejará partir a mi pueblo.

22. Tú entonces le dirás: Esto dice Yavé: Israel es mi hijo primogénito.

23. Ya te dije: Deja partir a mi hijo, para que me rinda culto. Pero tú no lo has dejado que salga, y yo voy a quitar la vida a tu hijo primogénito.»

24. Cuando Moisés iba de camino, el Angel de Yavé se le presentó en el lugar donde pasaba la noche, con intención de quitarle la vida.

25. Tomó entonces Séfora un cuchillo de piedra y, cortando el prepucio de su hijo, tocó él los pies de Moisés. Luego dijo: «Tú eres para mí un esposo de sangre.»

26. El Angel lo dejó. Ella había dicho estas palabras, «esposo de sangre», a causa de la circuncisión.

27. Mientras tanto, Yavé había dicho a Aarón: «Sal al encuentro de Moisés, en el desierto.» Así que partió Aarón, lo encontró en el Monte de Dios y lo besó.

28. Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yavé le había dirigido y los prodigios que le había enseñado.

29. Moisés y Aarón, pues, partieron juntos a Egipto, donde reunieron a todos los jefes de los hijos de Israel.

30. Aarón les comunicó todo lo que Yavé había dicho a su hermano Moisés; y éste hizo los prodigios delante de todo el pueblo.

31. El pueblo creyó; comprendieron que Yavé había visto sus humillaciones y venía a visitar a los hijos de Israel. Postrados en tierra, adoraron.

Capítulo 5

1. Después de eso Moisés y Aarón fueron a decir a Faraón: «Así dice Yavé, el Dios de Israel: Deja que mi pueblo salga al desierto para celebrar mi fiesta.»

2. Respondió Faraón: «¿Quién es Yavé para que yo le haga caso y deje salir a Israel? No conozco a Yavé y no dejaré salir a Israel.»

3. Ellos dijeron: «El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Permite que vayamos al desierto a tres días de camino. Allá ofreceremos sacrificios a Yavé, nuestro Dios, no sea que nos castigue con peste o espada.»

4. El rey de Egipto les dijo: «Ustedes, Moisés y Aarón, ¿por qué ponen trabas a los que trabajan? Vuelvan a sus tareas.»

5. Faraón añadió: «Este pueblo ahora es más numeroso que la gente del país y ¿ustedes quieren que interrumpa sus trabajos?»

6. Aquel mismo día Faraón dio la siguiente orden a los capataces del pueblo y a sus secretarios israelitas:

7. «Ya no darán paja al pueblo para hacer ladrillos. como lo hacían antes. Que vayan ellos mismos a recoger la paja.

8. Pero les exigirán la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin disminuir ni uno solo. Son unos flojos, y por eso vienen aquí con sus gritos: ¡Déjanos salir! ¡Tenemos que sacrificar a nuestro Dios!

9. Denles más trabajo y que no flojeen, y ya no se prestarán para estas tonterías.»

10. Los capataces, pues, junto con sus secretarios israelitas, empezaron a apurar pueblo: «Así dice Faraón: No les daremos más paja.

11. Vayan ustedes mismos a buscarla donde la encuentren. Pero la producción tendrá que ser la misma de antes.»

12. El pueblo recorría todo el país de Egipto en busca de paja para machacar.

13. Tenían encima a sus capataces que les decían: «Cumplan su tarea, la misma cantidad diaria que cuando se les daba paja.»

14. Los secretarios israelitas que se habían colocado al frente del pueblo fueron castigados, pues se les dijo: «¿Por qué ni ayer ni hoy han respetado las normas sobre la cantidad de ladrillos? Debía ser la misma de antes.»

15. Los secretarios israelitas fueron a quejarse a Faraón y le dijeron: «¿Por qué tratas así a tus siervos?

16. No nos dan paja y nos piden ladrillos. Los tuyos no tienen por qué azotarnos.»

17. El respondió: «¡Flojos y más que flojos! Por esa razón me piden ir a sacrificar a Yavé.

18. Vuelvan a sus trabajos. No se les dará paja, y tendrán que entregar la cantidad de ladrillos.»

19. Los secretarios israelitas, pues, tuvieron que enfrentarse con el pueblo y decirle: No se les quitará nada de la cantidad diaria.

20. Al salir de la casa de Faraón se encontraron con Moisés y Aarón, que los esperaban,

21. y les dijeron:«Que Yavé examine y juzgue. Por culpa de ustedes Faraón y sus capataces nos han tomado odio. Ustedes han puesto la espada en sus manos para matarnos.»

22. Se volvió entonces Moisés hacia Yavé y dijo: «Señor mío, ¿por qué maltratas a tu pueblo?, ¿por qué me has enviado?

23. Pues desde que fui donde Faraón y le hablé en tu nombre, está maltratando a tu pueblo, y Tú no haces nada para librarlo.»

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1. Yavé habló así a Moisés:

2. «Dirás a los hijos de Israel: Estas son las normas para las personas que pecan por ignorancia contra uno de los mandamientos de Yavé, haciendo algo que no debe hacerse.

3. Si el que peca es el sumo sacerdote, el ungido, su pecado mancha al pueblo. Ofrecerá a Yavé, por el pecado que cometió, un novillo sin defecto.

4. Lo traerá a la Tienda de las Citas a la presencia de Yavé; pondrá la mano sobre la cabeza del novillo, y luego lo sacrificará delante de Yavé.

5. Entonces el sacerdote ungido tomará parte de su sangre, que llevará a la Tienda de las Citas,

6. y habiendo mojado el dedo en la sangre rociará con ella siete veces hacia el velo del santuario.

7. El sacerdote teñirá con la sangre los cuernos del altar del incienso aromático para Yavé que está en la Tienda de las Citas, y vaciará el resto de la sangre al pie del altar de los holocaustos, a la entrada de la Tienda de las Citas.

8. Después quitará la grasa del novillo sacrificado por el pecado, tanto la que cubre las entrañas, como la que está encima,

9. los riñones y el sebo adherido a éstos y a los lomos, junto con la telilla del hígado.

10. Hará como se hace en los sacrificios de comunión: lo quemará sobre el altar de los holocaustos.

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12. Todo lo restante del animal, la piel, toda la carne, la cabeza, patas e intestinos y el excremento, lo llevará fuera del campamento, a un lugar limpio donde se suelen echar las cenizas de las víctimas. Allí lo quemarán sobre un montón de leña.

13. Si toda la comunidad de Israel ha pecado por ignorancia, sin darse cuenta de que hizo alguna cosa prohibida por Yavé,

14. en cuanto la comunidad se dé cuenta del pecado, ofrecerá un novillo como sacrificio por el pecado. Lo llevarán a la entrada de la Tienda de las Citas,

15. y los ancianos del pueblo pondrán las manos sobre la cabeza del ternero, en la presencia de Yavé. Allí sacrificarán el novillo.

16. El sacerdote ungido llevará parte de la sangre a la Tienda de las Citas;

17. allí mojará su dedo en sangre y hará siete aspersiones hacia el velo.

18. Teñirá también con sangre los cuernos del altar que está ante Yavé en la Tienda de las Citas, y derramará la sangre restante al pie del altar de los sacrificios que está a la entrada de la Tienda de las Citas.

19. Luego quitará toda la grasa y la quemará sobre el altar,

20. haciendo en todo con este novillo lo mismo que se hace al ofrecer el sacrificio por el pecado del sacerdote. Así hará la expiación por ellos y serán perdonados.

21. Sacarán el ternero fuera del campamento y lo quemarán también como el primero, por ser sacrificio por el pecado de toda la asamblea.

22. Si un jefe ha pecado, haciendo sin darse cuenta alguna de las muchas cosas que prohíbe la ley de Yavé, se encuentra con un delito.

23. En cuanto se dé cuenta de su pecado, traerá como ofrenda un macho cabrío sin defecto,

24. le pondrá su mano sobre la cabeza y lo degollará en el lugar donde se sacrifica el holocausto en presencia de Yavé.

25. Es un sacrificio por el pecado. El sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima y derramará la sangre al pie de este altar.

26. El sebo lo quemará encima, como se hace en los sacrificios de comunión. De esta forma el sacerdote hará la expiación por la persona y por su pecado, y será perdonada.

27. Si uno del pueblo ha pecado por inadvertencia, haciendo algo prohibido por Yavé, se encuentra con un delito.

28. En cuanto se dé cuenta del pecado cometido, presentará como ofrenda una cabra sin defecto,

29. pondrá la mano sobre la cabeza de la víctima y la degollará en el lugar de los holocaustos.

30. El sacerdote mojará su dedo en la sangre, teñirá con ella los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará el resto junto a su base.

31. Quitará toda la grasa como suele quitarse de los sacrificios de comunión, la quemará sobre el altar como calmante olor para Yavé. Así hará la expiación por la persona y por su pecado, y será perdonada.

32. Si ofrece por el pecado una ovejita, tomará una oveja sin defecto,

33. pondrá la mano sobre la cabeza de la víctima y la degollará en el lugar donde se degüellan las víctimas de los holocaustos.

34. El sacerdote mojará su dedo en la sangre y teñirá con ella los cuernos del altar de los holocaustos, luego derramará el resto de la sangre al pie del altar.

35. También quitará toda la grasa, así como se quita del ternero sacrificado en sacrificio de comunión, la quemará sobre el altar encima de los sacrificios haciendo la expiación por el que ofrece y por su pecado, y le será perdonado.

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2. Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre a mano en momentos de angustia.

3. Por eso, si hay temblor no temeremos, o si al fondo del mar caen los montes;

4. aunque sus aguas rujan y se encrespen y los montes a su ímpetu retiemblen: El Señor Sabaot está con nosotros, es nuestro baluarte el Dios de Jacob.

5. Un río, sus brazos regocijan a la ciudad de Dios, santifica las moradas del Altísimo.

6. Dios está en ella, no puede ceder, Dios la socorre al despuntar la aurora.

7. Los pueblos bramaban, los reinos en marcha se ponían... El eleva su voz y el mundo se hunde.

8. El Señor Sabaot está con nosotros, es nuestro baluarte el Dios de Jacob.

9. Vengan a ver las hazañas del Señor, y los estragos que causó a la tierra.

10. Pone fin a la guerra en todo el país, rompe el arco y en dos parte la lanza y consume los carros en el fuego.

11. Paren y reconozcan que soy Dios, muy por encima de los pueblos y muy alto sobre la tierra.

12. El Señor Sabaot está con nosotros, es nuestro baluarte el Dios de Jacob.

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"Invoquemos sempre o auxílio de Nossa Senhora." São Padre Pio de Pietrelcina