Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 267, Esdras 1-2 relata el regreso del pueblo judío del exilio y la organización para reconstruir el templo. Hageo 1-2 anima a priorizar la obra de Dios sobre los intereses personales. Proverbios 20:1-3 advierte contra el abuso del alcohol y la importancia de la disciplina, recordándonos la sabiduría necesaria para vivir la vida y la comunidad.

Capítulo 1

1. En el año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Yavé, dicha por boca de Jeremías, Yavé movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:

2. «Así habla Ciro, rey de Persia: Yavé, el Dios de los Cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra. El me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, en el país de Judá.

3. A todo el que pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él! Que suban a Jerusalén con la ayuda de su Dios y edifiquen allí la Casa de Yavé, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén.

4. En todo lugar donde vivan restos del pueblo de Yavé, que las gentes del lugar los ayuden para su viaje con plata, oro y toda clase de cosas y ganados. Que les entreguen, además, ofrendas voluntarias para la Casa de Yavé, que está en Jerusalén.»

5. Entonces se levantaron los jefes de las familias de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y levitas, y todos aquellos cuyo espíritu Dios despertó, y acordaron ir a edificar la Casa de Yavé.

6. Y todos los vecinos les dieron toda clase de ayuda: oro, plata, ganado y objetos preciosos en gran cantidad, además de toda clase de ofrendas voluntarias.

7. También el rey Ciro mandó tomar los utensilios de la Casa de Yavé que Nabucodonosor se había llevado de Jerusalén y puesto en la casa de sus dioses.

8. Los puso en manos del tesorero Mitrídates, el cual los contó para entregárselos a Sesbasar, el príncipe de Judá.

9. Esta es la lista: Copas de oro para la ofrenda, 30; de plata, 1.029; otras copas de oro, 30; de plata, 410; otros utensilios, 1.000.

10. Total de los utensilios de oro y plata, 5.400. Todo esto se lo llevó Sesbasar cuando permitieron volver a los cautivos de Babilonia a Jerusalén.

Capítulo 2

1. Estas son las personas de la provincia de Judá que regresaron del cautiverio, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había deportado a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada una a su ciudad.

2. Partieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Seraya, Ralayas, Mardoqueo, Bilsan, Mispar, Bigvay, Rejum y Baana. Lista de los hijos del pueblo de Israel:

3. Los hijos de Paros, 2.172;

4. de Sefatías, 372;

5. de Araj, 775;

6. de Pajat-Moab, por parte de los hijos de Josué y de Joab, 2.812;

7. de Elam, 1.254;

8. de Zattú, 945;

9. de Zaccay, 760;

10. de Baní, 642;

11. de Bebay, 623;

12. de Azgad, 1.222;

13. de Adonicam, 66;

14. de Bigvay, 2.056;

15. de Adin, 454;

16. de Ater de Ezequías, 98;

17. de Besay, 323;

18. de Yorá, 112;

19. de Jasum, 223;

20. de Guibbar, 95;

21. hombres de Belén, 123;

22. de Netofá, 56;

23. de Anatot, 128;

24. de Azmavet, 42;

25. de Cariatiarim de Quefira y Berot, 743;

26. de Ramó y Gueba, 621;

27. de Mikmás, 122;

28. de Beter y de Hay, 223;

29. de Nebo, 52;

30. de Magbis, 156;

31. los de Elam-Agner, 1.254;

32. los de Jarim, 320;

33. los hombres de Lod, Jadid y Onó, 725;

34. los de Jericó, 345;

35. los de Sanaá, 3.630.

36. Sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la familia de Josué, 973;

37. los de Immer, 1.052;

38. los de Pasjur, 1.247;

39. los de Jarin, 1.017.

40. Levitas: los hijos de Josué, por parte de Cadmiel, Binnuy, Hodovías, 74.

41. Cantores: los hijos de Asaf, 128.

42. Porteros: los hijos de Sal-lum de Ater, de Talmón, de Aqcub, de Jatitá, de Sobay: en total, 139.

43. Ayudantes de los levitas: los hijos de Sijá, los de Jasufá, los de Tabbaot,

44. los de Querós, los de Siajá, los de Padón,

45. los de Lebaná, los de Jagalá, los de Aqcub,

46. los hijos de Jagab, los de Salmay, los de Janán,

47. los de Guiddel, los de Gajar,

48. los de Reaías, los hijos de Resín,

49. los de Necodá, los de Gazzán, los de Uzza, los de Paseaj, los de Besay,

50. los de Asná, los de los meunitas, los de los nefusitas,

51. los de Bacub, los de Jacufá, los de Tarjut,

52. los de Baslut, los de Mejidá, los de Jarsa,

53. los de Barcos, los de Sisrá, los de Témaj,

54. los de Nésiaj, los de Jatifá.

55. Hijos de los siervos de Salomón: los Satay, los de Has-Soferet, los de Perudá,

56. los de Yaadá,

57. los de Sefatías, los de Jatil, los de Pakeret-has-Sebáyim, los de Amit.

58. Total de los donados y de los hijos de los siervos de Salomón, 392.

59. Y éstos son los que volvieron de Tel-Melaj, Tel-Jarsá, Kerub, Addán e Immer y que no pudieron probar si su familia y su linaje eran de origen israelita,

60. los hijos de Delaías, los de Tobías, los de Necodá, 652.

61. Y entre los sacerdotes: los hijos de Jaboyías, los de Jacgos, los de Barzilay, el cual se había casado con una de las hijas de Barzilay, el galaadita, cuyo nombre adoptó.

62. Los que no hallaron los registros de sus antepasados fueron excluidos del sacerdocio,

63. y el gobernador les prohibió comer las cosas santas mientras un sacerdote no consultase a Dios por medio de los Urim y Tumim.

64. Toda la asamblea era de 42.360 personas, sin contar sus siervos y esclavas, en número de 7.337.

65. Mantenían también 200 cantores, entre hombres y mujeres.

66. Tenían 736 caballos, 245 mulos, 435 camellos y 6.720 burros.

67. Algunos de los jefes de familias, al llegar a la Casa de Yavé en Jerusalén,

68. hicieron ofrendas voluntarias para la Casa de Dios, para que fuera reedificada en el mismo lugar en que había estado.

69. Dieron para el tesoro de la obra según sus medios, 61.000 dracmas de oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.

70. Los sacerdotes, los levitas y parte del pueblo se establecieron en Jerusalén, los cantores, los porteros y los ayudantes, en sus respectivas ciudades. Todos los israelitas vivían en sus ciudades.

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Capítulo 1

1. En el segundo año del reinado de Darío, el primer día del sexto mes, la palabra de Yavé fue dirigida por medio del profeta Ageo a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, para que les dijera:

2. «Aquí tienen una respuesta de Yavé a lo que dice este pueblo, que todavía no ha llegado el momento de reconstruir la Casa de Yavé.»

3. Así es cómo Yavé habló por medio del profeta Ageo, y les dijo:

4. ¿Cómo es posible que ustedes se queden en sus casas bien construidas, mientras esta Casa es un montón de escombros?

5. Pues bien, Yavé de los ejércitos les dice: Examinen cómo van sus asuntos:

6. ustedes han sembrado mucho, pero han cosechado poco; han comido, pero se han quedado con hambre; han bebido, pero han seguido con sed; se han vestido, pero no estaban bien abrigados. Y el obrero pone el dinero que ha ganado en un bolsillo roto.

7. Piensen en lo que hacen:

8. Vayan al monte a buscar madera y reconstruyan la Casa. Con eso yo seré feliz y me sentiré muy honrado a la vez, dice Yavé.

9. Ustedes esperaban mucho y lo que amontonaron es muy poco, pues yo lo he soplado. ¿«Por qué? -pregunta Yavé-. Porque mi Casa está en ruinas, mientras cada uno de ustedes corre para arreglar la suya.

10. Por esto los cielos han retenido la lluvia y la tierra no ha dado sus frutos.

11. Yo mandé la sequía a la tierra y a las montañas, al trigo y a las viñas, al aceite y a cuanto produce el suelo, a los hombres y a los animales y a todo lo que se logra con el trabajo humano.»

12. Ahora bien, Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el pueblo, escucharon estas palabras de Yavé su Dios que les hablaba por medio del profeta Ageo, pues hablaba por encargo de Yavé, su Dios. Y el pueblo se llenó de respeto a Dios.

13. En seguida Ageo, actuando como mensajero de Yavé y conforme a su misión, transmitió al pueblo esta palabra de Yavé: «Yo estoy con ustedes.»

14. Entonces Yavé tocó el corazón de Zorobabel, de Josué y de todo el pueblo, quienes empezaron la reconstrucción de la Casa de Yavé de los Ejércitos, su Dios.

15. El veinticuatro del sexto mes...

Capítulo 2

1. El día veintiuno del séptimo mes del segundo año de Darío, Yavé le encargó al profeta Ageo

2. que transmitiera el siguiente recado a Zorobabel, gobernador de Judá, y a Josué, sumo sacerdote, y a todo el pueblo en general: LA GLORIA DEL TEMPLO NUEVO

3. «¿Vive todavía entre ustedes alguien que haya visto esta Casa con el esplendor que tenía? ¿Qué es lo que ven ahora? ¿No les parece una cosa insignificante?

4. Sin embargo, a ustedes les digo, Zorobabel, Josué y todos ustedes que son el pueblo del país, que no se desanimen. Pónganse a trabajar y yo estaré con ustedes, - palabra de Yavé de los Ejércitos.

5. No tengan miedo, porque mi espíritu está entre ustedes.

6. Esto dice Yavé: «Dentro de muy poco tiempo sacudiré los cielos y la tierra, los mares y los continentes.

7. Sacudiré a todas las naciones, y todos sus objetos preciosos vendrán a parar aquí, dice Yavé.

8. ¡A mi el oro! ¡A mí la plata!, dice Yavé de los ejércitos.

9. La fama de este templo será mucho mayor que la del anterior, y en este lugar yo entregaré la paz, dice Yavé de los Ejércitos.»

10. El día veinticuatro del mes noveno, Yavé se dirigió nuevamente al profeta Ageo,

11. para que, en su nombre, les pidiera a los sacerdotes la solución del siguiente caso, de acuerdo a la ley.

12. «Si un hombre lleva carne consagrada envuelta en un traje y con éste roza pan, comida, vino, aceite o cualquier otro alimento, ¿quedará también todo esto consagrado?» Ellos respondieron: «No.»

13. Ageo prosiguió: «Si uno, en cambio, queda impuro por haber tocado un cadáver y roza luego algunas de estas cosas, ¿quedarán todas impuras?» Los sacerdotes dijeron esta vez: «Sí.»

14. Entonces les dijo Ageo: «Así les sucedía a este pueblo, y así es esta nación delante de mí -palabra de Yavé. Todas sus acciones son impuras y entonces todo lo que aquí ofrecen es impuro.

15. Pero miren lo que sucederá a partir de hoy. Antes de que empezaran a poner piedra sobre piedra para la Casa de Yavé,

16. ¿qué les pasaba? Venían a un montón de veinte sacos de trigo, pero sólo quedaban diez. Venían a un tanque de cincuenta arrobas de vino y se encontraban sólo veinte.

17. Yo eché a perder todo el trabajo de ustedes con el tizón, el pulgón y el granizo. Pero ninguno de ustedes se volvía a mí, dice Yavé.

18. Pongan, pues, atención desde hoy en adelante, desde este día veinticuatro del noveno mes en que se ha puesto la primera piedra del Santuario de Yavé.

19. Miren si todavía falta el trigo en el granero. Miren si la vid, la higuera, el granado y el olivo no dan frutos. Pues en adelante los voy a bendecir.»

20. Una palabra de Yavé le llegó nuevamente a Ageo ese día veinticuatro:

21. Dile a Zorobabel, gobernador de Judá: «Voy a remecer los cielos y la tierra.

22. Derribaré los tronos de los reyes y destruiré el poderío de las naciones. Volcaré al carro con su conductor; rodarán por el suelo los caballos y sus jinetes. Se matarán unos a otros.

23. En aquel día, lo asegura Yavé de los Ejércitos, te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi servidor, y serás para mí como un anillo con mis iniciales en mi dedo. Pues a ti te he elegido, dice Yavé de los Ejércitos.»

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1. El vino lo pone a uno sarcástico, el alcohol excita: el que se da a ellos no será un sabio.

2. La cólera del rey es como el rugido del león; el que la provoca arriesga su vida.

3. Poner fin a las querellas engrandece al hombre; el que no se domina es un tonto.

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"Procuremos servir ao Senhor com todo o coração e com toda a vontade." São Padre Pio de Pietrelcina