Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 264, Jesús aborda temas de amor a Dios y al prójimo, critica a los líderes hipócritas y advierte sobre las señales del fin de los tiempos en Mateo 22-24. Proverbios 19:17-20 recalca la importancia de escuchar los consejos, actuar con justicia y hacer el bien, guiándonos con sabiduría para cada día.

Capítulo 22

1. Jesús siguió hablándoles por medio de parábolas:

2. «Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un rey preparaba las bodas de su hijo,

3. por lo que mandó a sus servidores a llamar a los invitados a la fiesta. Pero éstos no quisieron venir.

4. De nuevo envió a otros servidores, con orden de decir a los invitados: He preparado un banquete, ya hice matar terneras y otros animales gordos y todo está a punto. Vengan, pues, a la fiesta de la boda.

5. Pero ellos no hicieron caso, sino que se fueron, unos a sus campos y otros a sus negocios.

6. Los demás tomaron a los servidores del rey, los maltrataron y los mataron.

7. El rey se enojó y envió a sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos e incendiaron su ciudad.

8. Después dijo a sus servidores: El banquete de bodas sigue esperando, pero los que habían sido invitados no eran dignos.

9. Vayan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a la fiesta a todos los que encuentren.

10. Los servidores salieron inmediatamente a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, de modo que la sala se llenó de invitados.

11. Después entró el rey para conocer a los que estaban sentados a la mesa, y vio un hombre que no se había puesto el traje de fiesta.

12. Le dijo: Amigo, ¿cómo es que has entrado sin traje de bodas? El hombre se quedó callado.

13. Entonces el rey dijo a sus servidores: Atenlo de pies y manos y échenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.

14. Sepan que muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»

15. Los fariseos se movieron para ver juntos el modo de atrapar a Jesús en sus propias palabras.

16. Le enviaron, pues, discípulos suyos junto con algunos partidarios de Herodes a decirle: «Maestro, sabemos que eres honrado, y que enseñas con sinceridad el camino de Dios. No te preocupas por quién te escucha, ni te dejas influenciar por nadie.

17. Danos, pues, tu parecer: ¿Está contra la Ley pagar el impuesto al César? ¿Debemos pagarlo o no?»

18. Jesús se dio cuenta de sus malas intenciones y les contestó: «¡Hipócritas! ¿Por qué me ponen trampas?

19. Muéstrenme la moneda que se les cobra.» Y ellos le mostraron un denario.

20. Entonces Jesús preguntó: «¿De quién es esta cara y el nombre que lleva escrito?» Contestaron: «Del César. »

21. Jesús les replicó: «Devuelvan, pues, al César las cosas del César, y a Dios lo que corresponde a Dios.»

22. Con esta respuesta quedaron muy sorprendidos. Dejaron a Jesús y se marcharon.

23. Ese mismo día vinieron a él algunos saduceos. Según ellos, no hay resurrección de los muertos, y por eso mismo le propusieron este caso:

24. «Maestro, Moisés dijo que si alguno muere sin tener hijos, el hermano del difunto debe casarse con la viuda para darle un hijo, que será considerado descendiente del difunto.

25. Sucedió que había entre nosotros siete hermanos. Se casó el mayor y murió, y al no tener hijos, dejó su mujer a su hermano.

26. Lo mismo pasó con el segundo y el tercero, hasta el séptimo.

27. Después de todos ellos murió también la mujer.

28. Ahora bien, cuando venga la resurrección de los muertos, ¿cuál de los siete se quedará con esta mujer, si todos la tuvieron?»

29. Jesús contestó: «Ustedes andan muy equivocados. Ustedes no entienden ni las Escrituras ni el poder de Dios.

30. Primeramente, en la resurrección no se toma mujer ni esposo, sino que son como ángeles en el Cielo.

31. Y en cuanto a saber si hay resurrección de los muertos, ¿no han leído lo que Dios les dijo:

32. Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Él no es un Dios de muertos, sino de vivos.»

33. Era mucha la gente que escuchaba a Jesús, y estaba asombrada de sus enseñanzas.

34. Cuando los fariseos supieron que Jesús había hecho callar a los saduceos, se juntaron en torno a él.

35. Uno de ellos, que era maestro de la Ley, trató de ponerlo a prueba con esta pregunta:

36. «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?».

37. Jesús le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

38. Este es el gran mandamiento, el primero.

39. Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamientos.»

41. Aprovechando que los fariseos estaban allí reunidos,

42. Jesús les preguntó: «¿Qué piensan ustedes del Mesías? ¿De quién tiene que ser hijo?» Contestaron: «De David.»

43. Jesús entonces añadió: «¿Cómo es que David llama al Mesías su Señor en un texto inspirado?

44. En un salmo dice: El Señor ha dicho a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies.

45. Si David lo llama su Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»

46. Y nadie supo qué contestarle. Desde ese día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Capítulo 23

1. Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:

2. «Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés.

3. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican.

4. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas.

5. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente, y los largos flecos de su manto.

6. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas.

7. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.

8. Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos.

9. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo.

10. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo.

11. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos.

12. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.

13. Por lo tanto, ¡ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos. No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querrían hacerlo.

14. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas!

15. Ustedes recorren mar y tierra para ganar un pagano, y cuando se ha convertido, lo transforman en un hijo del demonio, mucho peor que ustedes.

16. ¡Ay de ustedes, que son guías ciegos! Ustedes dicen: Jurar por el Templo no obliga, pero jurar por el tesoro del Templo, sí.

17. ¡Torpes y ciegos! ¿Qué vale más, el oro mismo, o el Templo que hace del oro una cosa sagrada?

18. Ustedes dicen: Si alguno jura por el altar, no queda obligado; pero si jura por las ofrendas puestas sobre el altar, queda obligado. ¡Ciegos!

19. ¿Qué vale más, lo que se ofrece sobre el altar, o el altar que hace santa la ofrenda?

20. El que jura por el altar, jura por el altar y por lo que se pone sobre él.

21. El que jura por el Templo, jura por él y por Dios que habita en el Templo.

22. El que jura por el Cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.

23. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes pagan el diezmo hasta sobre la menta, el anís y el comino, pero no cumplen la Ley en lo que realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe. Ahí está lo que ustedes debían poner por obra, sin descartar lo otro.

24. ¡Guías ciegos! Ustedes cuelan un mosquito, pero se tragan un camello.

25. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes purifican el exterior del plato y de la copa, después que la llenaron de robos y violencias.

26. ¡Fariseo ciego! Purifica primero lo que está dentro, y después purificarás también el exterior.

27. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre.

28. Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad.

29. ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos.

30. También dicen: Si nosotros hubiéramos vivido en tiempos de nuestros padres, no habríamos consentido que mataran a los profetas.

31. Así ustedes se proclaman hijos de quienes asesinaron a los profetas.

32. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!

33. ¡Serpientes, raza de víboras!, ¿cómo lograrán escapar de la condenación del infierno?

34. Desde ahora les voy a enviar profetas, sabios y maestros, pero ustedes los degollarán y crucificarán, y a otros los azotarán en las sinagogas o los perseguirán de una ciudad a otra.

35. Al final recaerá sobre ustedes toda la sangre inocente que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al que ustedes mataron ante el altar, dentro del Templo.

36. En verdad les digo: esta generación pagará por todo eso.

37. ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Qué bien matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, y tú no has querido!

38. Por eso se van a quedar ustedes con su templo vacío.

39. Y les digo que ya no me volverán a ver hasta que digan: ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor!»

Capítulo 24

1. Jesús salió del Templo, y mientras caminaba, sus discípulos le hacían notar las imponentes construcciones del Templo.

2. Jesús les dijo: «¿Ven todo eso? En verdad les digo: no quedará ahí piedra sobre piedra. Todo será destruido.»

3. Como Jesús después se sentara en el monte de los Olivos, los discípulos se acercaron y le preguntaron en privado: «Dinos cuándo ocurrirá todo eso. ¿Qué señales anunciarán tu venida y el fin de la historia?»

4. Jesús les contestó: «No se dejen engañar

5. cuando varios usurpen mi nombre y digan: Yo soy el Mesías. Pues engañarán a mucha gente.

6. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen; todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin.

7. Unas naciones lucharán contra otras y se levantará un reino contra otro reino; habrá hambre y terremotos en diversos lugares.

8. Esos serán los primeros dolores del parto.

9. Entonces los denunciarán a ustedes, y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiarán por mi causa.

10. En esos días muchos tropezarán y caerán; de repente se odiarán y se traicionarán unos a otros.

11. Aparecerán falsos profetas, que engañarán a mucha gente,

12. y tanta será la maldad, que el amor se enfriará en muchos.

13. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará.

14. Esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero, y todas las naciones oirán el mensaje; después vendrá el fin.

15. Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender),

16. entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

17. Si estás en la azotea de tu casa, no te demores ni vayas dentro a buscar tus cosas.

18. Si te hallas en el campo, no vuelvas a buscar tu manto.

19. ¡Pobres de las que, en esos días, se hallen embarazadas o estén criando!

20. Rueguen para que no les toque huir en invierno o en día sábado.

21. Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber.

22. Y si ese tiempo no fuera acortado, nadie saldría con vida. Pero Dios lo acortará en consideración a sus elegidos.

23. Entonces, si alguien les dice: Miren, el Mesías está aquí o está allá, no le crean.

24. Porque se presentarán falsos mesías y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios.

25. Miren que yo se lo he advertido de antemano.

26. Por tanto, si alguien les dice: ¡Está en el desierto!, no vayan. Si dicen: ¡Está en tal lugar retirado!, no lo crean.

27. Pues así como refulge el relámpago desde el oriente e inflama el cielo hasta el poniente, así será la venida del Hijo del Hombre.

28. En otras palabras: «Donde hay un cadáver, allí se juntan los buitres.»

29. Después de esos días de angustia, el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, caerán las estrellas del cielo y se bambolearán los mecanismos del universo.

30. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria.

31. Enviará a sus ángeles, que tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del mundo.

32. Aprendan esta lección de la higuera: Cuando están ya tiernas sus ramas y empiezan a brotar las hojas, ustedes saben que se acerca el verano.

33. Asimismo, cuando ustedes noten todas estas cosas que les he dicho, sepan que el tiempo ya está cerca, a las puertas.

34. En verdad les digo: No pasará esta generación, hasta que sucedan todas estas cosas.

35. Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán.

36. Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de Dios, ni aun el Hijo, sino solamente el Padre.

37. La venida del Hijo del Hombre recordará los tiempos de Noé.

38. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca.

39. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del Hombre:

40. de dos hombres que estén juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no;

41. de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no.

42. Por eso estén despiertos, porque no saben en qué día vendrá su Señor.

43. Fíjense en esto: si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche lo va a asaltar un ladrón, seguramente permanecería despierto para impedir el asalto a su casa.

44. Por eso, estén también ustedes preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos esperan.

45. Imagínense un administrador digno de confianza y capaz. Su señor lo ha puesto al frente de su familia, y es él quien les reparte el alimento a su debido tiempo.

46. Afortunado será este servidor si, al venir su señor, lo encuentra cumpliendo su deber.

47. En verdad les digo: su señor lo pondrá al cuidado de todo lo que tiene.

48. No será así con el servidor malo que piensa: «Mi señor se ha retrasado»,

49. y empieza a maltratar a sus compañeros y a comer y a beber con borrachos.

50. El patrón de ese servidor vendrá en el día que no lo espera y a la hora que menos piensa.

51. Le quitará el puesto y lo mandará donde los hipócritas: allí será el llorar y el rechinar de dientes.

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17. El que tiene compasión del pobre le presta a Yavé: éste sabrá pagar su deuda.

18. Corrige a tu hijo mientras haya esperanza; si no, tu serás responsable de su muerte.

19. El que se ha enojado debe pagar; si se lo perdona, volverá a hacerlo.

20. Atiende a los consejos, acepta la enseñanza, al final serás un sabio.

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"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina