Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el sexagésimo tercer día, presenciamos una de las mayores crisis de la peregrinación. En Números 14, el pueblo se rebela contra Dios y se niega a entrar en Canaán, lo que resulta en cuarenta años de peregrinación. Deuteronomio 12 enfatiza la centralización del culto en un solo lugar y la pureza del mismo. El Salmo 95 nos invita a alabar al Señor y nos advierte contra el endurecimiento de nuestros corazones, recordando el episodio de Meribá.

1. Toda la comunidad se puso a lanzar gritos lastimeros, y el pueblo pasó toda la noche llorando.

2. Los israelitas se enojaron con Moisés y Aarón y toda la comunidad les dijo: "¿Por qué no morimos mejor en Egipto? ¿Por qué no morimos mejor en el desierto?

3. ¿Por qué Yavé nos lleva a esa tierra? ¿Para que allí nos maten a espada y para que nuestras mujeres y nuestros niños sean esclavos? ¿No sería mejor para nosotros volver a Egipto?"

4. Y se decían unos a otros: "Elijámonos un jefe y volvamos a Egipto".

5. Moisés y Aarón se echaron de bruces al suelo en presencia de toda la comunidad de los israelitas.

6. Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefoné, que habían formado parte de los espías, rasgaron sus ropas.

7. Luego se dirigieron a toda la comunidad de los israelitas: "¡El país por donde hemos pasado y que exploramos es bueno! ¡Es una tierra excelente!

8. Si Yavé nos favorece, nos llevará a ese país y nos dará esa tierra que mana leche y miel.

9. Pero no se rebelen contra Yavé! No teman a la población de esa tierra, porque nos la serviremos en bandeja. No tienen esperanza porque Yavé está con nosotros. No les tenga miedo".

10. La comunidad entera hablaba de tirarles piedras, pero apareció la Gloria de Yavé en la Tienda de las Citas, ante los israelitas.

11. Yavé dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo me va a seguir menospreciando este pueblo? ¿Hasta cuándo va a tener poca confianza en mí después de todos los prodigios que he hecho en medio de él?

12. Quiero mandarles la peste y exterminarlos; luego haré salir de ti una nación más grande y más poderosa que él".

13. Moisés le dijo a Yavé: "Los egipcios saben muy bien con qué fuerza hiciste salir a este pueblo de en medio de ellos.

14. Se lo han contado a los habitantes de este país. Esta gente sabe que tú estás en medio de tu pueblo, tú Yavé que se le apareciste cara a cara, tú Yavé que estás en medio de ellos en la nube, que caminas delante de ellos en una columna de nube de día y en una columna de fuego de noche.

15. ¿Y ahora quieres que muera este pueblo como un solo hombre? Pero entonces las naciones que oyeron hablar de ti van a decir:

16. Yavé no fue capaz de llevar a ese pueblo a la tierra que había jurado darles, por eso es que los mató en el desierto.

17. ¡Demuestra más bien tu fuerza, mi Señor! Tú has dicho muy bien:

18. Yavé es paciente y rico en misericordia. Soportas la falta y el pecado, pero no dejas pasar la falta, porque el pecado de los padres lo castigas en los hijos, en los nietos y en los bisnietos.

19. Perdona pues el pecado de este pueblo con esa gran misericordia y esa paciencia que has tenido para con él, desde su salida de Egipto hasta el día de hoy".

20. Yavé respondió: "Ya que tú me lo pides, lo voy a perdonar.

21. Pero tan cierto como que yo vivo y que la Gloria de Yavé llena la tierra

22. que la desgracia caerá sobre esa gente. Porque vieron mi Gloria y mis maravillas, vieron lo que hice en Egipto y en el desierto, y a pesar de eso me tentaron más de diez veces y no me escucharon.

23. Por eso no verán la tierra que prometí a sus padres con juramento; ninguno de los que me menospreciaron la verá.

24. Pero a mi servidor Caleb lo haré entrar a esa tierra a la que ya entró, y se la daré a su posteridad, porque tuvo un espíritu distinto y me siguió sin vacilar.

25. Ahora, como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, den mañana media vuelta y partan para el desierto, camino del mar de los Juncos".

26. Yavé dijo a Moisés y a Aarón: "¿Hasta cuándo esta comunidad malvada y esta gente van a seguir murmurando contra mí? Porque he oído las murmuraciones, las quejas de los israelitas en mi contra.

28. Diles: Tan cierto como que Yavé es vivo que les voy a tomar la palabra, y así como ustedes acaban de decirlo a mis oídos, sus cadáveres caerán en este desierto. Ustedes se lo han ido toda la vida murmurando contra mí: pues bien, todos los que fueron censados de los veinte años para arriba,

30. no entrarán en la tierra que juré darles. Sólo habrá una excepción para Caleb, hijo de Jefoné y para Josué, hijo de Nun.

31. Quienes entrarán serán sus nietos, de los que dcían que serían reducidos a la esclavitud; ellos conocerán la tierra que ustedes menospreciaron.

32. Los cadáveres de ustedes caerán en el desierto,

33. y sus hijos serán nómades en el desierto durante cuarenta años. Cargarán con el peso de la infidelidad de ustedes hasta que el desierto haya acogido a la totalidad de sus cadáveres.

34. Ustedes emplearon cuarenta días en recorrer el país; pues bien, cada día equivaldrá a un año. Cargarán con el peso de su pecado durante cuarenta años y sabrán lo que es mi cólera.

35. Así es como trataré a esta comunidad malvada que se ha confabulado contra mí. Yo Yavé lo digo: en el desierto desaparecerán, allí morirán".

36. Esos hombres a los que Moisés había enviado para que exploraran la tierra y que, a su regreso, habían alzado a toda la comunidad en contra de él hablando mal del país, esos hombres que habían criticado a ese país con un mal espíritu, murieron de un golpe en presencia de Yavé.

38. Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefoné, fueron los únicos que sobrevivieron de todos los que habían ido a explorar el país.

39. Cuando Moisés transmitió a los Israelitas todo eso, el pueblo quedó consternado.

40. Muy temprano decidieron subir la montaña, pues decían: "¡Hemos pecado! Tenemos que subir a ese lugar que Yavé nos prometió".

41. Pero Moisés les dijo: "¿Quieren desobedecer de nuevo las órdenes de Yavé? No tendrán éxito, porque Yavé no está con ustedes; no se expongan pues a los golpes de los enemigos.

43. Los amalecitas y los cananeos están frente a ustedes y perecerán a espada porque se han apartado de Yavé, y Yavé nos los acompañará".

44. Pero ellos insistieron en subir a la cumbre de la montaña, si bien el Arca de la Alianza y Moisés permanecieron en el campamento.

45. Pero los Amalecitas y los Cananeos bajaron de sus montañas, los derrotaron y los persiguieron hasta Jorma.

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1. Estos son los preceptos, y los mandamientos que procurarás poner en práctica todos los días de tu vida en la tierra que te da Yavé, Dios de tus padres.

2. Ustedes destruirán totalmente todos los sitios en donde los pueblos que van a desalojar han dado culto a sus dioses.

3. Ustedes lo harán tanto en los altos cerros como en las lomas y bajo los árboles frondosos. Demuelan, pues, sus altares, rompan sus pedestales, quemen sus troncos sagrados y hagan pedazos las esculturas de sus dioses. Procuren borrar, en dichos lugares, hasta el nombre de sus dioses.

4. Yavé no les pide nada semejante.

5. Ustedes irán a buscar a Yavé al lugar que él escoja entre todas las tribus para poner allí su Nombre y habitar en él.

6. Allí llevarán sus víctimas consumidas por el fuego y sus sacrificios, los diezmos y las ofrendas. Allí presentarán lo que prometieron a Dios, lo que ofrecen voluntariamente y los primeros nacidos de sus vacas y de sus ovejas.

7. Allí comerán en presencia de Yavé y se alegrarán junto con sus familias, disfrutando de todo lo que hayan cosechado por la bendición de Yavé.

8. No actuarán cada cual según le dé la gana; así lo hacemos hoy nosotros en este lugar,

9. porque todavía no hemos llegado al lugar del descanso, al país que Yavé nos da.

10. Cuando pasen el Jordán y habiten en la tierra que Yavé les da en herencia, cuando él haya asegurado todas sus fronteras y vivan con tranquilidad,

11. entonces llevarán al lugar elegido por Yavé para morada de su Nombre, todo lo que yo les prescribo: las víctimas consumidas por el fuego, los sacrificios, los diezmos y las primicias del trabajo de sus manos, y lo que hayan prometido por voto a Yavé, pues querrás ofrecerle lo mejor.

12. Allí estarán de fiesta delante de Yavé con sus hijos e hijas, sus servidores y sus sirvientas, sin olvidar a los levitas que viven entre ustedes, ya que ellos no tienen propiedad ni herencia como la tienen ustedes.

13. Tengan cuidado de no ofrecer holocausto en cualquier lugar;

14. sólo en el lugar elegido por Yavé en una de tus tribus podrás ofrecer tus holocaustos y sólo allí harás todo lo que ordeno.

15. No obstante, podrás sacrificar y comer carne en todas tus ciudades, siempre que lo desees y que no te falte por el favor de Yavé; pero ésta será carne de la que todos podrán comer, estén puros o impuros, como si se tratara de gacela o de ciervo.

16. Cuiden tan sólo de no comer la sangre sino que la derramarán en la tierra como se derrama el agua.

17. No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, vino y aceite, ni los primeros nacidos de tu ganado, ya sean vacas u ovejas, ni tampoco de todas aquellas cosas que por voto y espontáneamente hayas ofrecido a Yavé.

18. Solamente lo comerás delante de Yavé, en el lugar que Yavé haya elegido, y contigo tus hijos, tus siervos y siervas; estarás de fiesta delante de Yavé, tu Dios, comiendo el fruto de tu trabajo.

19. Cuando estés en tu tierra, cuidarás de no abandonar al levita mientras vivas.

20. Cuando Yavé haya ensanchado tus fronteras, como te tiene prometido, y quieras comer carne, podrás hacerlo siempre que quieras.

21. Si el lugar elegido por Yavé para su morada está muy lejos, podrás matar del ganado mayor o menor que Yavé te ha concedido del modo que yo te prescribo; lo podrás comer en tus ciudades a la medida de tus deseos,

22. pero lo comerás como se come la gacela o el ciervo: de él comerán igualmente el que se encuentre puro y el que no.

23. Cuidarás tan sólo de no comer la sangre, porque la sangre es la vida y no debes comer la vida con la carne.

24. No la comerás, sino que la verterás como agua sobre la tierra;

25. así harás lo que es correcto a los ojos de Yavé, y te irá bien a ti y a tus hijos después de ti.

26. En cambio, las cosas que hayas consagrado y ofrecido por voto a Yavé, las tomarás contigo y vendrás al lugar que haya elegido Yavé.

27. Allí sacrificarás tus holocaustos, tanto la carne como la sangre, sobre el altar de Yavé, tu Dios. La sangre de tus sacrificios se derramará también sobre este altar, y luego comerás la carne.

28. Escucha y observa todas las cosas que te mando, y siempre te irá bien a ti y a tus hijos después de ti, por hacer lo que es bueno y correcto a los ojos de Yavé.

29. Cuando Yavé, tu Dios, haya exterminado las naciones del país en que vas a entrar y las hayas desalojado, te establecerás en su tierra.

30. Pero ten cuidado, no sea que esa gente siga siendo para ti una trampa después que la hayas destruido. No mires a sus dioses ni preguntes por ellos; no digas: «¿Cómo servía esta gente a sus dioses? ¿No debo yo hacer lo mismo?»

31. No puedes honrar a Yavé, tu Dios, con las mismas prácticas que esas naciones, ya que hicieron para sus dioses todo lo que Yavé aborrece, e incluso quemaron a sus hijos e hijas en honor de ellos.

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1. Vengan, alegres avivemos al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva;

2. partamos a su encuentro dando gracias; aclamémosle con cánticos.

3. Pues el Señor es un Dios grande, un rey grande por encima de todos los dioses.

4. En su mano están las bases de la tierra y son suyas las cumbres de los montes.

5. Suyo es el mar, él fue quien lo creó, y la tierra firme, que formaron sus manos.

6. ¡Entremos, agachémonos, postrémonos; de rodillas ante el Señor que nos creó!

7. Pues él es nuestro Dios y nosotros el pueblo que él pastorea, el rebaño bajo su mano. Ojalá pudieran hoy oír su voz.

8. "No endurezcan sus corazones como en Meriba, como en el día de Masa en el desierto,

9. allí me desafiaron sus padres y me tentaron, aunque veían mis obras.

10. Cuarenta años me disgustó esa gente y yo dije: "Son un pueblo que siempre se escapa, que no han conocido mis caminos".

11. Por eso, en mi cólera juré: "Jamás entrarán en mi reposo".

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"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina