Plan de lectura completo
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En el día 355, 1 Juan 1-3 nos recuerda la importancia de vivir en amor e integridad, caminando en la luz de Dios. 2 Tesalonicenses 1-3 brinda orientación sobre la perseverancia en las tribulaciones y la responsabilidad cristiana, mientras que Proverbios 30:20-23 ofrece consejos prácticos sobre la prudencia y el discernimiento en el comportamiento diario.
1. Aquí tienen lo que era desde el principio, lo que hemos oído, y lo hemos visto con nuestros ojos, y palpado con nuestras manos, -me refiero a la Palabra que es vida.
2. Porque la vida se dio a conocer, hemos visto la Vida eterna y hablamos de ella, y se la anunciamos, -aquella que estaba con el Padre y que se nos dio a conocer.
3. Lo que hemos visto y oído se lo anunciamos también a ustedes para que estén en comunión con nosotros, pues nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo.
4. Y les escribimos esto para que sea mayor nuestra alegría.
5. Este es el mensaje que hemos recibido de él y que les anunciamos a ustedes: que Dios es luz y que en él no hay tinieblas.
6. Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no estamos haciendo la verdad.
7. En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.
8. Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9. Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
10. Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros.
1. Hijitos míos, les he escrito esto para que no pequen; pero si uno peca, tenemos un defensor ante el Padre, Jesucristo, el Justo.
2. El es la víctima por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.
3. Vean cómo sabremos que lo conocemos: si cumplimos sus mandatos.
4. Si alguien dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él.
5. En cambio, si uno guarda su palabra, el auténtico amor de Dios está en él. Y vean cómo conoceremos que estamos en él:
6. si alguien dice: «Yo permanezco en él», debe portarse como él se portó.
7. Hijos queridos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, el que ustedes tenían desde el comienzo; este mandamiento antiguo es la palabra misma que han oído.
8. Y, sin embargo, se lo doy como un mandamiento nuevo, porque es realmente novedad tanto en ustedes como en Jesucristo; ya se van disipando las tinieblas y brilla la luz verdadera.
9. Si alguien piensa que está en la luz mientras odia a su hermano, está aún en las tinieblas.
10. El que ama a su hermano permanece en la luz y no hay en él causas de tropiezo.
11. En cambio, quien odia a su hermano está en las tinieblas y camina en tinieblas; y no sabe adónde va, pues las tinieblas lo han cegado.
12. Esto les escribo, hijitos: ustedes recibieron ya el perdón de sus pecados.
13. Esto les escribo, padres: ustedes conocen al que es desde el principio. Esto les escribo, jóvenes: ustedes han vencido al Maligno.
14. Les he escrito, hijitos, porque ya conocen al Padre. Les he escrito, padres, porque conocen al que es desde el principio. Les he escrito, jóvenes, porque son fuertes, la Palabra de Dios permanece en ustedes y ya han vencido al Maligno.
15. No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16. Pues toda la corriente del mundo, -la codicia del hombre carnal, los ojos siempre ávidos, y la arrogancia de los ricos-, nada viene del Padre, sino del mundo.
17. Pasa el mundo con todas sus codicias, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
18. Hijitos, es la última hora, y han oído que va a venir un anticristo. Pero ya han venido varios anticristos, por lo cual conocemos que es la última hora.
19. Esa gente salió de entre nosotros, pero no eran de los nuestros; si hubieran sido de los nuestros, se habrían quedado con nosotros. Así es como descubrimos que no todos son de los nuestros.
20. Pero ustedes tienen esa unción que viene del Santo, por lo que todos tienen ya conocimiento.
21. Les escribo, no porque no conozcan la verdad, sino porque la conocen y porque la mentira no puede salir de la verdad.
22. ¿Y quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el mentiroso, el que niega a la vez al Padre y al Hijo.
23. Pues el que niega al Hijo, ya no tiene al Padre; y el que reconoce al Hijo tiene también al Padre.
24. Permanezca en ustedes lo que oyeron desde el principio; si permanece en ustedes lo que oyeron desde el comienzo, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre.
25. Esta es la promesa que él mismo prometió, y que es la vida eterna.
26. Les he escrito esto pensando en aquellos que tratan de desviarlos,
27. pues en ustedes permanece la unción que recibieron de Jesucristo, y no necesitan que nadie venga a enseñarles. El les ha dado la unción, y ella les enseña todo; ella es verdad y no mentira. Así, pues, quédense con lo que les ha enseñado.
28. Y ahora, hijitos, permanezcan en él; haciéndolo, tendremos plena confianza cuando aparezca en su gloria, en vez de sentir vergüenza ante él cuando nos venga a pedir cuentas.
29. Si saben que él es el Justo, reconozcan que todo el que practica la justicia ha nacido de Dios.
1. Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
2. Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando él aparezca en su gloria, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es.
3. Y si es esto lo que esperamos de él, querremos ser santos como él es santo.
4. El que peca demuestra ser un rebelde; todo pecado es rebeldía.
5. Bien saben que Este vino para quitar nuestros pecados, y que en él no hay pecado.
6. Quien permanece en él no peca; quien peca no lo ha visto ni conocido.
7. Hijitos míos, no se dejen extraviar: el que actúa con toda rectitud es justo como él es justo.
8. En cambio quienes pecan son del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del Diablo.
9. El que ha nacido de Dios no peca, porque permanece en él la semilla de Dios. Y ni siquiera puede pecar, porque ha nacido de Dios.
10. En esto se reconocen los hijos de Dios y los del Diablo: el que no sigue el camino de rectitud no es de Dios, y tampoco el que no ama a su hermano.
11. Debemos amarnos unos a otros, pues este es el mensaje que ustedes han oído desde el comienzo.
12. No imitemos a Caín, que era del Maligno, y mató a su hermano. Y ¿por qué lo mató? Porque él hacía el mal, y su hermano hacía el bien.
13. No se extrañen, hermanos, si el mundo los odia,
14. pues el amor a nuestros hermanos es para nosotros el signo de que hemos pasado de la muerte a la vida.
15. El que no ama está en un estado de muerte. El que odia a su hermano es un asesino, y, como saben, ningún asesino tiene la vida eterna.
16. El (Jesucristo) entregó su vida por nosotros; y en esto hemos conocido el amor; ahora también nosotros debemos dar la vida por los hermanos.
17. Si uno goza de riquezas en este mundo y cierra su corazón cuando ve a su hermano en apuros, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?
18. Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios para afuera, sino de verdad y con hechos.
19. En esto conoceremos que somos de la verdad y se tranquilizará nuestra conciencia ante El.
20. Pues si nuestra conciencia nos reprocha, pensemos que Dios es más grande que nuestra conciencia, y que lo conoce todo.
21. Amadísimos, si nuestra conciencia no nos condena, tenemos plena confianza en Dios.
22. Entonces, todo lo que pidamos, nos lo concederá, porque guardamos sus mandatos y hacemos lo que le agrada.
23. ¿Y cuál es su mandato? Que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, tal como él nos lo ordenó.
24. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. Pues Dios permanece en nosotros, y lo sabemos por el Espíritu que nos ha dado.
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1. Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, congregada en Dios nuestro Padre y en Cristo Jesús, el Señor:
2. Reciban gracia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor.
3. Debemos dar gracias a Dios en todo tiempo por ustedes, hermanos. Es justo hacerlo, ya que siguen progresando en la fe y crece el amor de cada uno a los hermanos.
4. Nosotros mismos hablamos de ustedes con orgullo en las Iglesias de Dios, porque se mantienen firmes y guardan su fe en medio de todas las persecuciones y pruebas que deben soportar.
5. Estas han de ser para ustedes una muestra del justo juicio de Dios, pues deben mostrarse dignos de ese Reino de Dios por el cual ahora padecen.
6. Pero también es justo que Dios devuelva sufrimientos a los perseguidores
7. y que a ustedes, los perseguidos, les dé el descanso con nosotros el día en que el Señor Jesús se manifieste glorioso y venga del cielo rodeado de su corte de ángeles.
8. Entonces la llama ardiente castigará a los que no reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de Jesús, nuestro Señor.
9. Serán condenados a la perdición eterna, lejos del rostro del Señor y de su Gloria irresistible.
10. Vendrá aquel día para ser glorificado en la persona de sus santos y para que todos admiren su obra en los que creyeron, entre los que están ustedes, que acogieron nuestro testimonio.
11. Estos son nuestros pensamientos en todo momento mientras rogamos por ustedes: que nuestro Dios los haga dignos de su llamada y que, por su poder, lleve a efecto sus buenos propósitos, haciendo que su fe sea activa y eficiente.
12. De ese modo el nombre de Jesús, nuestro Señor, será glorificado a través de ustedes y ustedes lo serán en él, por gracia de nuestro Dios y de Cristo Jesús, el Señor.
1. Pero hablemos, hermanos, de esa venida de Cristo Jesús, nuestro Señor, y de nuestra reunión con él. Les rogamos
2. que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se asusten por manifestaciones del Espíritu, o por rumores, o por alguna carta que pasa por nuestra, que dicen que el día del Señor es inminente.
3. No se dejen engañar de ninguna manera. Primero tiene que producirse la apostasía y aparecer el adversario de la religión, el instrumento de la perdición,
4. el rebelde que se pone por encima de todo lo que es considerado divino y sagrado, que incluso pondrá su trono en el templo de Dios para mostrar que él es Dios.
5. ¿No recuerdan que se lo decía cuando estaba con ustedes?
6. Ustedes saben qué es lo que ahora lo detiene, para que sólo se manifieste a su debido tiempo.
7. La fuerza antirreligiosa ya está obrando secretamente, pero falta que desaparezca el que la retiene.
8. Entonces se manifestará el adversario, a quien el Señor ha de barrer con el soplo de su boca y al que derribará cuando venga en su gloria.
9. Al presentarse este sin-ley con el poder de Satanás, hará milagros, señales y prodigios al servicio de la mentira,
10. para engañar y pervertir a todos los que han de perderse, a los que no aceptaron el amor de la verdad que los habría salvado.
11. Por esta razón les dirige Dios las fuerzas del engaño, dejando que crean en la mentira.
12. Así serán condenados al fin todos los que no quisieron creer en la verdad porque les gustaba más el mal.
13. Pero nosotros tenemos que dar gracias en todo momento por ustedes, hermanos amados por el Señor, pues ustedes son la parte de Dios, y fueron elegidos para que se salvaran mediante la fe verdadera y fueran santificados por el Espíritu.
14. Con este fin los llamó mediante el Evangelio que predicamos, y los destinó a compartir la gloria de Cristo Jesús, nuestro Señor.
15. Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciones que les enseñamos de palabra o por carta.
16. Que los anime el propio Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado dándonos en su misericordia un consuelo eterno y una esperanza feliz.
17. El les dará el consuelo interior y los hará progresar en todo bien de palabra o de obra.
3. El Señor es fiel: a ustedes los fortalecerá y preservará del Maligno.
4. Tenemos absoluta confianza en el Señor de que seguirán haciendo lo que les mandamos, como ya lo hacen.
5. Que el Señor fije sus corazones en la buena dirección, para que puedan amar a Dios y soportar cristianamente la adversidad.
6. Hermanos, les ordenamos en nombre de Cristo Jesús, el Señor, que se aparten de todo hermano que viva sin control ni regla, a pesar de las tradiciones que les transmitimos.
7. Ya saben cómo tienen que imitarnos, pues no vivimos sin control ni regla mientras estuvimos entre ustedes.
8. No pedimos a nadie un pan que no hubiéramos ganado, sino que trabajamos duramente noche y día hasta cansarnos, para no ser una carga para ninguno.
9. Teníamos, por supuesto, el derecho de actuar en otra forma, pero quisimos ser para ustedes un modelo que imitar.
10. Además, cuando estábamos con ustedes les dijimos claramente: el que no quiera trabajar, que tampoco coma.
11. Pero ahora hemos oído que hay entre ustedes algunos que viven sin control ni regla y no hacen nada, muy ocupados en meterse en todo.
12. A ésos les mandamos y les rogamos, por Cristo Jesús, nuestro Señor, que trabajen y se ganen la vida en vez de molestar.
13. Por su parte, hermanos, no se cansen de hacer el bien.
14. Si alguien no obedece lo que les mandamos en esta carta, señálenlo y no tengan más trato con él, para que se avergüence.
15. Pero no lo consideren como enemigo, sino corríjanlo como a hermano.
16. Que el Señor de la paz les dé su paz en todo tiempo y en todo. Que el Señor esté con todos ustedes.
17. Este saludo es de mi propia mano: Pablo. Es la contraseña en todas mis cartas. Esta es mi letra.
18. Que la gracia de Cristo Jesús, nuestro Señor, esté con todos ustedes.
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20. Mira cómo actúa la mujer adúltera: comió y luego se limpió la boca: "¡No hice nada malo!"
21. Hay tres cosas que hacen temblar la tierra, cuatro que no puedo soportar:
22. el esclavo que llega a ser rey, el loco que come todo lo que le gusta, la joven aborrecible que encuentra marido, la sirvienta que suplanta a su patrona.
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"Se você fala das próprias virtudes para se exibir ou para vã ostentação perde todo o mérito." São Padre Pio de Pietrelcina