Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el undécimo día, nos enfrentamos a una de las narraciones más intensas de la Biblia. Génesis 22-23 presenta la prueba suprema de la fe de Abraham en el monte Moriah, donde Dios exige el sacrificio de Isaac y la posterior muerte y entierro de Sara. Job 11-12 presenta las acusaciones de Zofar contra Job y la elocuente respuesta de Job sobre la sabiduría y soberanía de Dios sobre toda la creación. Proverbios 2:9-15 nos enseña a discernir entre la justicia y la maldad, mostrando cómo la sabiduría nos protege de los caminos torcidos y las palabras engañosas.

Capítulo 22

1. Tiempo después, Dios quiso probar a Abrahán y lo llamó: «Abrahán.» Respondió él: «Aquí estoy».

2. Y Dios le dijo: «Toma a tu hijo, al único que tienes y al que amas, Isaac, y vete a la región de Moriah. Allí me lo ofrecerás en holocausto, en un cerro que yo te indicaré.»

3. Se levantó Abrahán de madrugada, ensilló su burro, llamó a dos muchachos para que lo acompañaran, y tomó consigo a su hijo Isaac. Partió leña para el sacrificio y se puso en marcha hacia el lugar que Dios le había indicado.

4. Al tercer día levantó los ojos y divisó desde lejos el lugar.

5. Entonces dijo a los muchachos: «Quédense aquí con el burro. El niño y yo nos vamos allá arriba a adorar, y luego volveremos donde ustedes.»

6. Abrahán tomó la leña para el sacrificio y la cargó sobre su hijo Isaac. Tomó luego en su mano el brasero y el cuchillo y en seguida partieron los dos.

7. Entonces Isaac dijo a Abrahán: «Padre mío.» Le respondió: «¿Qué hay, hijito?» Prosiguió Isaac: «Llevamos el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero para el sacrificio?»

8. Abrahán le respondió: «Dios mismo proveerá el cordero, hijo mío.» Y continuaron juntos el camino.

9. Al llegar al lugar que Dios le había indicado, Abrahán levantó un altar y puso la leña sobre él. Luego ató a su hijo Isaac y lo colocó sobre la leña.

10. Extendió después su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo,

11. pero el Angel de Dios lo llamó desde el cielo y le dijo: «Abrahán, Abrahán.» Contestó él: «Aquí estoy.»

12. «No toques al niño, ni le hagas nada, pues ahora veo que temes a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, el único que tienes.»

13. Abrahán miró a su alrededor, y vio cerca de él a un carnero que tenía los cuernos enredados en un zarzal. Fue a buscarlo y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

14. Abrahán llamó a aquel lugar «Yavé provee». Y todavía hoy la gente dice: «En ese monte Yavé provee».

15. Volvió a llamar el Angel de Dios a Abrahán desde el cielo,

16. y le dijo: «Juro por mí mismo - palabra de Yavé - que, ya que has hecho esto y no me has negado a tu hijo, el único que tienes,

17. te colmaré de bendiciones y multiplicaré tanto tus descendientes, que serán tan numerosos como las estrellas del cielo o como la arena que hay a orillas del mar. Tus descendientes se impondrán a sus enemigos.

18. Y porque has obedecido a mi voz, todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de tu descendencia.»

19. Abrahán regresó a donde estaban sus muchachos, y juntos emprendieron la marcha hacia Bersebá, donde Abrahán fijó su residencia.

20. Algún tiempo después, llegaron noticias a Abrahán de que también Melcá le había dado hijos a Najor, su hermano:

21. Us, el primogénito, Buz su hermano, Camuel, que fue padre de los sirios,

22. Cased, Azau, Feldas, Jedlaf y Batuel,

23. (que fue el padre de Rebeca.) Estos fueron los ocho hijos que Melcá dió a Najor, el hermano de Abrahán.

24. Najor tenía una concubina, llamada Roma, que también dio a luz a Tebaj, Gajam, Tajas y Maaca.

Capítulo 23

1. Sara murió a la edad de ciento veintisiete años

2. en la ciudad de Kiriat-Arbe -o sea, Hebrón-, en el país de Canaán. Abrahán hizo duelo por ella y la lloró.

3. Dejando el lugar donde estaba el cuerpo, Abrahán dijo a los hititas:

4. «Yo no soy más que un forastero en medio de ustedes. Denme una tierra en medio de ustedes, para que sea mía y pueda enterrar a mi difunta.»

5. Los hititas le respondieron:

6. «Escúchanos, señor: entre nosotros tú eres un príncipe de Dios. Sepulta a tu difunta en la mejor de nuestras sepulturas, pues ninguno de nosotros te negará una tumba para tu difunta.»

7. Se levantó Abrahán, e inclinándose ante los hititas,

8. les dijo: «Si están de acuerdo en que yo entierre a mi difunta, escúchenme e intercedan por mí ante Efrón, hijo de Seor,

9. para que me ceda la cueva de Macpelá, que es suya y está al borde de su finca. Que me la dé por su precio justo, y que sea en adelante propiedad mía en medio de ustedes.»

10. Entonces Efrón, que estaba sentado entre los hititas presentes, le respondió de manera que todos lo oyeran:

11. «No, señor mío, escúchame: yo te regalo el campo y también la cueva que hay en él. En presencia de los hijos de mi pueblo te la doy. Sepulta allí a tu difunta.»

12. Abrahán se inclinó de nuevo profundamente ante los hititas, y se dirigió a Efrón, de modo que los propietarios presentes lo oyeran, y le dijo:

13. «A ver si nos entendemos: yo te pago el precio de la finca. Acéptamelo y enterraré en ella a mi difunta.»

14. Contestó Efrón a Abrahán: «Señor mío, escúchame:

15. cuatrocientas monedas de plata por un terreno, ¿no sería lo justo para ambos? Pues bien, sepulta a tu difunta.»

16. Abrahán estuvo de acuerdo y pesó para Efrón, en presencia de los hititas, la plata que habían acordado: cuatrocientas piezas de plata, en monedas de mercader.

17. Fue así como la finca de Efrón, que está en Macpelá, frente a Mambré, con la cueva que hay en ella y todos los árboles, tanto los que tiene el campo como los que hay en su alrededor,

18. pasaron a ser propiedad de Abrahán, a la vista de todos los hititas registrados en esta ciudad.

19. Después Abrahán sepultó a Sara, su mujer, en la cueva que está en el campo de Macpelá, frente a Mambré, en Canaán.

20. De este modo el campo, con la cueva que en él se encuentra, fueron vendidos a Abrahán por los hititas, para que sirviera de sepultura.

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Capítulo 11

1. Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:

2. Al hablador, ¿no se le contestará? Por hablar mucho, ¿tendrás tú la razón?

3. Tu palabrería, ¿hará guardar silencio a los demás? ¿Acaso te burlarás sin que nadie responda?

4. Tú has dicho: «Es pura mi conducta y soy irreprochable a los ojos de Dios.

5. ¡Ojalá hablara Dios, ojalá te viniera a contestar

6. y te revelara los secretos de la Sabiduría, que desconciertan a los más entendidos!; Comprenderías que él te pide cuenta de tu falta.

7. ¿Pretendes sondear lo profundo de Dios, elevarte hasta la perfección del Omnipotente?

8. Es más alta que los cielos, ¿qué harás? Más profunda que el infierno, ¿cómo la conocerás?

9. Su amplitud es más extensa que la tierra, y más ancha que el mar.

10. Si él quiere pasar, si cierra el paso, ssi toma algo, ¿quién se lo impedirá?

11. Porque él reconoció a los que son falsos, ¡vió el pecado, lo entendió!

12. Así el insensato se hace cuerdo como se amansa el pollino salvaje.

13. Pon la mano, pues, en tu corazón y tiende tus manos hacia él,

14. aleja la maldad que hay en tus manos y no dejes que la injusticia habite en tus tiendas,

15. entonces levantarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.

16. Se te olvidarán tus penas y su recuerdo será como de aguas que pasaron.

17. La vida será para ti más resplendeciente que el medodía., en que los rincones mismos son todavía mañanas.

18. Vivirás seguro, lleno de esperanza, serás protegido y te acostarás tranquilo.

19. Cuando te acuestes, no te molestarán y muchos te vendrán a adular.

20. En cambiose nublará la vista de los malvados, y no tendrán posibilidad alguna de escapar; su única esperanza es la muerte.»

Capítulo 12

1. Job tomó la palabra y dijo:

2. «¡Todos deben pensar como ustedes y con ustedes morirá la sabiduría!

3. Pero yo no tengo menos experiencia: ¿quién no sabe todo lo que han dicho?

4. Pero he pasado a ser objeto de risa para mi amigo, yo que clamo a Dios y no me responde. ¡Motivo de risa es el hombre intachable!

5. «Desprecio al desdichado», así juzga el satisfecho; «un golpe más a quien vacila».

6. Los salteadores viven tranquilos en sus casas, pueden provocar a Dios con toda seguridad, se lo han echado al bolsillo.

7. ¿Quieres preguntárselo a las bestias? te instruirán. Pregúntaselo a las aves del cielo, te lo dirán.

8. Los que se arrastran por el suelo te lo enseñarán. y los peces del mar te darán los detalles.

9. ¿Quién no sabe entre las criaturas que todo esto lo hizo la mano de Dios?

10. El, que tiene en su mano el soplo de todo viviente y el espíritu de todo ser humano.

11. Al oyente le corresponde criticar, igual que al paladar saborear lo que come.

12. ¿No se halla entre ancianos la sabiduría y la inteligencia donde hay muchos años?

13. En él están la sabiduría y el poder, a él pertenecen el consejo y la inteligencia.

14. Si él destruye, nadie puede reconstruir; el prisionero que él tiene no será liberado.

15. Si retiene las aguas, viene la sequía;

15. si las deja correr, inundan la tierra.

16. Son suyas la fuerza y la prudencia, él sab quien se equivoca y quién lo hace errar.

17. A los ministros los hace andar descalzos, y vuelve locos a los gobernantes.

18. El desabrocha el cinturón de los reyes,y pone en sus cderas el taparrabo del cautivo.

19. Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los poderosos.

20. Deja callados a los consejeros probados y priva del recto juicio a los ancianos.

21. Extiende el desprecio sobre los nobles y a los fuertes se les caen sus armas.

22. Saca de la oscuridad lo que estaba oculto y saca a la luz lo que estaba en la sombra.

23. Engrandece a las naciones o las destruye, ensancha a los pueblos o los suprime,

24. desanima a los jefes del país, y los hace vagar por desiertos sin caminos;

25. caminan a tientas en tinieblas y se tambalean como un ebrio.

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9. Entonces comprenderás lo que es justo y honrado, lo que es recto y conduce a la felicidad.

10. Entonces entrará la sabiduría en tu corazón y el saber será tu alegría.

11. La prudencia velará por ti, la reflexión será tu salvaguardia;

12. te mantendrán aparte de los caminos del mal y de los hombres de palabras engañosas,

13. que abandonan los rectos senderos y se van por caminos oscuros;

14. que ponen su alegría en hacer el mal y se complacen en sus abominaciones,

15. que van por caminos chuecos, por senderos que se pierden.

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"Somente por meio de Jesus podemos esperar a salvação." São Padre Pio de Pietrelcina