Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 103, Juan 13-15 presenta a Jesús instruyendo a sus discípulos con humildad y amor, incluyendo el lavado de pies y la enseñanza de la vid verdadera. Proverbios 6:12-19 detalla las malas actitudes que debemos evitar, destacando la importancia de vivir con integridad y sabiduría.

Capítulo 13

1. Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que le había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre, como había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

2. Estaban comiendo la cena y el diablo ya había depositado en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle.

3. Jesús, por su parte, sabía que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos y que había salido de Dios y que a Dios volvía.

4. Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.

5. Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos; y luego se los secaba con la toalla que se había atado.

6. Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?»

7. Jesús le contestó: «Tú no puedes comprender ahora lo que estoy haciendo. Lo comprenderás más tarde.»

8. Pedro replicó: «Jamás me lavarás los pies.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no podrás tener parte conmigo.»

9. Entonces Pedro le dijo: «Señor, lávame no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»

10. Jesús le dijo: «El que se ha bañado, está completamente limpio y le basta lavarse los pies. Y ustedes están limpios, aunque no todos.»

11. Jesús sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos ustedes están limpios.»

12. Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa y les dijo: «¿Comprenden lo que he hecho con ustedes?

13. Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy.

14. Pues si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.

15. Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo.

16. En verdad les digo: El servidor no es más que su patrón y el enviado no es más que el que lo envía.

17. Pues bien, ustedes ya saben estas cosas: felices si las ponen en práctica.

18. No me refiero a todos ustedes, pues conozco a los que he escogido, y tiene que cumplirse lo que dice la Escritura: El que compartía mi pan se ha levantado contra mí.

19. Se lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

20. En verdad les digo: El que reciba al que yo envíe, a mí me recibe, y el que me reciba a mí, recibe al que me ha enviado.»

21. Tras decir estas cosas, Jesús se conmovió en su espíritu y dijo con toda claridad: «En verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar.»

22. Los discípulos se miraron unos a otros, pues no sabían a quién se refería.

23. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado junto a él en la mesa,

24. y Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara de quién hablaba.

25. Se volvió hacia Jesús y le preguntó: «Señor, ¿quién es?»

26. Jesús le contestó: «Voy a mojar un pedazo de pan en el plato. Aquél al cual se lo dé, ése es.» Jesús mojó un pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón.

27. Apenas Judas tomó el pedazo de pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto.»

28. Ninguno de los que estaban a la mesa comprendió por qué Jesús se lo decía.

29. Como Judas tenía la bolsa común, algunos creyeron que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta.», o bien: «da algo a los pobres.»

30. Judas se comió el pedazo de pan y salió inmediatamente. Era de noche.

31. Cuando Judas salió, Jesús dijo: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él.

32. Por lo tanto, Dios lo va a a introducir en su propia Gloria, y lo glorificará muy pronto.

33. Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco tiempo. Me buscarán, y como ya dije a los judíos, ahora se lo digo a ustedes: donde yo voy, ustedes no pueden venir.

34. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado.

35. En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros.»

36. Simón Pedro le preguntó: «Señor, ¿adónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde.»

37. Pedro le dijo: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Estoy dispuesto a dar mi vida por ti.»

38. Jesús le respondió: «¿Dar tú la vida por mí? En verdad te digo que antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces.»

Capítulo 14

1. «No se turben; crean en Dios y crean también en mí.

2. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar.

3. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes.

4. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino.»

5. Entonces Tomás le dijo: «Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?»

6. Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

7. Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto.»

8. Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta.»

9. Jesús le respondió: «Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ve a mí ve al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre?

10. ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño, esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias obras.

11. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto, o si no, créanlo por las obras mismas.

12. En verdad les digo: El que crea en mí, hará las mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Padre, las hará aún mayores.

13. Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo.

14. Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre.

15. Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos,

16. y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes,

17. el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes.

18. No los dejaré huérfanos, sino que volveré a ustedes.

19. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque yo vivo y ustedes también vivirán.

20. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes.

21. El que guarda mis mandamientos después de recibirlos, ése es el que me ama. El que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.»

22. Judas, no el Iscariote, le preguntó: «Señor, ¿por qué hablas de mostrarte a nosotros y no al mundo?»

23. Jesús le respondió: «Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él.

24. El que no me ama no guarda mis palabras; pero el mensaje que escuchan no es mío, sino del Padre que me ha enviado.

25. Les he dicho todo esto mientras estaba con ustedes.

26. En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.

27. Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo.

28. Saben que les dije: Me voy, pero volveré a ustedes. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, pues el Padre es más grande que yo.

29. Les he dicho estas cosas ahora, antes de que sucedan, para que cuando sucedan, ustedes crean.

30. Ya no hablaré mucho más con ustedes, pues se está acercando el que gobierna este mundo. En mí no encontrará nada suyo,

31. pero con esto sabrá el mundo que yo amo al Padre y que hago lo que el Padre me ha encomendado hacer. Ahora levántense y vayámonos de aquí.

Capítulo 15

1. «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.

2. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto.

3. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado,

4. pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.

5. Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada.

6. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman.

7. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán.

8. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.

9. Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor.

10. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11. Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa.

12. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.

13. No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos,

14. y son ustedes mis amigos, si cumplen lo que les mando.

15. Ya no les llamo servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre.

16. Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca. Así es como el Padre les concederá todo lo que le pidan en mi Nombre.

17. Amense los unos a los otros: esto es lo que les mando.

18. Si el mundo los odia, sepan que antes me odió a mí.

19. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia.

20. Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más que su patrón. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. ¿Acaso acogieron mi enseñanza? ¿Cómo, pues, acogerían la de ustedes?

21. Les harán todo esto por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.

22. Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado. Pero ahora su pecado no tiene disculpa.

23. El que me odia a mí, odia también a mi Padre.

24. Si yo no hubiera hecho en medio de ellos obras que nadie hizo jamás, no serían culpables de pecado; pero las han visto y me han odiado a mí y a mi Padre.

25. Así se cumple la palabra que se puede leer en su Ley: Me odiaron sin causa alguna.

26. Cuando venga el Protector que les enviaré desde el Padre, por ser él el Espíritu de verdad que procede del Padre, dará testimonio de mí.

27. Y ustedes también darán testimonio de mí, pues han estado conmigo desde el principio.

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12. El pillo, el marrullero, anda con risitas; guiña un ojo, arrastra los pies, hace sonar los dedos.

14. Está siempre preparando alguna trampa, anda buscando peleas en todo momento.

15. Pero también, sin que lo advierta, caerá sobre él la desgracia, será derribado de un golpe y no se repondrá.

16. Hay seis cosas que detesta el Señor, y hasta siete que le causan horror:

17. la mirada despreciativa, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que medita intenciones culpables, los pies que corren impacientes a hacer el mal,

19. el testigo falso que habla para mentir, y el hombre que provoca la discordia entre hermanos.

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"Seja paciente e espere com confiança o tempo do Senhor". São Padre Pio de Pietrelcina