Plan de lectura completo
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En el día 287, seguimos los logros de los Macabeos y el fortalecimiento de su fe. Eclesiástico 16-18 ofrece instrucciones prácticas sobre comportamiento, ética y reverencia. Proverbios 22:17-21 nos anima a escuchar atentamente la instrucción y a reflexionar sobre la sabiduría adquirida para aplicarla en nuestra vida diaria.
1. Cuando el rey Antíoco atravesaba las regiones altas de Persia, tuvo noticias de Elimaida, ciudad célebre por su riqueza de plata y oro.
2. Había en ella un templo extraordinariamente rico, en el cual se guardaban armaduras de oro, corazas y armas, que allí había dejado el rey macedonio Alejandro, hijo de Filipo, el primer soberano de los griegos.
3. Fue allá e intentó apoderarse de la ciudad, pero no lo consiguió, porque los habitantes conocieron su intención
4. y salieron armados contra él. Tuvo que huir, y se alejó muy amargado para volver a Babilonia.
5. Estando todavía en Persia, le comunicaron las derrotas de los ejércitos enviados a Judea. Le dijeron
6. que Lisias, aunque había ido con un ejército poderoso, tuvo que huir ante los judíos, los cuales se habían fortalecido con las armas y el abundante botín tomado a los ejércitos vecinos.
7. Supo que los judíos habían destruido el abominable ídolo erigido por él sobre el altar de Jerusalén y habían levantado nuevamente las murallas del Templo a la misma altura que las anteriores; además habían fortificado la ciudad de Betsur.
8. Cuando recibió estas noticias, quedó aterrado, y se conmovió profundamente. Enfermó y quedó muy deprimido porque las cosas no le habían salido como él esperaba.
9. Así estuvo muchos días sin que pudiera superar esta profunda angustia. Creyendo que iba a morir,
10. llamó a sus amigos y les dijo: «Ha huido el sueño de mis ojos y me siento muy quebrantado por mis inquietudes.
11. Y me pregunto: ¿Por qué me han venido encima tantas penas y me siento tan desanimado, yo que era generoso y amado mientras ejercía el poder?
12. Ahora recuerdo los males que cometí en Jerusalén, los objetos de oro y plata que robé, los habitantes de Judea que mandé matar sin motivo.
13. Reconozco ahora que por esto me han venido estas desgracias y me muero de pena en tierra extraña.»
14. Llamó a Filipo, uno de sus amigos, y lo nombró administrador de todo su reino,
15. entregándole la corona, el manto y el anillo, con el encargo de educar a su hijo Antíoco y prepararlo para el gobierno.
16. Antíoco murió allí el año ciento cuarenta y nueve.
17. Conocida la muerte del rey, Lisias proclamó rey en su lugar a su hijo Antíoco, a quien había educado desde niño, y le dio por sobrenombre Eupátor.
18. Los hombres de la fortaleza tenían bloqueados a los israelitas en torno al Templo y trataban siempre de hacerles daño; además constituían una fuerza favorable a los paganos.
19. Judas resolvió quitarlos de en medio, y para ello reunió a todo el pueblo para sitiarlos.
20. Se reunieron las tropas; pusieron cerco el año ciento cincuenta y construyeron terraplenes y máquinas.
21. Pero algunos de los sitiados lograron romper el bloqueo y, junto con renegados israelitas,
22. fueron donde el rey para decirle: «¿Hasta cuándo esperarás para hacernos justicia y vengar a nuestros hermanos?
23. Nosotros tomamos el partido de tu padre, obedecimos sus órdenes y observamos sus leyes.
24. Por esto los de nuestro pueblo han sitiado la fortaleza y nos tratan como a extraños. Han matado a todos los nuestros que han sorprendido y echaron mano de nuestros bienes.
25. Y no sólo nos han hecho la guerra a nosotros, sino también a los países vecinos.
26. Ahora mismo están acampados contra la fortaleza en Jerusalén, con el intento de apoderarse de ella, y han fortificado el Templo y la ciudad de Betsur.
27. Si no les tomas la delantera, harán cosas mayores y no podrás dominarlos.»
28. El rey se enojó al oír estas noticias y reunió a todos sus Amigos, a los generales de su ejército y a los jefes de la caballería.
29. Hasta de otros reinos y de las islas del mar le vinieron tropas mercenarias.
30. El número de sus fuerzas era de cien mil infantes, veinte mil jinetes y treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra.
31. Viniendo por Idumea, pusieron cerco a Betsur y la atacaron durante mucho tiempo, valiéndose de máquinas de guerra; pero los sitiados hicieron una salida, incendiaron sus máquinas y siguieron resistiendo con valentía.
32. Entonces Judas dejó el sitio de la fortaleza y acampó en Bet Zacarías, frente al campamento del rey.
33. Este se levantó de madrugada e hizo avanzar su ejército muy envalentonado por el camino de Bet Zacarías. Las tropas se dispusieron para entrar en batalla y se tocaron las trompetas.
34. Dieron jugo de uvas y de moras a los elefantes para excitarlos al combate
35. y los repartieron entre los batallones: mil hombres con coraza de mallas y casco de bronce se alineaban al lado de cada elefante.
36. Una caballería de quinientos hombres escogidos precedía cada elefante y lo acompañaba con orden de no apartarse de él.
37. Los elefantes llevaban sobre sí una torre fuerte de madera, sujeta con un correaje; en esa torre había cuatro combatientes, además del conductor.
38. El resto de la caballería iba ordenada a derecha e izquierda en las dos alas del ejército, para hostigar al enemigo y proteger los batallones.
39. Cuando el sol se reflejó en los escudos de oro y bronce, resplandecieron las montañas y brillaron como llamas de fuego.
40. Una parte del ejército del rey se desplegó por los cerros y otra en el llano. Todos iban con paso seguro y en buen orden.
41. Los judíos temblaban al oír el estruendo de tal muchedumbre, el marchar de aquella masa y el chocar de sus armas. Era en verdad un ejército extremadamente grande y poderoso.
42. Judas se acercó con los suyos, para entablar el combate y cayeron unos seiscientos hombres del ejército del rey.
43. Eleazar, por sobrenombre Abarán, vio una de las bestias protegidas con coraza, que superaba a todas las otras, y pensó que debía ser la del rey.
44. Se sacrificó para salvar a su pueblo y ganarse una fama eterna.
45. Corrió atrevidamente, en medio del batallón, hacia ese animal, matando a derecha y a izquierda, de tal modo que todos se apartaron.
46. Llegado al elefante, se deslizó debajo de él y le dio un golpe mortal en el vientre. El elefante, al caer, lo aplastó y murió allí mismo.
47. Los judíos, sin embargo, se dieron cuenta de la fuerza tremenda del ejército del rey y de su valentía; tuvieron, pues, que retirarse.
48. Las tropas del rey subieron a Jerusalén para darles alcance, y el rey dispuso sus campamentos en Judea y en torno al monte Sión.
49. Hizo las paces con los de Betsur, que salieron de la ciudad, porque no tenían alimentos para prolongar más la resistencia, pues aquel año era año de reposo para la tierra.
50. El rey se apoderó de Betsur y puso en ella una guarnición para custodiarla.
51. Durante muchos días acampó ante el Templo y puso allí ballestas, máquinas, lanzafuegos, catapultas, escorpiones para lanzar flechas y honderos.
52. También los sitiados construyeron máquinas como las de los sitiadores y lucharon largo tiempo.
53. Pero escaseaban los alimentos en los almacenes, por ser el año séptimo, y porque los israelitas llegados a Judea de los países paganos habían consumido las reservas.
54. Así que quedaron pocos hombres en el Templo, debido al hambre, y los otros se dispersaron.
55. Entre tanto, Filipo, a quien el rey Antíoco había confiado en vida la educación de su hijo Antíoco para prepararlo a gobernar,
56. había vuelto de Persia y de Media con el ejército que había acompañado al rey a esas partes, e intentaba tomar el poder.
57. Cuando lo supo Lisias, se apresuró a dar la señal de partida, diciendo al rey, a los generales del ejército y a los soldados: «De día en día perdemos fuerzas, escasean los alimentos y el lugar que sitiamos está fuertemente defendido; no podemos descuidar los asuntos del reino.
58. Demos, pues, la mano a estos hombres, y hagamos las paces con ellos y con su nación.
59. Concedámosles que vivan según sus costumbres como antes, ya que todo esto vino porque les suprimimos sus leyes y ellos se han levantado en defensa de ellas.»
60. Estas palabras agradaron al rey y a los generales, y el rey envió gente para tratar la paz con los judíos, quienes la aceptaron.
61. Cuando el rey y los generales se hubieron comprometido con juramento, los judíos salieron de la fortaleza.
62. El rey subió al monte Sión y, cuando vio las defensas, quebrantó su juramento y mandó destruir el muro que lo cercaba.
63. Luego partió de prisa y volvió a Antioquía, donde encontró a Filipo dueño de la ciudad, y tuvo que luchar contra él y tomar la ciudad por la fuerza.
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1. No desees que tus hijos sean numerosos si van a ser inútiles; no pongas en ellos tu alegría si son impíos.
2. Por numerosos que sean, no te alegres de ello si no tienen el temor de Dios.
3. Poco importa si son numerosos y tienen larga vida, porque uno solo vale a veces más que mil, y más les vale morir que ser impíos.
4. Basta con un hombre prudente para que prospere una ciudad; pero los malos por más que se multipliquen, serán aniquilados.
5. Con mis propios ojos he visto muchos ejemplos, y me han contado algunos más impactantes todavía:
6. Un fuego cayó sobre una banda de pecadores, la cólera del Señor estalló contra una raza rebelde.
7. No perdonó a los héroes antiguos cuando orgullosos de su fuerza se rebelaron.
8. No perdonó a la ciudad donde vivía Lot: odiaba a esos orgullosos.
9. No tuvo compasión de esa nación condenada a la destrucción: fueron aniquilados a causa de sus pecados.
10. Hizo lo mismo con seicientos mil hombres que con un corazón obstinado se negaban a obedecerle.
11. Aunque hubiera habido un solo obstinado, habría sido sorprendente que quedara sin castigo. Porque en la mano del Señor están la misericordia y la cólera: él es poderoso tanto para perdonar como para castigar.
12. Su justicia es tan grande como su misericordia, y juzga a los hombres según sus actos.
13. No escapará el pecador con su botín, y la paciencia de los fieles no quedará sin recompensa.
14. Dios recompensará cualquier gesto caritativo, y cada uno será tratado según sus acciones.
17. No digas: "¡Me esconderé lejos del Señor! Allá arriba, ¿quién se acordará de mí? No me reconocerán en medio de la muchedumbre: ¿qué soy yo en la inmensidad de la creación?"
18. Mira: cuando él aparece, hasta el cielo se estremece, y también los cielos por encima de los cielos como asimismo la tierra y los mares.
19. Las montañas y los fundamentos de la tierra se llenan de espanto ante su vista.
20. Pero nadie reflexiona en esto: ¿quién pues se interesa en la manera de actuar de Dios?
21. La gente no advierte la tormenta, porque la mayor parte de sus intervenciones se preparan en secreto.
22. "¿Quién nos habla de las intervenciones de Dios? ¿Quién las aguarda? La Alianza ahora está lejos".
23. Eso es lo que piensa el que no reflexiona, el que no tiene juicio, el que está corrompido y vive de sus ilusiones.
24. Escúchenme, hijos míos, aprendan y tomen en serio lo que les voy a decir:
25. Quiero exponer paso a paso la doctrina y tranmirtir cuidadosamente el saber.
26. Desde el principio las criaturas han obedecido a un designio de Dios; apenas hechas, les ha asignado un lugar a cada una.
27. Ordenó a sus obras por mientras dure el tiempo, fijándoles un punto de partida y un porvenir. Nunca tienen hambre, ni se cansan, ni se detienen en su trabajo.
28. Los objetos celestes no chocan con sus vecinos, ni desobedecen jamás sus órdenes.
29. Después de eso, el Señor miró hacia abajo, a la tierra, y la colmó de sus riquezas.
30. Le dio un alma, una cubierta de seres vivos, y todos retornan a la tierra.
1. El Señor sacó al hombre de la tierra, y allá lo hace volver.
2. Para cada uno determinó el tiempo de su venida y el número de sus días; les dio poder sobre las cosas de la tierra.
3. Los revistió de fuerza semejante a la suya, haciéndolos a su imagen.
4. Hizo que todo ser animado los temiera, y que fueran amos de las fieras salvajes y de las aves.
6. Les dio para que percibieran la realidad una conciencia, una lengua y ojos, oídos y entendimiento.
7. Los llenó de saber y de inteligencia, y les enseñó el bien y el mal.
8. Puso en ellos su ojo interior, haciéndolos así descubrir las grandes cosas que había hecho,
10. para que alabaran su nombre santísimo y proclamaran la grandeza de sus obras.
11. Les reveló además un saber, y los dotó de una ley de vida.
12. Concluyó con ellos una Alianza eterna y les enseñó sus decretos.
13. Sus ojos contemplaron su gloria majestuosa, sus oídos oyeron su voz poderosa.
14. Les dio mandamientos con respecto a su prójimo, diciéndoles: "Eviten cualquier injusticia".
15. El comportamiento del hombre está siempre ante sus ojos, no pueden escapar a su mirada.
17. Dio a cada nación un guía, pero Israel pertenece en propiedad al Señor.
19. Todas sus obras están ante él como a pleno sol, no pierde de vista por dónde andan.
20. No se le ocultan sus injusticias, todos sus pecados están delante del Señor.
22. Guarda como objeto precioso la limosna que se hace, preserva las buenas obras de cada uno como a la niña de sus ojos.
23. Se levantará un día, entregará las recompensas, depositando sobre sus cabezas lo que les corresponde.
24. A los que se arrepienten les concede que vuelvan, anima a los que se descorazonaron.
25. Conviértete al Señor y renuncia al pecado, rézale y disminuye tus ofensas.
26. Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, ten horror de lo que es abominable.
27. ¿Quién alabará al Altísimo en la morada de los muertos? Son los vivos los que le dan la alabanza?
28. El muerto no puede alabar, es como si no existiera; es el vivo, el que está sano, el que alaba al Señor.
29. ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que se convierten a él!
30. El hombre no puede tenerlo todo: para comenzar el hijo del hombre no es inmortal.
31. ¿Qué es más luminoso que el sol? Y sin embargo va declinando. ¡Qué error más grande es la pretensión de un ser de carne y hueso!
32. El Señor controla los ejércitos celestiales, y los hombres, en cambio, no son más que tierra y ceniza.
1. El que vive por los siglos lo ha creado todo maravillosamente.
2. Unicamente el Señor será reconocido como justo.
4. A nadie le ha dado la capacidad para proclamar todas sus obras: ¿quién podría entender todas de sus maravillas?
5. ¿Quién medirá su poder esplendoroso, quién podrá contar todos sus gestos de misericordia?
6. No hay nada que quitarles ni nada que añadirles; las maravillas del Señor permanecen impenetrables.
7. Cuando uno cree haber terminado, no hace más que empezar; cuando se detiene en ellas, se siente sobrepasado.
8. ¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Qué le hace falta? ¿Qué es malo para él?
9. ¿Cuánto dura su vida? A lo más cien años.
10. Una gota de agua en el mar, un grano de arena: así es su vida frente a la eternidad.
11. Por eso el Señor tiene paciencia con los hombres y los cubre con su misericordia.
12. El ve y sabe que su fin es miserable, por eso los perdona sin cuento.
13. A cada uno le corresponde la misericordia con su prójimo, y al Señor, la misericordia del para todo ser viviente; reprende, corrige, enseña, y como un pastor reúne a su rebaño.
14. Es bueno con los que aceptan la corrección y cumplen con prontitud sus decisiones.
15. Hijo mío, no reprendas cuando hagas un favor, no causes tristeza si haces un regalo.
16. ¿No refresca el rocío al viento caliente? De igual modo la palabra hace más bien que lo que se da.
17. ¿No ves que algunas palabras valen más que un regalo? Pero una persona generosa junta lo uno con lo otro.
18. El insensato echa a perder una buena obra con sus críticas, el regalo de un hombre mezquino hace que se llenen de lágrimas los ojos.
19. Antes de hablar, infórmate, y cuídate antes de estar enfermo.
20. Examínate antes que Dios te juzgue, y obtendrás perdón el día en que te visite.
21. Humíllate antes de caer enfermo y si has pecado muestra tu arrepentimiento.
22. No dejes de cumplir un voto en el momento determinado, no esperes la muerte para ponerte en regla.
23. Reflexiona bien antes de hacer un voto, no seas de esos que tientan al Señor.
24. Piensa en el juicio de los últimos días, en los días del castigo en que Dios dará vuelta la cara.
25. En los momentos de abundancia acuérdate de los instantes de miseria; en los días de riqueza piensa en la pobreza y en la carencia de todo.
26. De la mañana a la noche ha transcurrido el tiempo: todo pasa rápido delante del Señor.
27. El que es sabio está atento en cualquier momento; incluso cuando abunda el pecado, él evita la falta.
28. Toda persona sensata reconoce la sabiduría, y felicita a los que la han hallado.
29. Aquellos cuyas palabras están llenas de sensatez han sabido ser sabios; sus sentencias son una lluvia bienhechora.
30. No te dejes llevar por tus ambiciones, refrena tus apetitos.
31. Si te concedes lo que quieren tus pasiones, harán que de ti se rían tus enemigos.
32. No te des a la buena vida, no pases a ser esclavo de sus exigencias.
33. No te empobrezcas festejándote con dinero prestado cuando no tienes nada en tu bolsillo.
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17. Abre tus oídos, escucha mis palabras, pon atención a mis enseñanzas.
18. Te gustará conservarlas en tu memoria y tenerlas listas en tus labios cada vez que tú quieras.
19. Quiero que pongas tu confianza en Yavé:
20. por eso te he escrito estas treinta máximas, para aconsejarte y advertirte,
21. para que conozcas la verdad, y puedas responder con seguridad a quien te pregunte.
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"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina