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En el día 278, Nehemías 10 describe el compromiso del pueblo de seguir la Ley de Dios con dedicación. Ester 8:16 destaca la exitosa intervención a favor de Israel y el triunfo de la providencia divina. Proverbios 21:13-16 nos enseña a escuchar la sabiduría, practicar la justicia y elegir el camino correcto en nuestras acciones diarias.
1. De acuerdo con todo esto, nosotros tomamos un firme compromiso por escrito. El documento ha fue firmado por nuestros jefes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes:
2. El gobernador Nehemías, hijo de Helcías, y Sedecías; Seraías, Azarías, Jeremías,
3. Pasjur, Amarías, Malquías,
4. Jattus, Sebanías, Maluk,
5. Jarim, Meremot, Abdías,
6. Daniel, Guinnetón, Batuc,
7. Mesulam, Abías, Miamim,
8. Maazías, Bilgay, Semaías;
9. éstos son los sacerdotes.
10. Luego los levitas: Josué, hijo de Azanías, Binuy, de los hijos de Jenadad, Cadmiel,
11. y sus hermanos Sebanías, Hodías, Quelitá, Pelaías, Hanán,
12. Miká, Rejob, Jasabías,
13. Zakkur, Serebías, Sebanías,
14. Hodías, Baní y Beninu.
15. Los jefes del pueblo: Paros, Pajat-Moab, Elam, Zattú, Baní,
16. Buní, Azgar, Bebay,
17. Adonías, Bagvay, Adín,
18. Ater, Ezequías, Azzur,
19. Hodías, Jasum, Besay,
20. Jarif, Anator, Nobay,
21. Magpías, Mesulam, Jezir,
22. Mesezabel, Sadoc, Yaddúa,
23. Pelatías, Janán, Hananías,
24. Osea, Jananías, Jasub,
25. Halojes, Piljá, Sobeq,
26. Rejum, Jasabná, Maaseías,
27. Ajías, Janán, Anán,
28. Maluk, Jarim y Baaná.
29. Y el resto del pueblo, de los sacerdotes y de los levitas, los porteros, los cantores y los ayudantes, y todos cuantos se habían separado de los habitantes del país para seguir la Ley de Dios junto con sus mujeres y sus hijos e hijas en edad de comprender.
30. Todos éstos, junto con los jefes, sus hermanos, se comprometen por juramento a proceder conforme a la Ley de Dios, promulgada por medio de Moisés, siervo de Dios, y a guardar y cumplir todos los preceptos de Yavé, Dios nuestro, y sus normas y leyes.
31. Decidimos no casar nuestras hijas con la gente del país, ni tomar sus hijas para nuestros hijos.
32. Si la gente del país trae en día sábado mercancías o cualquier otra clase de alimentos para vender, nada les compraremos en día sábado, ni en ningún otro día sagrado de fiesta. El año séptimo dejaremos sin cultivar nuestros campos y perdonaremos todo lo que se nos deba.
33. Consideramos que estamos obligados a dar un tercio de siclo al año para el servicio de la Casa de Yavé;
34. para el pan que se presenta para la ofrenda perpetua, y para el holocausto perpetuo, para los sacrificios de los sábados, de la luna nueva, de las fiestas; para los otros sacrificios, para los sacrificios de expiación por el pecado de Israel y para todo lo que haga falta en la Casa de nuestro Dios.
35. Entre sacerdotes, levitas y gente del pueblo hemos echado a suertes la ofrenda de leña que cada familia por turno debe traer cada año a la Casa de Yavé, para mantener el fuego en el altar de Yavé, nuestro Dios, según está escrito en la Ley.
36. Traeremos todos los años las primicias de nuestros campos y de nuestros frutos a la Casa de Yavé, también nuestros hijos primogénitos y los primeros nacidos de nuestros animales, conforme a lo escrito en la Ley,
37. los primeros nacidos de nuestras vacas y ovejas, destinados para la Casa de Yavé y para los sacerdotes que sirven en la Casa de nuestro Dios.
38. Lo mejor de nuestros cereales, de los frutos de todo árbol, del vino y del aceite se lo traeremos a los sacerdotes, para guardarlo en los departamentos de la Casa de nuestro Dios; también traeremos los diezmos de nuestro campo para los levitas. Los levitas cobrarán el diezmo en todas las ciudades campestres.
39. Un sacerdote hijo de Aarón irá con ellos cuando cobren el diezmo. Los levitas llevarán el diezmo de los diezmos a la Casa de nuestro Dios, a las bodegas donde se guarda el tesoro;
40. pues a estas bodegas los israelitas y los levitas traerán lo que deben en trigo, vino y aceite; allí se encuentran también los utensilios del Santuario, los sacerdotes que están de servicio y los porteros y cantores. Así no descuidaremos la Casa de nuestro Dios.
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1. Ese mismo día el rey Asuero dio a Ester la casa de Amán, el perseguidor de los judíos, y Mardoqueo fue presentado al rey, pues Ester le había comunicado que era su pariente.
2. El rey, sacándose el anillo que había quitado a Amán, se lo pasó a Mardoqueo. Este, además, fue puesto por Ester como administrador de la casa de Amán.
3. Ester fue, por segunda vez, a hablar con el rey para suplicarle que dejase sin efecto las medidas adoptadas por Amán en contra de los judíos. Postrada a sus pies, lloraba y le rogaba para que no se cumplieran sus malas intenciones.
4. Cuando el rey le tendió su bastón de oro, ella se puso de pie y le dijo:
5. «Si el rey lo cree conveniente, si todavía cuento con su simpatía, si mi petición le parece justa y si aún está enamorado de mí, le ruego que escriba para que se anulen las disposiciones que envió por cartas Amán, que atentaban contra la vida de los judíos de todas las provincias de tu imperio. Pues ¿cómo podría quedarme tranquila viendo la desgracia que va a caer sobre mi pueblo?
6. ¿Cómo podría presenciar impasible la destrucción de mi raza?»
7. El rey, llamando a Mardoqueo, les dijo a ambos: «Ustedes han visto que la casa de Amán se la di a Ester y que a ése lo mandé ahorcar por haber querido acabar con los judíos.
8. Escriban, pues, ahora a nombre mío lo que estimen más conveniente y pónganle el sello real», pues no podía ser anulado un documento escrito en nombre del rey y que llevara su sello.
9. El día
10. Llevaban la firma y el sello del rey Asuero y fueron distribuidas por correos a caballo, que, montando en corceles de las caballerizas reales, se dirigieron rápidamente a su destino cumpliendo órdenes del rey.
11. Por medio de esas cartas se autorizaba a los judíos de todas las ciudades para que se organizaran y se defendieran matando, degollando y exterminando, sin perdonar ni a las mujeres ni a los niños, a cualquier clase de gente que los atacara con armas, y también para que se apoderaran de sus cosas.
12. Esto debía hacerse en todas las provincias del imperio, el mismo día
13. del duodécimo mes, llamado Adar.
13. Este edicto, que debía ser considerado como ley en todas las provincias, tenía que ser publicado en todos los pueblos para que los judíos estuvieran preparados para el día en que debían hacerse justicia de sus enemigos.
14. En caballos del rey salieron presurosos los correos, conforme a la orden del rey y el decreto fue también publicado en la ciudad de Susa.
15. Mardoqueo salió del palacio real, vestido con un traje de rey, de púrpura violeta y lino blanco, con una gran corona de oro en su cabeza y un manto de seda y púrpura. Cuando el decreto fue publicado en Susa, la ciudad se estremeció de alegría.
16. Para los judíos fue un día de luz, de dicha, de felicitaciones y de triunfo.
17. En todos los lugares donde fueron conocidas las disposiciones del decreto real, los judíos saltaban de alegría y regocijo, y tuvieron banquetes y fiestas. Mucha gente pagana de distintas regiones se hicieron judíos, pues éstos les infundían mucho miedo.
23. del tercer mes, llamado Sivan, se reunieron todos los escribientes reales para copiar una carta enviada por Mardoqueo a los judíos, a los virreyes, a los gobernadores y a los altos funcionarios de las ciento veintisiete provincias del imperio. Las cartas iban escritas en el alfabeto de cada provincia y en el idioma de cada pueblo; así, por ejemplo, la dirigida a los judíos estaba escrita en su escritura e idioma.
1. El texto de la carta enviada por Mardoqueo a nombre del rey, decía: «El gran rey Asuero a los gobernantes de las ciento veintisiete provincias que se extienden desde la India a Etiopía y a todos sus leales súbditos, salud:
2. Hay personas que, mientras más honores reciben de la gran bondad de sus bienhechores, más ambicionan todavía.
3. No les basta para ello con tratar de oprimir a nuestros súbditos, sino que, incapaces de contener sus ansias de poder, traman atentados contra sus propios bienhechores.
4. Y no sólo destierran de entre los hombres la gratitud, sino que, embriagados por los aplausos de los malvados, piensan que van a escapar a la justicia de Dios, que todo lo ve y odia la maldad.
5. Muy a menudo, aquellos que ejercen el poder se han hecho cómplices del asesinato de inocentes y se han visto arrastrados a desgracias irreparables por haber confiado a sus amigos la administración de los asuntos públicos y haberse dejado influenciar por ellos,
6. pues esos amigos han engañado con razones tendenciosas aparentemente sinceras la generosa sencillez de sus soberanos.
7. Ahora bien, esto mismo pueden ustedes comprobarlo no sólo examinando los acontecimientos históricos que hemos mencionado, sino, principalmente, viendo cómo a su alrededor esa peste de gobernadores indignos cometen toda clase de abusos.
8. Por eso, en el futuro, trataremos con el mayor empeño de asegurar a todos nuestros súbditos la tranquilidad y el orden,
9. haciendo los cambios necesarios y examinando personalmente, con el mayor cuidado, los problemas que se nos presenten.
10. Así, por ejemplo, Amán, hijo de Hamedata, un macedonio, que no pertenecía a nuestra raza ni tenía nuestros buenos sentimientos, después de haber sido acogido en nuestra casa,
11. fue tratado cariñosamente por nosotros, como lo hacemos con la gente de cada país, hasta el extremo de haberle llamado nuestro padre y de haberle dado el segundo puesto del reino, obligando a todo el mundo a reverenciarlo.
12. Sin embargo, no pudiendo contener su ambición, trató de quitarnos la vida y el reino,
13. exigiéndonos para ese fin, por medio de engaños y artimañas de toda clase, que decretáramos la muerte de nuestro salvador, Mardoqueo, hombre que siempre se ha portado bien con nosotros; de nuestra compañera la piadosa reina Ester y, en una palabra, de toda su raza. Y, una vez que nosotros quedáramos sin gente,
13. del duodécimo mes, llamado Adar.
14. pensaba apoderarse de nuestra persona y entregar a los macedonios el imperio de los persas.
15. Pero hemos descubierto que los judíos, condenados a muerte por ese triple criminal, no son malhechores, sino al contrario, se gobiernan por leyes muy justas.
16. Son hijos del Altísimo, del Dios que vive, al que nosotros y nuestros antepasados le debemos que esté tan floreciente nuestro imperio.
17. Ustedes, por tanto, no deberán hacer caso de las cartas que les envió Amán,
18. ya que su autor con toda su familia fue ejecutado a las puertas de Susa, recibiendo así el castigo merecido de parte de Dios, Señor del universo.
19. Coloquen una copia de esta carta en todo lugar público, dejen que los judíos observen sus propias costumbres
20. y facilítenles los medios para que puedan defenderse si son atacados el día fijado para asesinarlos, o sea, el día
21. Pues ese día, que debía ser un día de desgracias, ha sido transformado por el supremo poder de Dios en un día de felicidad para la raza escogida.
22. Por todo esto, organicen entre ustedes festejos oficiales para ese importante día, mediante toda suerte de entretenimientos, para que sea ahora y en adelante una fecha histórica para nosotros
23. y para todos los amigos de los persas, pero, en cambio, para nuestros enemigos sea un día fatídico.
24. Cualquier ciudad o región que no obedeciere a estas instrucciones será sin compasión arrasada a sangre y fuego y, en adelante, no sólo los hombres, sino ni siquiera las fieras o los pájaros, podrán vivir en ella.»
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13. El que pone oídos sordos al grito del afligido, cuando llame no le responderán.
14. Un regalo en secreto apacigua la ira, un presente distrae el furor violento.
15. Cuando reina la justicia, el justo se alegra; pero es la ruina de los malhechores.
16. El que se aparta del camino de la prudencia, pronto descansará entre los muertos.
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"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina