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Biblia en un año.

En el día 271, reflexionamos sobre la confesión de Israel en Esdras 9-10, la seriedad de la fidelidad a Dios y el arrepentimiento del pueblo. Zacarías 9-11 presenta profecías de restauración y juicio, mientras que Proverbios 20:16-19 ofrece consejos prácticos sobre discernimiento, justicia y sabiduría para la vida diaria.

Capítulo 9

1. Después de terminar todo esto, se me acercaron los jefes diciendo: «El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no se han separado de las gentes de este país que sirven a los ídolos: los cananeos, heteos, fereceos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos.

2. Pues tomaron de entre ellos mujeres para sí y para sus hijos y mezclaron su raza santa con la de los habitantes de esta tierra. Incluso los jefes y magistrados fueron los primeros en cometer este pecado.»

3. Al escuchar esto, desgarré mis vestiduras y mi manto, me arranqué cabellos de la cabeza y de la barba, y me senté muy apenado.

4. Conmigo se unieron todos los que recordaban las palabras del Dios de Israel y temían a causa de este pecado cometido por hombres que habían regresado del destierro. Yo me quedé sentado y consternado hasta el sacrificio de la tarde;

5. y, luego, al tiempo de la ofrenda de la tarde, salí de mi postración, y con mis vestidos y mi manto desgarrados, me arrodillé, levantando mis manos a Yavé, mi Dios.

6. Dije: «Dios mío, tengo vergüenza y confusión. Dios mío, no me atrevo a levantar a ti mis ojos, porque nuestros pecados se han multiplicado por encima de nuestra cabeza y nuestros crímenes han crecido hasta el cielo.

7. Desde los días de nuestros padres hasta hoy hemos sido muy culpables; por nuestros crímenes fuimos entregados, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, en manos de los reyes extranjeros; fuimos destinados a la espada, a la cautividad, al saqueo; anduvimos avergonzados, al igual que hoy.

8. Con todo, desde algún tiempo, se manifestó la misericordia de Yavé, nuestro Dios. Hizo que quedara un resto de nuestro pueblo y permitió que los sobrevivientes se restablecieran en su Santo Lugar; ahí nos ha dado alegría y vida, a pesar de que somos esclavos;

9. porque no somos más que esclavos, pero, en medio de nuestra esclavitud, Dios no nos ha abandonado; ha extendido su mano misericordiosa sobre nosotros para apoyarnos frente a los reyes de Persia; nos ha devuelto la vida, nos ha concedido levantar de nuevo la Casa de nuestro Dios, y tener murallas en Jerusalén y en otras ciudades de Judá.

10. Pero ahora, Dios nuestro, ¿qué vamos a decir cuando, a pesar de todo esto, hemos abandonado tus mandamientos?

11. Tú habías dicho por medio de tus servidores los profetas: La tierra en cuya posesión van a entrar fue manchada por la inmundicia de los pueblos que la ocupan; la han llenado de un extremo a otro con sus idolatrías.

12. Por tanto, no den sus hijas como esposas para los hijos de ellos; ni tomen las hijas de ellos para sus hijos; no cooperen a la prosperidad y bienestar de ellos. Háganse fuertes, coman los mejores frutos de la tierra y déjensela en herencia a sus hijos para siempre.

13. Después de todo lo que nos ha sobrevenido por nuestras malas acciones y nuestro pecado, tú, Dios nuestro, has perdonado nuestra maldad, ya que dejaste sobrevivir a todos los que aquí estamos.

14. ¿Cómo podríamos volver a despreciar tus mandamientos y a emparentar con estos pueblos abominables? ¿No te enojarías tú contra nosotros hasta destruirnos sin que quedara resto ni sobrevivientes?

15. Yavé, Dios de Israel, tú eres justo; mira que somos un resto de sobrevivientes. Estamos aquí en tu presencia llevando nuestros pecados, pero no podemos permanecer así en tu presencia.

Capítulo 10

1. Mientras que Esdras, postrado ante la Casa de Dios, lloraba, rezaba y hacía esta confesión, una inmensa muchedumbre de hombres, mujeres y niños de Israel se juntaron cerca de él; y este pueblo lloraba copiosamente.

2. Entonces Secanías, hijo de Jejiel, de los hijos de Elam, dijo a Esdras:

3. Nos hemos portado mal con nuestro Dios, al casarnos con mujeres extranjeras de entre los pueblos de este país, pero Israel no queda por esto sin esperanza.

4. Decide, pues, ya que es cosa tuya. Nosotros estamos contigo. Ten valor y ordena.»

5. Entonces Esdras se levantó e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes, de los levitas y de todo Israel que harían lo que se acababa de decir, y ellos lo juraron.

6. Después, se retiró Esdras de la Casa de Dios y fue a la pieza de Jojanán, hijo de Eliasib, pero no comió allí pan ni bebió agua, porque estaba muy afligido por el pecado de los que habían regresado del destierro.

7. Se publicó por Judá y Jerusalén que todos los que habían vuelto del destierro debían reunirse en Jerusalén,

8. y si alguno no se presentaba dentro de tres días conforme al acuerdo de los jefes y de los dirigentes locales, le serían confiscados todos sus bienes y él sería excluido de la asamblea de los que habían regresado del destierro.

9. Todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días. Era el día veinte del noveno mes, y todo el pueblo estaba en la plaza de la Casa de Dios temblando con motivo de aquel asunto y también porque llovía.

10. Entonces el sacerdote Esdras se levantó y dijo: «Al casarse con mujeres extranjeras han sido rebeldes, aumentando así el delito de Israel.

11. Ahora reconozcan su pecado ante Yavé, Dios de sus padres y, para cumplir su voluntad, sepárense de la gente de esta tierra y de las mujeres extranjeras.»

12. Toda la asamblea respondió en alta voz:

13. «Sí, haremos como tú dices: sólo que el pueblo es numeroso y estamos en la estación lluviosa; no podemos soportar la intemperie, además no se trata de una cosa de un día o dos, porque somos muchos los que cometimos este pecado.

14. Nuestros jefes podrían representar a toda la asamblea. Los que en nuestras ciudades se hayan casado con mujeres extranjeras vendrían cada cierto tiempo, acompañados de los dirigentes locales y de los jueces de cada ciudad, hasta que hayamos apartado de nosotros el enojo de nuestro Dios por causa de este asunto.»

15. Jonatán, hijo de Azel, y Jajzia, hijo de Tecua, apoyados por los levitas Mesulam y Subtay, fueron los únicos que se opusieron a este parecer,

16. pero los que habían regresado del destierro cumplieron lo decidido. De acuerdo con el sacerdote Esdras, escogieron un jefe de familia para cada grupo de familia, que fueron designados en forma personal, y éstos se sentaron para resolver el asunto el día primero del décimo mes.

17. El primer día del primer mes terminaron de atender todos los casos de judíos que se habían casado con mujeres extranjeras.

18. De entre los sacerdotes que se habían casado con mujeres extranjeras estaban los siguientes: entre los hijos de Josué, hijo de Josadac, y entre sus hermanos: Maaseías, Eliezer, Yarib y Guedalías;

19. éstos se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres y ofrecieron por su pecado un carnero en sacrificio de reparación.

20. Entre los hijos de Immer: Janani y Zebadías.

21. Entre los de Jarim: Maaseías, Elías, Semaías, Jejiel y Uzzías.

22. Entre los de Pasjur: Elionary, Maaseías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.

23. Entre los levitas: Joazabad, Simei, Quelaías (es decir, Quelitá), Petajías, Judá y Eliezer.

24. Entre los cantores: Elyasib y Zakkur. Entre los porteros: Sal-lum, Telem y Urí.

25. Entre los israelitas: de los hijos de Paros: Ramías, Jizías, Malquías, Miamin, Eleazar, Maljías y Lenaías;

26. de los de Elam: Mattanías, Zacarías, Jejiel, Abdí, Jeremot y Elías;

27. de los de Zattú: Elyonay, Elyasib, Mattanías, Yeremot, Zabad y Azizá;

28. de los de Bebay: Jojanás, Jananías, Zabbay, Atlay;

29. de los de Bigvay: Mesul-lam, Mal-luk, Jedaías, Jasub, Jisal, Jeremot;

30. de los de Pajat-Moab: Adná, Kelal, Benaías, Maaseías, Mattanías, Besalel, Binnuy y Manasés;

31. de los de Jarim: Eliezer, Jissirías, Malquías, Semaías, Simeón,

32. Benjamín, Maluc, Semerías;

33. de los de Jasum: Mattenay, Mattatá, Zabad, Elifélet, Jeremay, Manasés, Simí;

34. de los de Baní: Maaday, Amram, Joel,

35. Benaías, Bedías, Kelaías,

36. Vanías, Meremot, Elyasib,

37. Mattanías, Mattenay y Yaassay:

38. de los de Binnuy; Simí,

39. Selemías, Natán y Adaías;

40. de los de Zakkay: Sasay, Saray,

41. Azareel, Celemías, Semarías,

42. Sal-lum, Amarías, José;

43. de los de Nebo: Jeiel, Mattitías, Zabad, Zebiná, Yadday, Joel, Benaías.

44. Todos éstos se habían casado con mujeres extranjeras y muchos de ellos tenían hijos de ellas.

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Capítulo 9

1. Yavé se ha establecido en Hadrak y reside en Damasco, pues las ciudades de Aram le pertenecen tanto como todas las tribus de Israel.

2. Igualmente son suyas Jamat, que está al lado, y Tiro y Sidón que llevan tan bien sus negocios.

3. Tiro se ha construido una fortaleza, y ha amontonado la plata como el polvo y el oro como la tierra de las calles.

4. Pero ahora Yavé se va a apoderar de ella; destruirá su frente marítima y el fuego destruirá sus ciudades.

5. Al ver esto, Ascalón tamblará de miedo y Gaza se pondrá a tiritar. Ecrón lo mismo, al ver perdida su esperanza. El rey se irá de Gaza, Ascalón quedará sin habitantes.

6. Una población mestiza vivirá en Asdod. Así aplastaré la soberbia de los filisteos.

7. Sacaré de su boca la carne con sangre, y de sus dientes los alimentos prohibidos. Pero nuestro Dios se dejará para él a algunos filisteos, que formarán como una familia en Judá. Ecrón será tratado como el jebuseo.

8. Yo montaré guardia para proteger a mi país de cualquier asaltante; ya nadie se atreverá a oprimirlos, pues ahora he visto cómo están oprimidos.

9. Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, humilde, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra.

10. Destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Entonces se podrá romper el arco con flechas, pues él dictará la paz a las naciones. Extenderá su dominio de un mar al otro mar, y desde el Eufrates hasta el fin del mundo.

11. En cuanto a ti, por consideración a tu alianza celebrada con sangre, sacaré a los presos de la cisterna seca en que los guardaban.

12. Hacia ti volverán, oh Sión, los prisioneros que estaban aguardando. Ahora te doy doble bendición para compensar tus días de destierro.

13. Yo estiraré a Judá como un arco y le pondré como flecha a Efraím; lanzaré tus hijos, oh Sión, contra los griegos, y tú serás como la espada de un héroe.

14. Entonces Yavé aparecerá por encima de ellos y lanzará sus flechas como relámpagos. El Señor hará resonar la trompeta y marchará en medio de la tormenta del sur.

15. Yavé de los ejércitos será su escudo. Pisotearán, triunfantes, a los malvados, beberán sangre como si fuera vino y quedarán repletos como la copa del sacrificio o como los cuernos del altar.

16. Yavé, su Dios, los pondrá a salvo; salvará a este pueblo que es su rebaño.

17. ¡Ya se verán fuertes, ya serán hermosos! El trigo dará vigor a los jóvenes y el vino dulce, a las muchachas.

Capítulo 10

1. Pidan a Yavé las lluvias de primavera, pues él es quien manda los relámpagos; él les dará lluvia abundante para que cada uno tenga pasto en su campo.

2. Porque consultados los idolitos, sólo responden tonterías, los adivinos tienen falsas visiones. Con esto ilusionan a la gente y la consuelan con engaños. Por eso mi pueblo se ha dispersado y ha sido maltratado, como ovejas a las que falta un pastor. (

3. Me he indignado con los pastores y voy a castigar a los chivatos.) PeroYavé de los ejércitos visitará a su rebaño, la tribu de Judá, ellos serán su caballo de batalla.

4. él es el que dará el ejército, la lanza y el arco de guerra; el es el que dará todos los jefes.

5. Ellos serán en la batalla como valientes que pisan el polvo del camino; serán victoriosos, pues Yavé estará de su parte, y derrotarán a los que montan a caballo.

6. Reanimaré al pueblo de Judá y liberaré a la gente de José. Los restableceré, pues les he tenido lástima, y serán como si nunca los hubiera rechazado (porque yo, Yavé, su Dios, los he escuchado).

7. Los de Efraím serán como unos héroes, se sentirán alegres como quien toma vino. Sus hijos se alegrarán al verlos y alabarán con júbilo al Señor.

8. Les daré un silbido para juntarlos, pues yo los he rescatado, y serán tan numerosos como antes.

9. Los que yo disperse por el mundo se acordarán de mí hasta en el lugar más lejano, y allí seguirán instruyendo a sus hijos, los que volverán.

10. Los haré regresar de la tierra de Egipto, los traeré juntos desde Asiria; les daré nuevamente la región de Galaad y la del Líbano, pero éste se les hará chico.

11. Cruzarán el mar Rojo, quedará seco el cauce del Nilo. Será aplastado el orgullo de Asur y no habrá más rey en Egipto.

12. Yavé los hará poderosos y avanzarán confiados en su Nombre.

Capítulo 11

1. Abre, oh Líbano, tus puertas, y que el fuego devore tus cedros.

2. Gime, ciprés, porque se ha venido abajo el cedro, porque han sido derribados los gigantes. Giman también, encinas de Basán, porque ha sido talada la selva impenetrable.

3. Resuenan los lamentos de los pastores al ver arruinado lo que era su gloria. Hacen eco los rugidos de los leones porque ha sido devastada la gloria del Jordán.

4. Así me habló Yavé, mi Dios: «Encárgate de esas ovejas que van al matadero.

5. Sus compradores las matan sin ser castigados, y los que las venden dicen: «¡Gracias a Yavé, ahora soy rico!» Y sus pastores no se preocupan de ellas. (

6. Yo tampoco me voy a preocupar más de los habitantes de este país, dice Yavé. Los dejaré en manos de su pastor y de su rey, que los exploten; pero no intervendré.)»

7. Entonces me hice pastor de las ovejas a las que mataban los comerciantes de ganado. Me conseguí un par de bastones de ganado: a uno le puse el nombre de Bondad y al otro de Unión. Y desde entonces me hice cargo de las ovejas.

8. En un mes despedí a los tres pastores. Pero me aburrieron las ovejas, y ellas también se disgustaron conmigo.

9. Entonces exclamé: «Ya no las cuido más. La que quiera morirse, que se muera; la que quiera perderse, que se pierda; y las que queden, que se desgarren la carne unas a otras.»

10. En seguida tomé el bastón llamado Bondad y lo rompí; y fue rota la alianza que Dios había hecho con los pueblos vecinos.

11. Cuando los comerciantes de ganado vieron que lo había roto, comprendieron que eso era una señal de Yavé.

12. Yo les dije: «Si ustedes quieren, páguenme mi salario; si no, quédense con él.» Y me dieron treinta monedas de plata.

13. Pero Yavé me ordenó: «Echa en los cofres del Templo ese precio tan alto en que ellos me han valorado.» Tomé las monedas y las deposité en la alcancía del Templo de Yavé.

14. A continuación rompí mi otro bastón llamado Unión; y quedó rota la fraternidad entre Judá e Israel.

15. Después Yavé me dijo: «Vístete como un pastor poco serio,

16. pues yo voy a dar a este país un pastor que no se preocupará de las ovejas que desaparecen, ni buscará a la oveja perdida, ni cuidará a la herida, ni sostendrá a la que apenas puede caminar. Al contrario, se comerá la carne de las más gordas y les arrancará las pezuñas.»

17. ¡Ay del pastor que no sirve para nada, que deja abandonado su rebaño! ¡La espada le cortará su brazo y le alcanzará el ojo derecho! ¡Que se seque su brazo y que su ojo derecho no vea más!

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16. ¡Quítale su ropa ya que sirvió de aval a otro; ponlo en prisión en lugar de un extraño!

17. El pan prohibido es sabroso, pero te deja la boca llena de arena.

18. Los proyectos toman cuerpo si ha habido reflexión; calcula bien cuando hagas la guerra.

19. El que habla demasiado traiciona los secretos: ¡desconfía del charlatán!

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"Na igreja se fala somente com Deus." São Padre Pio de Pietrelcina