Plan de lectura completo
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En el día 182, estudiamos la trayectoria de Judá bajo el reinado de Acaz en 2 Reyes 16, marcada por alianzas políticas y apuestas arriesgadas. Miqueas 1-4 trae mensajes de juicio y esperanza, advirtiendo de la injusticia y prometiendo restauración. El Salmo 139 exalta la omnisciencia y la presencia constante de Dios, recordándonos que nada escapa a su atención.
1. En el año diecisiete del reinado de Pecaj, hijo de Romelías, comenzó a reinar Ajaz, hijo de Jotam, rey de Judá.
2. Tenía Ajaz veinte años cuando empezó a reinar y reinó durante dieciséis años en Jerusalén. No hizo lo que agradaba a Yavé, su Dios, como lo había hecho su padre David.
3. Todo lo contrario, anduvo por el camino de los reyes de Israel e incluso sacrificó por el fuego a su hijo, según las prácticas odiosas de las naciones que Yavé había echado fuera del país para que los hijos de Israel ocuparan su lugar.
4. Ofreció sacrificios en los santuarios de las lomas, en las colinas y bajo todo árbol frondoso.
5. Entonces subió Rasín, rey de Aram, y Pecaj, hijo de Romelías, rey de Israel, para combatir contra Jerusalén. La cercaron, pero no pudieron conquistarla.
6. En aquel tiempo, Rasín, rey de Aram, recobró Elat y le impuso su autoridad, expulsando a los judíos de Elat. Los edomitas entraron en Elat y habitaron allí hasta el día de hoy.
7. Ajaz mandó mensajeros a Teglatfalasar, rey de Asur, para decirle: «Soy tu siervo y tu hijo. Ven, pues, y sálvame de manos del rey de Aram y de manos del rey de Israel, que me hacen la guerra.»
8. Ajaz tomó la plata y el oro que había en la Casa de Yavé y los tesoros de la casa del rey y se lo mandó al rey de Asur como regalo.
9. El rey de Asur le hizo caso y fue a atacar Damasco, se apoderó de esta ciudad y desterró a sus habitantes a Quir, después de ejecutar a Rasín.
10. Entonces el rey Ajaz fue a Damasco para entrevistarse con Teglatfalasar, rey de Asur, y, viendo el altar que había en Damasco, envió al sacerdote Urías las medidas de este altar junto con un dibujo que lo representaba exactamente en todos sus detalles.
11. El sacerdote Urías construyó un altar conforme al dibujo que el rey le había mandado de Damasco y lo terminó antes que éste regresara de allá.
12. Cuando el rey regresó de Damasco, vio el altar, se acercó y subió a él.
13. Mandó quemar sobre el altar sus holocaustos y sacrificios. Hizo su libación y derramó la sangre de sus sacrificios de comunión.
14. Trasladó el altar de bronce que estaba ante Yavé, delante de la Casa, entre el altar nuevo y la Casa de Yavé, y lo colocó al lado del altar nuevo, hacia el norte.
15. El rey Ajaz ordenó al sacerdote Urías: «Sobre este altar grande quemarás el holocausto de la mañana y el sacrificio de la tarde, el holocausto del rey y su sacrificio, los holocaustos de la gente del pueblo, sus sacrificios y libaciones. Derramarás sobre él toda la sangre de los holocaustos y la de los sacrificios. En cuanto al altar de bronce, yo me ocuparé de él.»
16. El sacerdote Urías hizo tal como el rey le había ordenado.
17. El rey desmontó los paneles de las bases, quitó de encima de ellos el lavatorio, hizo bajar la gran pileta de bronce de encima de los bueyes que la sostenían y la colocó sobre un pavimento enlosado.
18. En cuanto al estrado del trono que se había construido dentro de la Casa de Yavé, y la entrada exterior del rey, los quitó porque así se lo pidió el rey de Asur.
19. Lo demás referente a Ajaz y lo que hizo está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá.
20. Cuando murió Ajaz, lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y su hijo Ezequías le sucedió.
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1. Estas fueron las palabras de Yavé a Miqueas de Moreset en tiempos de Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá; y éstas, sus visiones sobre Samaria y Jerusalén.
2. Que escuchen todos los pueblos; que ponga atención la tierra y todo lo que contiene, pues Yavé sale de su palacio santo para declarar en contra de ustedes.
3. Miren cómo sale de su santa morada, bajando y caminando por las cumbres de la tierra.
4. A su paso se desmoronan las montañas y los valles se hunden como cera ante el fuego o como el agua que se escurre por la pendiente.
5. Jacob es el culpable de todo esto, y los hijos de Israel con sus pecados. ¿Cuál es el delito de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Cuál es el pecado de Judá? ¿No es Jerusalén?
6. Convertiré a Samaria un campo cubierto de escombros, que no sirve más que para viñas. Echaré a rodar sus piedras por el valle y así quedarán a la vista sus cimientos.
7. Todas sus estatuas serán hechas pedazos y sus ídolos serán tirados al fuego, porque las compraron con el salario de sus prostitutas y pasarán a ser salario de prostitutas.
8. Por todo esto lloraré y gemiré, caminaré desnudo y sin zapatos, lloraré como aúllan los chacales y gemiré como lo hacen los avestruces,
9. porque las llagas de Samaria son incurables y han llegado hasta Judá, alcanzando la capital de mi pueblo, la misma Jerusalén.
10. No lo anuncien en Gat ni lloren por ello en Aco. Los de Betlefrá, revuélquense en el polvo.
11. Habitante de Safi, toca el clarín. Que no salgan de su ciudad los que viven en Sanán. Betaesel es arrancada de sus cimientos, en los que se apoyaba.
12. ¿Cómo podría ser feliz la que habita en Marot, cuando la desgracia que viene de Yavé golpea la puerta de Jerusalén?
13. Prepara el carro con sus caballos, tú que vives en Laquis, pues por tu culpa empezó a pecar la hija de Sión, ya que tú le enseñaste el mal que se cometía en Israel.
14. Por eso tú deberás pagar una fianza por Moreset-Gat. Betaksib será una trampa para los reyes de Israel.
15. Volverá de nuevo el invasor, habitante de Maresa, y los que eran la gloria de Yavé se irán para siempre.
16. Córtate el pelo al rape por tus hijos tan queridos, quédate pelada como el buitre, pues han sido llevados lejos de ti.
1. Pobres de ustedes que meditan la injusticia, que toda la noche traman el mal, y al amanecer lo ejecutan cuando está a su alcance.
2. Si les gustan unos campos, se los roban; si unas casas, se las toman. Se apoderan de la casa y de su dueño, de un hombre y de su propiedad.
3. Por eso, dice Yavé, yo también tramo el mal contra esa gente, una desgracia tan grande que no podrán hacerle el quite ni caminar con la frente en alto.
4. Cuando llegue aquel día, otros se burlarán de ustedes y les cantarán la canción: «Hemos sido saqueados; han repartido nuestras tierras. ¿Quién echará al opresor que se adueñó de mis campos?»
5. Cuando se reúna la asamblea de Yavé, no habrá nadie para reservarles una parcela.
6. «No gastes tu saliva, dicen ellos, en anunciar todas estas cosas, pues nada malo nos pasará.
7. ¿Va a ser maldita la raza de Jacob? ¿Acaso Yavé se pondría nervioso? ¿Es así como procede? ¿No tiene más bien palabras de bondad para su pueblo, Israel?»
8. Pero son ustedes los enemigos de mi pueblo, pues le quitan su manta al hombre bueno y hacen la guerra al que vive tranquilo.
9. Arrancan de sus hogares tan queridos a las mujeres de mi pueblo y les quitan a sus hijos la libertad que yo les había dado.
10. Ustedes son de los que dicen: «Levántense y caminen, pues aquí no se descansa.» Debido a sus pecados irán amarrados al cautiverio.
11. Si un falso profeta fuera capaz de decir: «Yavé te va a dar vino y aguardiente», éste sería el profeta de ese pueblo.
12. Quiero reunir a Jacob entero, y recoger el resto de Israel. Los pondré como un rebaño en el corral, como rebaño en medio del pastizal, como una multitud alegre.
13. El que abre camino saldrá delante de ellos, y ellos alargarán el paso; les hará pasar la puerta y por ella saldrán; sí, su rey marchará delante de ellos, Yavé los encabezará.
1. Yo les diré: Escuchen, jefes de Jacob, señores de las tribus de Israel. ¿No deberían conocer lo que es justo? ¿Por qué, pues, odian el bien y aman el mal?
2. Ustedes descueran vivos a los de mi pueblo y les arrancan la carne de sus huesos.
3. Ustedes pueden comerse la carne de mi pueblo, partir sus huesos y echarlos a la olla,
4. pero cuando me llamen no les haré caso, sino que les oocultaré mi cara por sus malas acciones.
5. Esto dice Yavé en contra de los profetas que engañan a mi pueblo: Si pueden masticar a dos canillas, anuncian la paz; pero si alguien no les llena la boca, le declaran la guerra.
6. Por eso les dice: «Noche para ustedes, y no más visiones; tinieblas en vez de revelaciones; el sol se pone para los profetas y su día se cambia en tinieblas.»
7. Los videntes se llenarán de vergüenza, y los adivinos, de confusión; unos y otros se taparán la cara porque Dios no les responde.
8. Yo, al contrario, estoy lleno del espíritu de Yavé. El me da celo por la justicia, me llena de fuerza y de ánimo para denunciar a Jacob su pecado, para descubrir las faltas de Israel.
9. Escuchen esto, gobernantes del pueblo de Jacob, ustedes que son los señores de Israel, ustedes que desprecian la justicia y que tuercen mañosamente la ley:
10. Sión se está edificando sobre sangre, y Jerusalén, en base a crímenes.
11. Sus gobernantes se dejan comprar para dar una sentencia; sus sacerdotes cobran por una decisión; sus profetas sólo vaticinan si se les paga. Y todos se sienten tan seguros de Yavé que dicen: Si el Señor está con nosotros, ¿qué desgracia nos puede pasar?
12. Pero precisamente por sus maldades Sión va a quedar como un potrero arado, Jerusalén será reducida a escombros y el cerro del Templo será cubierto por el bosque.
1. En el futuro, el cerro de la Casa de Yavé será puesto sobre los altos montes y dominará los lugares más elevados. Irán a verlo todas las naciones
2. y subirán hacia él muchos pueblos, diciendo: «Vengan, subamos al cerro de Yavé, a la Casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Porque la enseñanza irradia de Sión, de Jerusalén sale la palabra de Yavé.»
3. El Señor gobernará las naciones y enderezará a la humanidad. Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas. Una nación no levantará la espada contra otra y no se adiestrarán para la guerra.
4. Cada uno podrá permanecer sentado bajo su parrón o su higuera sin que nadie lo moleste; pues así lo dice el Señor.
5. Mientras todos los pueblos caminan cada uno en nombre de sus dioses, nosotros caminamos en el Nombre de Yavé, nuestro Dios, por siempre jamás.
6. Ese día, dice Yavé, recogeré a la oveja coja y llevaré al corral a la perdida, y a la que había maltratado.
7. De las cojas salvaré un resto, y haré de las extraviadas una nación poderosa. Reinaré sobre ellas en el monte Sión, desde ahora y para siempre.
8. Y tú, Sión, torre de donde se vigila el rebaño, recuperarás la antigua soberanía, la autoridad real sobre todo Israel.
9. ¿Por qué ahora gritas de esa manera? ¿Te quedaste sin rey o desaparecieron tus ministros para que te quejes de dolor como mujer que da a luz?
10. Retuércete de dolor y grita, hija de Sión, como mujer que da a luz, porque ahora saldrás de la ciudad para vivir en despoblado. Llegarás hasta Babilonia, pero allí serás liberada, pues Yavé te libertará del poder de tus enemigos.
11. Naciones numerosas se reúnen ahora para atacarte, diciendo: «Sometámoslo al saqueos y gocemos mirando su derrota.»
12. Pero ellos no saben lo que piensa Yavé y no comprenden sus designios, pues él los ha juntado como a las gavillas en la era.
13. ¡Levántate, pues, y aplástalos con tus pies, hija de Sión, porque te pondré cuernos de hierro, y pezuñas de bronce para que tritures a muchos pueblos! Entonces consagrarás sus despojos a Yavé, y sus riquezas serán para el Señor del mundo entero.
14. Ahora ¡ánimo!, fortaleza, pues nos rodean con trincheras y le dan un varillazo en la cara al que gobierna a Israel.
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1. Señor, tú me examinas y conoces,
2. sabes si me siento o me levanto, tú conoces de lejos lo que pienso.
3. Ya esté caminando o en la cama me escudriñas, eres testigo de todos mis pasos.
4. Aún no está en mi lengua la palabra cuando ya tú, Señor, la conoces entera.
5. Me aprietas por detrás y por delante y colocas tu mano sobre mí.
6. Me supera ese prodigio de saber, son alturas que no puedo alcanzar.
7. ¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde huiré lejos de tu rostro?
8. Si escalo los cielos, tú allí estás, si me acuesto entre los muertos, allí también estás.
9. Si le pido las alas a la Aurora para irme a la otra orilla del mar,
10. también allá tu mano me conduce y me tiene tomado tu derecha.
11. Si digo entonces: "¡Que me oculten, al menos, las tinieblas y la luz se haga noche sobre mí!"
12. Mas para ti ni son oscuras las tinieblas y la noche es luminosa como el día.
13. Pues eres tú quien formó mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre.
14. Te doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe.
15. Mis huesos no te estaban ocultos cuando yo era formado en el secreto, o bordado en lo profundo de la tierra.
16. Tus ojos veían todos mis días, todos ya estaban escritos en tu libro y contados antes que existiera uno de ellos.
17. ¡Tus pensamientos, Dios, cuanto me superan, qué impresionante es su conjunto!
18. ¿Pormenorizarlos? Son más que las arenas, nunca terminaré de estar contigo.
19. ¡Ojalá, oh Dios, mataras al malvado y se alejaran de mí los sanguinarios,
20. arman maquinaciones en tu contra y no toman en cuenta tus declaraciones!
21. Señor, ¿no debo odiar a los que te odian y estar hastiado de los que te atacan?
22. Con un odio perfecto yo los odio y para mí también son enemigos.
23. Examíname, oh Dios, mira mi corazón, ponme a prueba y conoce mi inquietud;
24. fíjate si es que voy por mal camino y condúceme por la antigua senda.
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"Reflita no que escreve, pois o Senhor vai lhe pedir contas disso." São Padre Pio de Pietrelcina