Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 162, seguimos la división del reino de Israel tras la muerte de Salomón. 1 Reyes 12 y 2 Crónicas 10-11 narran el ascenso de Roboam, sus decisiones y las consecuencias que llevaron a la separación de Judá e Israel. En el Cantar de los Cantares 1, nos transportamos a una celebración poética del amor y la belleza, que aporta equilibrio espiritual y nos recuerda que la fidelidad y el afecto entre las personas reflejan el amor divino.

1. Roboam fue a Siquem, donde todo Israel se había reunido para proclamarlo rey.

2. Lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, y volvió de Egipto, pues allí se había establecido luego de escapar de manos de Salomón.

3. Los hombres de Israel dijeron a Roboam:

4. «Tu padre nos ha impuesto un yugo pesado; alivia tú los duros trabajos que nos exigió, y el yugo pesado que nos impuso, y te serviremos.»

5. Roboam les respondió: «Váyanse y vuelvan dentro de tres días.» Y el pueblo se fue.

6. Entonces, el rey Roboam consultó a los ancianos que habían estado al servicio de Salomón mientras vivía. Les dijo: «¿Qué me aconsejan hacer con este pueblo?».

7. Y ellos respondieron: «Si ahora te haces servidor de este pueblo y lo tratas con buenas palabras, ellos te servirán para siempre.»

8. Pero Roboam no hizo caso de este consejo y se fue a consultar también a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio.

9. Y les dijo: «¿Qué vamos a contestar a este pueblo?»

10. Y aquellos jóvenes, sus compañeros, le dictaron esta respuesta, para que el rey la diera al pueblo: «Con mi dedo meñique golpeo mucho más fuerte que mi padre con su brazo.

11. Mi padre los trató duramente, pero yo los trataré peor. Mi padre los azotaba con látigos y yo pondré a las cuerdas ganchitos de hierro.»

12. Al tercer día Jeroboam, con todo Israel, vino donde el rey, conforme a lo que les había dicho.

13. Pero el rey respondió al pueblo con dureza. En vez de seguir el consejo de los ancianos

14. les habló según lo que los jóvenes le habían aconsejado.

15. El rey no escuchó a la gente de Israel. Así lo había dispuesto Yavé, comprobándose la palabra de Yavé que el profeta Ajías había dicho a Jeroboam.

16. La gente de Israel comprendió que el rey no quería hacerles caso, y le respondieron en los mismos términos: «¿Qué tenemos que ver con David y con sus hijos? No es de nuestra familia, ¡arréglate con los tuyos, hijo de David! Los de Israel, vámonos.» Así, pues, los israelitas volvieron a sus tiendas.

17. Solamente los israelitas del sur, los del país de Judá, reconocieron a Roboam por su rey.

18. Entonces el rey envió a Adoniram, mayordomo de los trabajadores reclutados por el rey, pero los hombres de Israel le tiraron piedras hasta que murió. El propio Roboam tuvo que subirse a su carro para ir a refugiarse a Jerusalén.

19. De este modo se rebeló Israel contra la familia de David, y su rebeldía sigue hoy todavía.

20. Cuando todo Israel supo que Jeroboam había regresado, lo mandaron llamar a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera el partido de la familia de David, a excepción de la tribu de Judá.

21. Al llegar Roboam a Jerusalén, reunió toda la tribu de Judá y la de Benjamín, ciento cincuenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra los de Israel y someterlos.

22. Pero Yavé dirigió esta palabra a Semeías, hombre de Dios:

23. «Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, así como al pueblo de Judá y de Benjamín y al resto del pueblo, y diles de mi parte:

24. No suban a pelear contra sus hermanos de Israel. Que cada uno regrese a su casa, porque yo soy el que ha dispuesto lo sucedido.» Ellos hicieron caso de las palabras de Yavé y se volvieron, según lo que Yavé les había dicho.

25. Jeroboam fortificó Siquem, en los cerros de Efraím, y vivió en ella. Después se fue a Penuel y también la fortificó.

26. Jeroboam pensó: «El reino podría muy bien volver otra vez a los descendientes de David.

27. Si este pueblo continúa yendo a Jerusalén para ofrecer sus sacrificios en la Casa de Yavé, se reconciliarán con su señor Roboam, rey de Judá. Entonces me matarán y mi reino volverá a Roboam.»

28. Pidió consejo el rey, e hizo dos terneros de oro. Luego dijo al pueblo: «Déjense de ir a Jerusalén para adorar. Aquí están tus dioses, Israel, que te sacaron de Egipto.»

29. Colocó uno de los terneros en Betel, y el otro en Dan.

30. Este fue el origen del pecado. El pueblo llevó su ternero en procesión hasta Dan.

31. Jeroboam construyó santuarios en las lomas y estableció como sacerdotes a hombres comunes que no eran de la tribu de Leví.

32. También decretó una fiesta que se celebraba el quince del octavo mes, semejante a la que se celebraba en Judá, y en esta ocasión él mismo subió al altar. Esto ocurrió en Betel, donde ofreció sacrificios a los terneros, y estableció sacerdotes para los santuarios de las lomas que había levantado.

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Capítulo 10

1. Fue Roboam a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para proclamarlo rey.

2. Apenas lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, estando todavía en Egipto, adonde había ido huyendo del rey Salomón, volvió de Egipto, pues habían enviado a llamarlo.

3. Vino entonces Jeroboam con toda la asamblea, y hablaron a Roboam diciendo:

4. «Tu padre ha hecho pesado nuestro yugo; ahora tú aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y te serviremos.»

5. El les dijo: «Vuelvan a mí de aquí a tres días.» Y el pueblo se fue.

6. El rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a su padre Salomón, en vida de éste, diciendo: «¿Qué me aconsejan que responda a este pueblo?»

7. Ellos le respondieron: «Si eres bueno con este pueblo y condesciendes con ellos y les das buenas palabras, serán siervos tuyos para siempre.»

8. Pero él abandonó el consejo que los ancianos le aconsejaron y les pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio.

9. Les dijo: «¿Qué me aconsejan que responda a este pueblo que me ha dicho: Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros?»

10. Los jóvenes que se habían criado con él le respondieron: «Esto debes responder al pueblo que te ha dicho: Tu padre hizo pesado nuestro yugo, ahora tú aligera nuestro yugo; diles: Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.

11. Un yugo pesado les cargó mi padre, pero yo les haré más pesado el yugo: mi padre los ha azotado con azotes, pero yo los azotaré con escorpiones.»

12. Al tercer día volvió Jeroboam con una muchedumbre y se presentó ante Roboam, según lo que había dicho el rey: «Vuelvan a mí de aquí a tres días.»

13. El rey les respondió con dureza, abandonando el consejo de los ancianos, y hablándoles según el consejo de los jóvenes.

14. Les dijo: «Mi padre hizo pesado el yugo de ustedes, yo lo haré más pesado todavía; mi padre los azotó con azotes, pero yo los azotaré con escorpiones.»

15. No escuchó el rey al pueblo, pues se trataba de una intervención de Dios para dar cumplimiento a la promesa que Yavé había hecho a Jeroboam, hijo de Nabat, por medio de Ajías de Silo.

16. Israel vio que el nuevo rey no los atendía y replicaron al rey: «¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia que recibir del hijo de Jesé. ¡A tus tiendas, Israel! Mira ahora por tu casa, David.»

17. Y todo Israel volvió a sus pueblos. Roboam reinó solamente sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá.

18. El rey Roboam envió a Adoram, que estaba al frente de los trabajos del rey, pero los hijos de Israel lo mataron a pedradas y murió.

19. Entonces el rey Roboam se apresuró a subir a su carro y huir hacia Jerusalén. Así los israelitas se apartaron de la familia de David hasta el día de hoy.

Capítulo 11

1. Cuando Roboam volvió a Jerusalén reunió a toda la tribu de Judá y la de Benjamín, ciento ochenta mil combatientes escogidos, para pelear contra Israel, para que reconocieran la autoridad de Roboam y se sumaran a su reino.

2. Pero la palabra de Yavé fue dirigida a Semaías, hombre de Dios. Le decía:

3. «Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas de Judá y Benjamín, y diles de parte mía:

4. No suban a combatir con sus hermanos; que cada uno se vuelva a su casa porque estos acontecimientos vienen de mí.» Ellos escucharon la palabra de Yavé y abandonaron sus propósitos de marchar contra Jeroboam.

5. Roboam volvió a Jerusalén y edificó ciudades fortificadas en Judá.

6. Fortificó Belén, Etam, Tecoa,

7. Betsur, Socó, Adulam,

8. Gat, Meresa, Ziv,

9. Adoraim, Laquis, Azeca,

10. Sora, Ayalón y Hebrón, las cuales están ubicadas en Judá y Benjamín.

11. Construyó las murallas de estas ciudades y puso en ellas comandantes con provisiones de víveres, de aceite y vino.

12. En todas estas ciudades había escudos y lanzas, y las hizo sumamente fuertes. Judá y Benjamín reconocían su autoridad.

13. Los sacerdotes y levitas de todo el territorio de Israel se pasaron a Roboam y llegaron a él de todas partes;

14. los levitas abandonaron sus campos y sus posesiones y se fueron a Judá y a Jerusalén, pues Jeroboam y sus hijos les habían quitado sus privilegios de sacerdotes de Yavé.

15. Jeroboam instituyó sus propios sacerdotes para sus santuarios altos, para el culto de los machos cabríos y de los becerros que había hecho.

16. Tras ellos vinieron a Jerusalén, para ofrecer sacrificios a Yavé, el Dios desus padres, aquellos de entre todas las tribus de Israel que buscaban sinceramente a Yavé, el Dios de Israel;

17. y con su llegada se fortaleció el reino de Judá y el poder de Roboam, hijo de Salomón, por tres años. Pues siguieron el camino de David y de Salomón durante tres años.

18. Roboam tomó por esposa a Majalat, hija de Jerimot, hijo de David, y de Abigaíl, hija de Eliab, hijo de Jesé.

19. Esta le dio hijos: Jeús, Samarías y Zaham.

20. Después de ésta tomó a Maacá, hija de Absalón, la cual le dio a Abías, Attay, Ziza y Selonit.

21. Roboam amó a Maacá, hija de Absalón, más qua todas sus mujeres y concubinas, pues tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas; y fue padre de veintiocho hijos y sesenta hijas.

22. Roboam puso a Abías, hijo de Maacá, como cabeza y jefe de sus hermanos, porque quería hacerlo rey.

23. Repartió hábilmente a todos sus hijos por toda la tierra de Judá y de Benjamín, en todas las ciudades fortificadas, dándoles todo lo necesario y procurando que se casaran.

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1. El Canto sublime, que es de Salomón. Ella:

2. ¡Que me bese con los besos de su boca!

3. Tus amores son un vino exquisito, suave es el olor de tus perfumes, y tu nombre, ¡un bálsamo derramado!; por eso se enamoran de ti las jovencitas. ¡Llévame! Corramos tras de ti.

4. Llévame, oh Rey, a tu habitacion para que nos alegremos y regocijamos, y celebremos, no el vino, sino tus caricias. ¿Cómo podrían no quererte?

5. Soy morena, pero bonita, hijas de Jerusalén, como las carpas de Quedar, como las carpas de Salomón.

6. No se fijen en que estoy morena, el sol fue el que me tostó. Los hijos de mi madre, enojados contra mí, me pusieron a cuidar las viñas. Mi viña yo la había descuidado.

7. Dime, Amado de mi alma, ¿a dónde llevas a pastar tu rebaño, dónde lo llevas a descansar a mediodía, para que yo no ande como vagabunda detrás de los rebaños de tus compañeros? Coro:

8. ¡Oh la más bella de las mujeres!, si no estás consciente de quién eres, sigue las huellas de las ovejas, y lleva tus cabritas a pastar junto a las tiendas de los pastores. El:

9. Como yegua uncida del carro de Faraón, así eres a mis ojos, amada mía.

10. Tus mejillas se ven lindas con esos aros y tu cuello entre los collares.

11. Te haremos aros de oro con cuentas de plata. El y Ella:

12. Mientras el Rey estaba en su aposento se sentía el olor de mi perfume.

13. Mi amado es para mí bolsita de mirra cuando reposa entre mis pechos.

14. Mi amado es para mí racimo de glicina en las viñas de Engadí.

15. ¡Oh mi amor, ¡qué bella eres, qué bella eres con esos ojos de paloma!

16. Amado mío, ¡qué hermoso eres, qué delicioso! Nuestro lecho es sólo verdor.

17. Las vigas de nuestra casa son de cedro, y su techo de ciprés.

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"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina