Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 149, 1 Reyes 7 detalla la construcción interna y externa del templo de Salomón. Eclesiastés 1-3 nos invita a reflexionar sobre la inutilidad de las ambiciones humanas sin Dios y el paso del tiempo. El Salmo 5 nos recuerda que Dios protege a los justos y escucha sus oraciones, ofreciéndoles guía y seguridad.

1. Después, Salomón edificó su casa y en trece años la terminó totalmente.

2. Primero estaba la casa o palacio «Bosque del Líbano», de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho y quince de alto. Se alzaba sobre cuatro filas de columnas de cedro que soportaban soleras de cedro.

3. Las soleras eran cuarenta y cinco en total, o sea, tres filas de quince. Estaban puestas sobre las columnas y soportaban un cielo de cedro.

4. Había tres filas de ventanas con celosías, cuarenta y cinco en total, quince por cada fila y cada una frente a otra cada tres pasos.

5. Todas las puertas y ventanas eran cuadrangulares y quedaba una frente a la otra.

6. Luego venía el Salón de las columnas, al que dio veinticinco metros de largo y quince de ancho, con un vestíbulo por delante.

7. Había también un Salón del Trono, donde Salomón administraba la justicia, y que se llamaba Salón del Juicio, cubierto de cedro desde un extremo hasta el otro.

8. La casa donde él vivía estaba en otro patio, detrás del Salón, pero de forma parecida. Y se hizo otra casa para la hija de Faraón que Salomón había tomado por esposa.

9. Todos esos edificios eran de piedra selecta, tallada a medida, aserrada por dentro y por fuera, desde los cimientos hasta las cornisas.

10. Incluso los cimientos eran piedras excelentes, grandes piedras de cinco y cuatro metros cada una,

11. y por encima había piedras selectas, labradas a medida, y madera de cedro.

12. El patio grande tenía en derredor tres filas de piedras talladas y una fila de tablas de cedro labrado, igual que el patio interior de la Casa de Yavé y su Vestíbulo.

13. El rey Salomón mandó a buscar a Hiram de Tiro. Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, pero su padre era de Tiro y artesano en bronce.

14. Este Hiram era muy inteligente y entendido, capaz de hacer cualquier tipo de obra de arte con este metal. Fue donde el rey y ejecutó todos sus trabajos.

15. En primer lugar fundió dos columnas de bronce, cada una de nueve metros de alto. Un hilo de seis metros medía la circunferencia de cada columna.

16. Fundió asimismo dos capiteles de bronce de dos metros y medio de alto,

17. rodeados como de una red de cadenas entrelazadas entre sí, para ponerlos como remate de las columnas.

18. Moldeó en bronce granadas, dos filas alrededor de cada trenzado, cuatrocientas en total, doscientas en cada capitel.

19. Los capiteles que estaban en la cima de las columnas tenían forma de azucenas.

20. Asentó las columnas junto al vestíbulo del templo,

21. una a la derecha, llamándola Yaquín, y otra a la izquierda, y la llamó Boaz.

22. Así quedó terminada la obra de las columnas.

23. También, de bronce fundido, hizo una gran concha, conocida por el nombre de Mar, completamente redonda, que tenía cinco metros de borde a borde, y dos metros y medio de altura. Un hilo de quince metros medía su contorno.

24. Debajo del borde había calabazas todo en derredor. Daban la vuelta a lo largo de los quince metros, dispuestas en dos filas y fundidas en una sola pieza.

25. El Mar se apoyaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres al sur, tres al este y tres al oeste. Las partes traseras de los bueyes quedaban hacia adentro.

26. El espesor de la concha era de un palmo y su borde era semejante al borde del cáliz de una azucena abierta. Contenía dos mil medidas.

27. Hizo también diez basas de bronce, de dos metros de largo, por dos de ancho y uno y medio de alto.

28. Las basas estaban construidas así: tenían paneles y los paneles estaban entre listones.

29. Sobre el panel que estaba entre los listones había leones, bueyes y querubines. Lo mismo sobre los listones. Por encima y por debajo de los leones y de los toros había adornos.

30. Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce y ejes de bronce; sus cuatro pies tenían asas para soportar sus piletas; eran fundidas igual que los adornos.

31. La boca de la pileta estaba medio metro más arriba que la parte superior de la basa. Esta boca era redonda y tenía las mismas esculturas que la basa.

32. Las cuatro ruedas estaban bajo los paneles, y sus ejes formaban un solo cuerpo con la basa; las ruedas tenían una altura de setenta centímetros.

33. Se parecían a las ruedas de un carro y venían de fundición con sus radios, sus llantas y sus cubos.

34. Había cuatro asas en los cuatro ángulos de cada basa, formando un cuerpo con la basa.

35. La parte superior de la basa formaba como un círculo de medio codo de altura, unido a los paneles, haciendo un solo cuerpo con ellos.

36. Hiram grabó sobre sus paneles querubines, leones y palmeras.

37. E hizo todas las basas de una misma fundición y de un mismo tamaño.

38. Hizo también diez piletas de bronce con capacidad para cuarenta medidas cada una; medían dos metros y las colocó sobre cada una de las basas.

39. Las basas las colocó así: cinco al lado derecho de la Casa y cinco al lado izquierdo. La gran pileta, o Mar, la colocó a la derecha de la Casa hacia el sureste.

40. Hiram hizo también los ceniceros, las paletas y unos calderos chicos para el agua. Hiram terminó todo lo que Salomón le había encargado para la Casa de Yavé:

41. las dos columnas, las molduras de los capiteles que había encima de ellos, los trenzados para recubrir las dos molduras de éstos,

42. las cuatrocientas granadas en dos filas, para los dos trenzados,

43. las diez basas con sus respectivas piletas,

44. la gran pileta o Mar con los doce bueyes sobre los que descansaba,

45. los ceniceros, las paletas y los calderos chicos. Todos estos objetos eran de bronce brillante.

46. El rey los hizo fundir en las llanuras del Jordán, muy cerca de Adam, entre Sucot y Sartán,

47. en tan enorme cantidad que no se pudo calcular el peso del bronce.

48. Salomón puso en la Casa de Yavé todos los objetos que había mandado hacer: el altar de oro y la mesa de oro, donde se ponían los panes de la ofrenda,

49. los candeleros de oro fino, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, delante del «Lugar Santísimo»; las flores, las campanas y las despabiladeras de oro (tijeras para arreglar la luz de las velas) ;

50. las cucharas, los cuchillos y los calderos pequeños, las copas y los braseros de oro fino, las bisagras de oro para las puertas del «Lugar Santísimo» y del Templo.

51. Así fue concluida toda la obra que hizo el rey Salomón para la Casa de Yavé. Salomón hizo traer todo lo consagrado por David, su padre, la plata, el oro y todos los otros objetos, y los puso en los tesoros de la Casa de Yavé.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

Capítulo 1

1. Palabras de Qohelet, hijo de David, rey de Jerusalén.

2. ¡Esto no tiene sentido!, decía Qohelet, ¡esto no tiene sentido, nada a qué aferrarse!

3. ¿Qué le queda al hombre de todas sus fatigas cuando trabaja tanto bajo el sol?

4. Una generación se va y viene la otra; pero la tierra permanece siempre.

5. El sol sale, el sol se pone, y no piensa más que en salir de nuevo.

6. Va el viento hacia el sur, y luego gira al norte, y girando y girando, vuelve sobre sus giros.

7. Todos los ríos van al mar y el mar jamás se llena; por los mismos cauces que veían sus caudales ha pasado de nuevo su curso.

8. Hay mucho que decir, uno se cansaría de tanto hablar; El ojo no terminará de ver, el oído nunca terminará de oír,

9. pero lo que pasará es lo que ya pasó, y todo lo que se hará ha sido ya hecho. ¡No hay nada nuevo bajo el sol!

10. Si algo sucede y te dicen: "¡Mira, esto es nuevo!" no es así; las cosas que observan nuestros ojos ya pasaron en los siglos anteriores.

11. Nadie se acuerda de las cosas de antaño: será lo mismo con los asuntos actuales, y de todo lo que pueda ocurrir en el futuro un día nadie más se acordará.

12. Yo, Qohelet, he sido rey de Israel en Jerusalén,

13. y me dediqué a investigar y comprender todo lo que se hace bajo el sol. Pero es una tarea ingrata que Dios ha dado a los hombres: todo es para humillarlos.

14. Miré de cerca todo lo que se hace bajo el sol: ¡no se tiene nada, se corre tras el viento!

15. No puede enderezarse lo que está torcido, no puede corregirse lo que falta.

16. Debí convencerme: "Estoy más adelantado en sabiduría que todos los que reinaron antes que mí en Jerusalén. Acumulé los conocimientos y el saber.

17. Me dediqué a ver dónde están la sabiduría y la ciencia, la estupidez y la locura. Pero ahora veo que aun eso es correr tras el viento.

18. Cuanto mayor la sabiduría, mayores son los problemas; mientras más se sabe, más se sufre".

Capítulo 2

1. Me dije: "Vamos, encontremos la alegría, y que yo pruebe la felicidad!". Pero eso también no es más que un viento.

2. Acabé diciendo: "¿La risa? Una estupidez. ¿La alegría? ¿Para qué?"

3. Pues en mi búsqueda de la sabiduría me había entregado a los placeres del vino. Quería vivir la experiencia de la locura, para saber al fin lo que conviene a los hombres que hagan bajo el cielo, durante los contados días de su vida.

4. Emprendí grandes obras. Me edifiqué casas, me planté viñas,

5. me arreglé jardines y huertos: planté allí todos los árboles frutales.

6. Me hice cavar cisternas para regar mis plantaciones.

7. Compré esclavos, hombres y mujeres, y otros me nacieron en mi casa. Tuve rebaños de ganado mayor y de ganado menor, mucho más que cualquiera antes de mí en Jerusalén.

8. Amontoné el oro y la plata, todas las riquezas que me venían de los reyes y de las provincias. Tuve cantantes y coristas, y lo que más deleita al hombre: mujeres, muchas mujeres.

9. Llegué a ser grande, superé a todos los que me habían precedido en Jerusalén, y mi sabiduría no me abandonaba.

10. Todo lo que mis ojos deseaban, me lo concedí; no hubo placer del cual me haya privado, pues encontraba mi alegría en todo lo que hacía. Así al menos recogía el fruto de mi trabajo.

11. Luego reflexioné en todas las obras que había emprendido y en todas las molestias que me había costado su realización. Pues bien, no se retiene nada, se corre tras el viento; ¡no hay nada que ganar bajo el sol!

12. Pues me planteé la pregunta de la sabiduría, de la estupidez y de la locura: ¿Cómo será el que me sucederá en el trono? (Se sabe lo que éste hizo).

13. Vi que la sabiduría aventaja a la locura, tanto como la luz a la oscuridad:

14. "El sabio tiene los ojos abiertos, mientras que el tonto camina en la oscuridad". Pero también sé: "Para todos no hay más que una misma suerte".

15. Me dije: "Si la suerte del insensato es también la mía, ¿qué he ganado con mi sabiduría? Y también en esto he visto que uno se afana por nada.

16. Pues a la larga no se acuerdan más del sabio que del tonto, y si todo recuerdo ha de perderse en el futuro, ¿cómo hablar de sabiduría y de locura?

17. Y encontré la vida detestable: para mí todo lo que se hace bajo el sol es un mal negocio; todo se nos escapa, se corre tras el viento.

18. Me puse a detestar todas las molestias que me había dado bajo el sol, puesto que debo dejarlo todo al que vendrá después de mí.

19. ¿Quién sabe si será sabio o insensato? Pero él sera quien recogerá el fruto de mis trabajos bajo el sol, en los que empeñé a la vez mi sabiduría y mis preocupaciones: ¡así es como todo se nos escapa!

20. Comencé pues a arrepentirme de todo aquello por lo que me había afanado bajo el sol:

21. después de haber trabajado con inteligencia, sabiduría y habilidad, uno tiene que dejárselo todo a otro que nada ha hecho.

22. ¡Muy pésimo negocio es ese: todo se nos escapa! ¿Cómo gozará el hombre de todo aquello por lo cual ha trabajado bajo el sol, en medio de tantas fatigas y preocupaciones?

23. Pues todos sus días han sido penosos, a tal punto que perdía el sueño y aún de noche su corazón no descansaba. Eso es algo que no tiene sentido.

24. Lo único que el hombre puede esperar es comer, beber y pasarlo bien. Pero he visto que también en eso está la mano de Dios.

25. Pues ¿quién puede comer o beber si no es gracias a él? Dios da a quien quiere la sabiduría, la ciencia y la alegría; el pecador tendrá la carga de amontonar y de enriquecerse para que todo pase a manos del que agrada a Dios. También allí habrá decepción: se habrá corrido tras el viento.

Capítulo 3

1. Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa:

2. Tiempo para nacer, y tiempo para morir; tiempo para plantar, y tiempo para arrancar lo plantado;

3. tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar;

4. tiempo para llorar y tiempo para reír; tiempo para gemir y tiempo para bailar;

5. tiempo para lanzar piedras y tiempo para recogerlas; tiempo para los abrazos y tiempo para abstenerse de ellos;

6. tiempo para buscar y tiempo para perder; tiempo para conservar y tiempo para tirar fuera;

7. tiempo para rasgar y tiempo para coser; tiempo para callarse y tiempo para hablar;

8. tiempo para amar y tiempo para odiar; tiempo para la guerra y tiempo para la paz.

9. Al final ¿qué provecho saca uno de sus afanes?

10. Me puse a considerar la tarea que Dios impone a los hombres para humillarlos.

11. Todo lo que él hace llega a su tiempo; pero ha puesto la eternidad en sus corazones, y el hombre no encuentra el sentido de la obra divina desde el principio al fin.

12. Vi entonces que su verdadero bien es la alegría y hacer el bien durante su vida.

13. Si uno puede comer y beber, si encuentra la felicidad en su trabajo, eso es un don de Dios.

14. Vi que todo lo que hace Dios perdura para siempre; no hay nada que añadirle, nada que quitarle. Y Dios actúa de manera tal que se le respete.

15. Lo que es ya existió; lo que será ya fue; Dios va a rebuscar en lo que ya pasó.

16. Vi otras cosas bajo el sol: en vez de derecho se encuentra la injusticia; en la sede de la justicia se sienta el malvado.

17. Y me dije a mí mismo: Dios juzgará al justo y al malo, pues hay tiempo para todo, y nada escapa a su juicio.

18. Me dije a mí mismo, pensando en lo que es el hombre: Dios los pone a prueba, les demuestra que no son más que animales.

19. Pues hombre y bestia tienen la misma suerte; la muerte es tanto para uno como para el otro. El aliento es el mismo y el hombre no tiene nada más que el animal. Esa es otra cosa que no tiene sentido,

20. que todo vaya al mismo lugar. Todo viene del polvo y todo vuelve al polvo.

21. ¿Quién dirá si el aliento del hombre parte a las alturas, y el del animal baja a la tierra?

22. Y vi que lo único que el hombre puede esperar es gozar del fruto de sus obras; porque esa es su condición. Pero, ¿quién le dará a conocer lo que pasará después?

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

2. Señor, escucha mis palabras, y a mi queja pon atención.

3. Presta oído a mi clamor, ¡oh mi rey y mi Dios! Pues a ti te imploro, Señor.

4. Desde la mañana oyes mi voz. Desde la mañana te hago promesas y me quedo a la espera.

5. Tú no eres un Dios al que le gusta la maldad, ni el malvado tiene en ti acogida.

6. Los insensatos no aguantan tu mirada, detestas a los que obran la maldad.

7. A los que hablan mentiras los destruyes: Odia el Señor a violentos y embusteros.

8. Pero yo por tu inmensa bondad puedo entrar en tu casa; frente a tu santo templo me prosterno con toda reverencia.

9. Señor, tú que eres justo, guíame: Frente a los que me espían abre ante mí un camino llano.

10. Pues nada de sincero hay en su boca y sólo crímenes hay en su interior. Para halagar tienen buena lengua, mas su garganta se abre para tragar.

11. Castígalos, oh Dios, como culpables, haz que fracasen sus intrigas; échalos por sus crímenes sin cuento, ya que contra ti se han rebelado.

12. Que se alegren cuantos a ti se acogen, que estén de fiesta los que tú proteges, y te celebren los que aman tu nombre.

13. Pues tú, Señor, bendices al justo y como un escudo lo cubre tu favor.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina