Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En el día 138, exploramos el liderazgo y la reflexión. 2 Samuel 20 relata la rebelión de Sabá y la respuesta de David para mantener la unidad del reino. 1 Crónicas 25 describe a los músicos y cantores del templo, destacando la importancia del culto organizado. El Salmo 39 nos invita a contemplar la brevedad de la vida humana y a confiar plenamente en la providencia de Dios.
1. Había allí un hombre perverso llamado Sebá, hijo de Bikrí, de la tribu de Benjamín, que hizo sonar la trompeta y dijo: «¡Nada tenemos que ver con David ni con su herencia! ¡Váyase cada uno a su hogar, Israel!»
2. Y todos los hombres de Israel se apartaron de David para seguir a Sebá; en cambio, los hombres de Judá permanecieron fieles a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.
3. David entró en su casa, en Jerusalén; tomó a las diez concubinas que había dejado para cuidar la casa y las puso bajo vigilancia. Se preocupó de su mantenimiento, pero ya no se acercó a ellas y permanecieron encerradas como viudas hasta el día de su muerte.
4. El rey dijo a Amasá: «Reúneme a los hombres de Judá en el plazo de tres días. Y luego preséntate aquí.»
5. Amasá fue a congregar a los de Judá, pero demoró más tiempo del señalado.
6. Entonces David dijo a Abisaí: «Sebá, hijo de Bikrí, nos hará más daño que Absalón. Toma, pues, a los hombres de mi guardia y persíguelo para que no se nos escape, refugiándose en alguna ciudad fortificada.»
7. Salieron con Abisaí, de Jerusalén, los hombres de Joab, los quereteos, los peleteos y todos los valientes en persecución de Sebá.
8. Estaban junto a la gran piedra que hay en Gabaón cuando Amasá se presentó ante ellos. Joab vestía un traje militar y sobre él llevaba ceñida al costado una espada en su vaina; aquélla se salió y quedó colgando.
9. Joab dijo a Amasá: «¿Cómo está tu salud, hermano mío?» Y lo tomó de la barba con la mano derecha como para besarlo.
10. Amasá no vió la espada que Joab tenía en la mano, y éste lo hirió en el vientre, derramando sus entrañas en el suelo; no tuvo que repetir el golpe, pues Amasá murió. Luego Joab y su hermano Abisaí siguieron en persecución de Sebá, hijo de Bikrí.
11. Uno de los servidores de Joab se quedó junto al cadáver y decía: «El que esté por David y quiera a Joab que lo siga.»
12. Amasá, mientras tanto, se revolvía en su sangre, en medio del camino. Viendo que todo el mundo se detenía a mirarlo, el hombre lo sacó del camino y lo tapó con un paño.
13. Una vez que lo hubo apartado del camino, ya nadie se detuvo y todos pasaban de largo siguiendo a Joab, que iba en persecución de Sebá.
14. Joab pasó por todas las tribus de Israel y llegó a Abel-Bet-Maaká. Todos los aliados se reunieron y lo siguieron.
15. Llegaron y sitiaron Abel-Bet-Maaká, donde estaba Sebá. Levantaron un terraplén frente a la muralla de la ciudad y todo el ejército que seguía a Joab cavaba debajo de la muralla para hacerla caer.
16. Entonces, una mujer astuta gritó desde la ciudad: «Escuchen, escuchen. Digan a Joab que deseo hablar con él.»
17. Joab se acercó y la mujer le preguntó: «¿Tú eres Joab?» El respondió: «Yo soy.» Ella, entonces, dijo: «Escúchame.»
18. Y expresó: «Antes se decía: Vayan a consultar en Abel y en Dan
19. si quieren conocer las antiguas costumbres de los fieles en Israel. ¿Por qué intentas destruir una ciudad madre de ciudades en Israel? ¿Por qué quieres destruir una heredad de Yavé?»
20. Joab respondió: «¡Lejos de mí! Yo no quiero destruir.
21. No se trata de eso, sino que buscamos a un hombre llamado Sebá, hijo de Bikrí, que levantó su mano contra el rey David. Entréguenlo y nos iremos de la ciudad.» La mujer entonces dijo: «Muy bien; te vamos a tirar su cabeza por encima de los muros.»
22. Juntó a todo el pueblo y le habló con tal convencimiento, que cortaron la cabeza a Sebá y se la arrojaron a Joab. Entonces éste hizo sonar la trompeta y se alejó de la ciudad; cada uno se volvió a su casa, y Joab, a Jerusalén, donde estaba el rey.
23. Joab era jefe de todo el ejército de Israel; Banaías, hijo de Yoyadá, era jefe de los quereteos y peleteos;
24. Adoram era inspector de impuestos, y Josafat, hijo de Ajilud, era archivero; Suya era secretario;
25. Sadoc y Abiatar eran sacerdotes;
26. Irá, descendiente de Jair, también era sacerdote de David.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. David y los jefes del ejército separaron para el servicio a los hijos de Asaf, Hemán y Jedutún, que profetizaban acompañándose con cítaras, salterios y címbalos. Este es el número de personas que se encargaban de este servicio:
2. De los hijos de Asaf: Zakur, José, Netanías, Asarelá. Los hijos de Asaf estaban bajo la dirección de Asaf, que profetizaba bajo la dirección del rey.
3. De Jedutún: Los hijos de Jedutún: Guedalías, Serí, Semeí, Isaías, Jasabías y Matatías, seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, que profetizaba al son de la cítara para celebrar y alabar a Yavé.
4. De Hemán: Los hijos de Hemán: Buguías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jerimot, Jamanías, Jamaní, Eliatá, Guidalti, Romamtí-Ezer, Yosbecasa, Malotí, Hotir, Majaziot.
5. Todos éstos eran hijos de Hemán, profeta del rey, que debía hacer sonar la trompa cuando llegaba la palabra de Yavé. Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.
6. Todos ellos se hallaban bajo la dirección de su padre para el canto de la Casa de Yavé, con címbalos, salterios y cítaras al servicio de la Casa de Yavé, siguiendo las indicaciones del rey, de Asaf, Jedutún y Hemán.
7. Su número, contando a sus hermanos, los que estaban instruidos en el canto de Yavé, todos ellos maestros, era de doscientos ochenta y ocho.
8. Echaron a suertes el turno del servicio de todos, tanto del pequeño como del grande, del maestro como del discípulo.
9. La primera suerte recayó para Asaf sobre José; él y sus hijos y hermanos, doce. La segunda sobre Guedalías con sus hermanos e hijos, doce.
10. La tercera, sobre Zakur, sus hijos y hermanos, doce.
11. La cuarta, sobre Yisrí, sus hijos y hermanos, doce.
12. La quinta, sobre Netanías, sus hijos y hermanos, doce.
13. La sexta, sobre Buquías, sus hijos y hermanos, doce.
14. La séptima, sobre Yesarela, sus hijos y hermanos, doce.
15. La octava, sobre Isaías, sus hijos y hermanos, doce. La novena, sobre Matanías, sus hijos y hermanos, doce.
16. La décima, sobre Semí, sus hijos y hermanos, doce.
17. La undécima, sobre Azarael, sus hijos y hermanos, doce.
18. La duodécima, sobre Jasabías, sus hijos y hermanos, doce.
19. La decimotercera, sobre Subael, sus hijos y hermanos, doce.
20. La decimocuarta, sobre Matatías, sus hijos y hermanos, doce.
21. La decimoquinta, sobre Jeremot, sus hijos y hermanos, doce.
22. La decimosexta, sobre Jananías, sus hijos y hermanos, doce.
23. La decimoséptima, sobre Yosbecasa, sus hijos y hermanos, doce.
24. La decimoctava, sobre Jananí, sus hijos y hermanos, doce.
25. La decimonovena, sobre Malotí, sus hijos y hermanos, doce.
26. La vigésima, sobre Eliyatá, sus hijos y hermanos, doce.
27. La vigésimo primera, sobre Hotir, sus hijos y hermanos, doce.
28. La vigésimo segunda, sobre Guidaltí, sus hijos y hermanos, doce.
29. La vigésimo tercera, sobre Majaziot, sus hijos y hermanos, doce.
30. La vigésimo cuarta, sobre Romamtí-Ezer, sus hijos y hermanos, doce.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
2. Había dicho:"Andaré derecho, para que no peque por mi lengua, le pondré a mi lengua una mordaza mientras el malvado se yergue ante mí".
3. Callaba resignado, sin decir palabra, pero me atormentaba al ver su buena suerte;
4. me ardía por dentro el corazón, y el escándalo atizaba el fuego, hasta que al fin se me soltó la lengua.
5. "Señor, haz que conozca mi fin y cuál es el largo de mis días, para que sepa lo frágil que soy.
6. A mis días no les diste más de una cuarta y mi existencia es nada para ti. El hijo de Adán se pavonea, pero no es más que soplo
7. Pasa el hombrel mortal como una sombra, no es más que un soplo, pero se afana y almacena sin saber quién lo tendrá.
8. Si es así, ¿qué me queda, Señor? Pondré en ti mi esperanza.
9. No consideres todos mis pecados, no me avergüences ante el insensato".
10. Me callo, no hablaré más, pues tú así lo dispusiste.
11. Aleja de mí tus castigos, que me han destrozado los golpes de tu mano.
12. Corriges al hombre cobrándole sus culpas, roes como polilla lo que más deseó En verdad, el hombre es sólo un soplo.
13. Señor, escucha mi plegaria, presta oído a mis clamores, no permanezcas sordo a mis lágrimas, pues en tu casa soy un forastero y, como mis padres, peregrino.
14. Dame un descanso, que pueda respirar antes de que me vaya y ya no esté.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"Cuide de estar sempre em estado de graça." São Padre Pio de Pietrelcina