Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 125, celebramos el traslado del Arca de la Alianza a Jerusalén (2 Samuel 6) y la promesa de Dios a David de un linaje perdurable (2 Samuel 7). 1 Crónicas 9 presenta genealogías que preservan la historia del pueblo. El Salmo 89 destaca la fidelidad de Dios y su pacto eterno, recordándonos que sus planes permanecen firmes a través de las generaciones.

Capítulo 6

1. David reunió de nuevo a todo lo mejor de Israel, unos treinta mil hombres.

2. Cuando estuvieron listos, partió con todo su ejército para Baalá de Judá.

3. Iban a buscar el Arca de Dios, sobre la cual se invoca el Nombre de Yavé de los ejércitos, quien se sienta en ella sobre los querubines.Pusieron el Arca de Dios en una carreta nueva y la llevaron de la casa de Abinadab, que está en la loma.

4. Uzzá y Ajyó, hijos de Abinadab, conducían la carreta con el Arca de Dios. Uzzá caminaba al lado del Arca y Ajyó iba delante de ella.

5. David y todo el pueblo de Israel bailaban delante de Yavé con todas sus fuerzas, cantando y tocando cítaras, arpas, panderos, sistros y címbalos.

6. Al llegar a la tierra de Nacón, Uzzá extendió las manos hacia el Arca de Dios y la sujetó, porque los bueyes amenazaban volcarla.

7. Entonces la ira de Yavé se encendió contra Uzzá y allí mismo Dios lo castigó por haberse atrevido a tocar el Arca, y cayó muerto al lado del Arca de Dios.

8. David se enojó porque Yavé había muerto a Uzzá y aquel lugar se llamó Peres-Uzzá, hasta el día de hoy.

9. Aquel día David tuvo miedo de Yavé, y dijo: «¿Cómo voy a llevar a mi casa el Arca de Yavé?»

10. Y no quiso llevar consigo el Arca a la ciudad de David, sino que la hizo transportar a casa de Obededom de Gat.

11. Allí permaneció tres meses y Yavé bendijo a Obededom y a toda su familia.

12. Dijeron al rey que Yavé hacía prosperar la familia de Obededom y todas sus cosas a causa del Arca de Dios. Entonces, David decidió subir el Arca desde la casa de Obededom a la ciudad de David. El transporte se hizo con alegría.

13. Después de dar los seis primeros pasos con el Arca, sacrificaron un buey y un ternero cebado.

14. David, vestido con un efod de lino, danzaba con todas sus fuerzas en presencia de Yavé.

15. David y toda la gente de Israel subían el Arca de Yavé, entre clamores y toques de corneta.

16. Cuando el Arca de Yavé entró en la ciudad de David, Micol, hija de Saúl, estaba mirando por la ventana. Vio al rey David saltando y danzando, en presencia de Yavé, y lo despreció en su corazón.

17. Llevaron el Arca de Yavé y la colocaron en su sitio, en medio de la Tienda de Campaña que David había hecho levantar. David ofreció víctimas consumidas por el fuego y sacrificios de comunión.

18. Después bendijo al pueblo en nombre de Yavé Sabaot

19. y repartió a todo el pueblo, hombres y mujeres, a cada uno un pastel, una porción de carne asada y un pan de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa.

20. Cuando David se volvía para bendecir a su familia, Micol, hija de Saúl, le salió al encuentro y le dijo: «¡Qué honor más grande para el rey de Israel haberse hoy mostrado medio desnudo a los ojos de las mujeres de sus servidores, como si fuese un cualquiera!»

21. David le respondió: «Yo danzaba en presencia de Yavé. Juro por él, que me prefirió a tu padre y a toda tu familia para hacerme jefe de Israel, su pueblo, que yo volveré a danzar delante de Yavé,

22. y me rebajaré más aún. No importa que tú me desprecies, pues las mujeres de que hablas me apreciarán más todavía.»

23. Y Micol, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.

Capítulo 7

1. David se había establecido ya en su casa y Yavé lo había liberado de todos sus enemigos a la re donda.

2. Entonces dijo al profeta Natán: «Yo vivo en una casa cubierta de ma dera de cedro, mientras que el Arca de Yavé está en una tienda de campaña.»

3. Natán le respondió: «Haz lo que te pa rezca mejor, porque Yavé está contigo.»

4. Pero aquella misma noche le llegó a Natán una palabra de Yavé:

5. «Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien me construirá una casa para que yo permanezca en ella?

6. Desde que saqué a Israel de Egipto hasta el día de hoy no he tenido casa, sino que iba de un lado para otro, alojado en una tienda de campaña.

7. Mientras he caminado entre los israelitas, ¿me he quejado acaso a quienes ordené guiar a mi pueblo? ¿Les pedí acaso que me edificaran una casa cubierta de cedro?

8. Esto dirás de mi parte a David: «Te fui a buscar al campo y te saqué de detrás de las ovejas para hacerte jefe de mi pueblo.

9. He estado contigo en todas partes y he destruido ante ti a todos tus enemigos. Pero ahora voy a hacer que tu nombre sea famoso entre los grandes de la tierra.

10. Yo fijaré un lugar para mi pueblo, Israel; allí lo plantaré y allí quedará. Ya no lo molestarán ni lo seguirán oprimiendo sus enemigos como antes.

11. Desde el día en que constituí jueces sobre mi pueblo, a ti te he concedido la paz con todos tus enemigos, y ahora te prometo construirte una casa.»

12. Así dice Yavé: «Cuando se hayan acabado tus días y vayas a descansar con tus padres, yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas, y afirmaré su poder.

13. El me construirá una casa y yo afirmaré su poder para siempre.

14. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si hace el mal, yo lo corregiré y lo pegaré como se hace con los niños, pero lo seguiré queriendo.

15. No lo tra taré como a Saúl, a quien eliminé de lante de ti.

16. Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eternidad.»

17. Natán comunicó a David todo lo que ha bía oído en esta visión.

18. Entonces vino el rey David y se instaló en presencia de Yavé y le dijo: «¿Quién soy yo, Señor Yavé, y qué es mi fami lia para que me hayas elevado tanto?

19. Pero esto te parecía todavía demasiado poco, Señor Yavé, y tú extiendes también tus promesas a mis descendientes para un futuro lejano. ¿Es así como actúan los hombres, Señor Yavé?

20. ¿Qué más podría decirte David? Tú sabes bien quién es tu servidor, oh Señor Yavé,

21. y por el mucho amor que le tienes has hecho estas cosas asombrosas que ahora le das a conocer. ¡Qué grande eres, Señor Yavé!

22. No hay nadie como tú ni hay Dios fuera de ti, como lo hemos aprendido con nuestros propios oídos.

23. ¿Existe sobre la tierra un pueblo que sea como tu pueblo Israel, al cual viniste a rescatar para que fuera tu pueblo, y hacerlo famoso, realizando en su favor grandes y terribles cosas, y expulsando delante de él a naciones y dioses?

24. Tú has puesto y afirmado a tu pueblo Israel, para que sea siempre tu pueblo, y tú, Yavé, has llegado a ser su Dios.

25. Ahora, Señor Yavé, guarda siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a su familia y actúa como tú lo has dicho.

26. Que tu nombre sea glorificado por siempre, y que todos di gan: «Yavé Sebaot es Dios en Israel.» La familia de tu servidor David estará firme ante ti,

27. pues tú, Yavé de los ejércitos, Dios de Israel, le ase guraste a tu servidor que no desaparecería su familia. Por eso, tu servidor se ha atrevido a di rigirte esta plegaria.

28. Sí, Señor Yavé, tú eres Dios y eres sincero al hacer esta hermosa promesa a tu servidor.

29. Ahora dígnate bendecir la familia de tu sier vo; que tu bendición acompañe siempre a mi fa milia, como tú, Señor Yavé, lo has dicho.»

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

1. Todos los israelitas estaban registrados en las genealogías e inscritos en el Libro de los Reyes de Israel. En cuanto a los de Judá, fueron deportados a Babilonia por sus infidelidades de la Ley.

2. Los primeros que volvieron a habitar en sus propiedades y ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y donados.

3. En Jerusalén habitaron hijos de Judá, hijos de Benjamín, hijos de Efraím y de Manasés.

4. De los hijos de Judá, Utay, hijo de Amihúd, hijo de Omrí, hijo de Imrí, hijo de Baní, de los hijos de Peres, hijo de Judá.

5. De los selanitas: Asaías, el primogénito, y de sus hijos.

6. De los hijos de Zéraj: Seuel y sus hermanos: seiscientos noventa.

7. De los hijos de Benjamín: Salu, hijo de Mesulam, hijo de Hodavías, hijo de Hasenúa;

8. Jibneías, hijo de Jerojam; Elá, hijo de Uzí, hijo de Mikrí, y Mesulam, hijo de Sefatía, hijo de Reuel, hijo de Jibnías,

9. y sus hermanos, según sus genealogías: novecientos cincuenta y seis. Todos éstos eran jefes de familias en sus respectivas casas paternas.

10. De los sacerdotes: Jedaías, Jehoyarib, Juaquim,

11. Azarías, hijo de Hilquías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, príncipe de la Casa de Dios.

12. Adaías, hijo de Jerojam, hijo de Pasjur, hijo de Malkías; Hasay, hijo de Adiel, hijo de Yajzerá, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Immer;

13. y sus hermanos, jefes de sus casas paternas: mil setecientos sesenta hombres aptos para los ejercicios del culto de la Casa de Dios.

14. De los levitas: Semaías, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jazabías, de los hijos de Merarí,

15. Baqbacar, Heras, Galal y Matanías, hijo de Micá, hijo de Zikrí, hijo de Asaf;

16. Abdías, hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún; y Berekías, hijo de Asá, hijo de Elcaná, que habitaban en los poblados de los netofatíes.

17. Los porteros: Salum, Acub, Talmón, Ajimán y sus hermanos.

18. Salum era el jefe; y están hasta el presente junto a la puerta del rey, al oriente; éstos son los porteros del campamento de los hijos de Leví.

19. Salum, hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos los coreítas, de la misma casa paterna, tenían el servicio de culto como guardianes de los umbrales de la Tienda, pues sus padres habían tenido a su cargo la guardia de acceso al campamento de Yavé.

20. Antiguamente su jefe había sido Finjas, hijo de Eleazar, con el que estaba Yavé.

21. Zacarías, hijo de Meselemías, era portero de la entrada de la Tienda de Reunión.

22. El total de esos hombres escogidos para porteros era de doscientos doce, y estaban inscritos en sus poblados. David y Samuel el vidente los habían establecido en sus cargos permanentes.

23. Tanto ellos como sus hijos tenían a su cargo las puertas de la Casa de Yavé, la Casa de la Tienda.

24. Había porteros a los cuatro vientos; al oriente, al occidente, al norte y al mediodía.

25. Sus hermanos, que habitaban en poblados, tenían que venir periódicamente a estar con ellos durante siete días,

26. porque los cuatro jefes de los porteros eran permanentes; algunos levitas estaban al cuidado de las cámaras y de los tesoros de la Casa de Dios.

27. Pasaban la noche alrededor de la Casa de Dios, pues les incumbía su vigilancia y tenían las llaves para abrirlas todas las mañanas.

28. Unos tenían el cuidado de los utensilios del culto, y los contaban al meterlos y al sacarlos.

29. Otros estaban encargados de los utensilios y de todos los instrumentos del Santuario, de la flor de harina, el vino, el aceite, el incienso y los aromas.

30. Pero los que hacían la mezcla para los aromas eran sacerdotes.

31. Matatías, uno de los levitas, primogénito de Salum el coreíta, estaba al cuidado constante de las cosas que se freían en sartén.

32. Y entre sus hermanos estaban los hijos de Quehatitas, que estaban encargados de poner en fila los panes de cada sábado.

33. Ellos eran también cantores, cabezas de familia de los levitas y moraban aparte en las habitaciones de la Casa, pues se ocupaban de día y de noche en su ministerio.

34. Estos son, según sus genealogías, los cabezas de familia de los levitas, jefes de sus linajes que habitaban en Jerusalén.

35. En Gabaón vivían el padre de Gabaón, Jeuel, cuya esposa se llamaba Maacá,

36. y su hijo primogénito Abdán. Después, Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab,

37. Guedor, Ajyó, Zacarías y Miclot. Miclot engendró a Simam.

38. También éstos habitaron en Jerusalén junto a sus hermanos a instigación de éstos.

39. Ner fue padre de Quis, éste de Saúl, éste de Jonatán, Malquisua, Abinadab e Isbaal.

40. Jonatán fue padre de Meribaal y éste de Mica.

41. Mica fue padre de Piton, Melec, Tacrea y Ajaz.

42. Este fue padre de Yara, éste de Alemet, Azmavet y Zimrí; éste fue padre de Mosa

43. y éste de Bina, éste de Refaías, éste de Elasa, éste de Asel.

44. Asel tuvo seis hijos, cuyos nombres son: Azricam, su primogénito, Ismael, Searías, Obdías y Janán. Estos fueron los hijos de Asel.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

2. El amor del Señor por siempre cantaré, tu fidelidad proclamaré de siglo en siglo;

3. yo digo: tu favor es eterno, al hacer el cielo, pusiste en él tu fidelidad.

4. Una alianza hiciste con tu preferido le juraste a David, tu servidor:

5. "Establecí tu linaje para siempre, asenté tu trono de siglo en siglo."

6. Señor, los cielos celebran tus maravillas, y tu fidelidad, la asamblea de los santos.

7. Pues, ¿en las nubes, quién es igual al Señor? ¿quién se le parece entre los hijos de los dioses?

8. Dios terrible en la asamblea de los santos, grande y temible para toda su corte.

9. Señor, Dios Sabaot, ¿quién como tú? ¡Poderoso Señor, tu fidelidad te envuelve!

10. Tú dominas el orgullo de la mar, si levanta sus olas, tú las calmas.

11. Tú aplastaste al Monstruo, y quedó tendido; tu brazo dispersó a tus enemigos.

12. Tuyos son los cielos, tuya es la tierra, el mundo y su contenido tú lo fundaste.

13. El norte y el sur tú los creaste, el Tabor y el Hermón celebran tu nombre.

14. Tuyo es el poder y tuyas las hazañas, potente es tu mano, rápida tu derecha.

15. Justicia y derecho son la base de tu trono, Amor y Fidelidad van delante de ti.

16. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte, y que avanza a la luz de tu faz, Señor,

17. tu Nombre es su alegría todo el día y lo ensalza tu justicia.

18. Tú eres el brillo de su poder, de tu bondad nos viene la victoria.

19. Nuestro escudo está en la mano del Señor nuestro rey, en manos del Santo de Israel.

20. En una visión tú hablaste en otro tiempo refiriéndote a tu amigo, tú dijiste: "He prestado mi apoyo a un valiente, lo he sacado del pueblo y exaltado.

21. Encontré a David mi servidor, y lo ungí con óleo santo,

22. lo sostendrá mi mano y mi brazo lo fortalecerá.

23. El enemigo no podrá sorprenderlo ni podrá el malvado oprimirlo.

24. Aplastaré delante de él a sus agresores, les pegaré a los que lo odian.

25. Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, mi Nombre le asegurará la victoria.

26. Extenderé su mano sobre el mar, y sobre los ríos, su derecha.

27. El me podrá invocar: "¡Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca donde me refugio!"

28. Haré de él mi primogénito, el más famoso de los reyes de la tierra.

29. Para siempre mi amor le mantendré, y seré fiel a mi alianza con él.

30. Estableceré su descendencia para siempre, y haré que su trono dure como los cielos.

31. Si sus hijos abandonan mi ley y no andan según mis decisiones,

32. si profanan mis preceptos y no guardan mis mandamientos,

33. castigaré a varillazos su pecado y con golpes su falta;

34. pero mi amor no se lo quitaré ni renegaré de mi fidelidad.

35. No romperé mi alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios.

36. Lo juré una vez por mi santidad: ¡Yo no le mentiría a David!

37. Su descendencia durará para siempre, su trono como el sol se mantendrá ante mí.

38. Está allí para siempre como la luna, ese testigo fiel más allá de las nubes".

39. Pero tú lo rechazaste y repudiaste, te enojaste con tu ungido.

40. Renegaste de la alianza con tu siervo y arrojaste por tierra su corona.

41. Hiciste huecos en todos sus cercos, arruinaste sus fortificaciones.

42. Los que pasan por el camino la saquean, y sus vecinos le faltan al respeto.

43. Levantaste la diestra de sus adversarios y alegraste a sus enemigos.

44. Sus armas se volvieron atrás, y no lo sostuviste en el combate.

45. Hiciste caer el cetro de su mano y por tierra su trono derribaste.

46. Acortaste los días de su juventud, y lo cubriste de vergüenza.

47. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a ocultarte? ¿Arderá siempre como fuego tu enojo?

48. Recuerda, Señor, lo que es nuestra existencia, y para qué nada hiciste a los humanos.

49. ¿Quién vivirá y no verá la muerte? ¿quién salvará su vida de las garras del abismo?

50. ¿Dónde están, Señor, tus favores de antes, tus juramentos a David, tu fidelidad?

51. Recuerda, Señor, las afrentas a tus siervos, (llevo en mi seno todos esos ultrajes);

52. ¡Cuántos insultos de tus enemigos, Señor, cómo insultan las huellas de tu ungido!

53. ¡Bendito sea el Señor eternamente, Amén, amén!

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"É preciso amar, amar e nada mais". São Padre Pio de Pietrelcina