Mosaico decorativo

1. Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante Yahveh.

1.

2. Yahveh, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito;

2. Señor, escucha mi plegaria, que mis gritos lleguen hasta ti.

3. ne ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme!

3. No me escondas tu cara en el día de mi desgracia, vuelve tus oídos hacia mí el día que te invoco, apresúrate en responderme.

4. Pues mis días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un brasero;

4. Pues mis días se esfuman, mis huesos se consumen como brasas;

5. trillado como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan;

5. como hierba segada, mi corazón se seca y hasta me olvido de comer mi pan;

6. ante la voz de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado.

6. con lo fuerte de mis sollozos, a través de la piel se ven mis huesos.

7. Me parezco al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas;

7. Me parezco al pelícano del desierto, soy como la lechuza de las ruinas.

8. insomne estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado;

8. Paso en vela gimiendo como un pájaro solo en un tejado.

9. me insultan todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi nombre.

9. Todo el día me insultan mis enemigos, los que me adulan maldicen de mí.

10. El pan que como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas,

10. El pan que como es la ceniza, mezclo mi bebida con mis lágrimas;

11. ante tu cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado:

11. debido a tu cólera y a tu furor pues me arrancaste y me tiraste al suelo.

12. mis días son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno.

12. Mis días son como la sombra que declina, y yo me voy secando como el pasto.

13. Mas tú, Yahveh, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad.

13. Mas tú, Señor, reinas para siempre, y te invocan por todas las edades.

14. Tú te alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de ella, ha llegado la hora;

14. Tú te levantarás, enternecido por Sión, pues ya es tiempo que de ellas te apiades, ya ha llegado la hora;

15. que están tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus ruinas.

15. tus siervos se encariñan con sus piedras y sienten pena al ver sus escombros.

16. Y temerán las naciones el nombre de Yahveh, y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16. Entonces los pueblos respetarán tu nombre, y todos los reyes de la tierra, tu gloria;

17. cuando Yahveh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,

17. cuando el Señor reconstruya a Sión y se manifieste en su gloria,

18. volverá su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará.

18. cuando atienda la oración del despojado y no se haga sordo a su plegaria.

19. Se escribirá esto para la edad futura, y en pueblo renovado alabará a Yahveh:

19. Escríbanlo para la nueva generación: un pueblo recreado alabará al Señor.

20. que se ha inclinado Yahveh desde su altura santa, desde los cielos ha mirado a la tierra,

20. Pues se inclinó de lo alto de su santuario, desde los cielos miró el Señor a la tierra

21. para oír el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte.

21. para escuchar el gemido del cautivo y liberar a los condenados a muerte,

22. Para pregonar en Sión el nombre de Yahveh, y su alabanza en Jerusalén,

22. para que resuene en Sión el nombre del Señor y su alabanza, en Jerusalén.

23. cuando a una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a Yahveh.

23. Se reunirán entonces los pueblos y los reinos para adorar al Señor.

24. El ha enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días.

24. Agotó mi fuerza en el camino, y ha abreviado mis días,

25. Digo: ¡Dios mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad duran tus años!

25. pero yo digo: Dios mío, no me arranques a mitad de mis días, siendo que tus años corren de edad en edad.

26. Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;

26. Hace tiempo que fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;

27. ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan.

27. ellos perecerán, pero tú permaneces, todos se gastan como la ropa, los cambias como un vestido, y se mudan,

28. Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años.

28. pero tú eres el mismo, tus años no se acaban.

29. Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti subsistirá.

29. Los hijos de tus siervos vivirán en ella y su raza siempre te servirá.



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