Mosaico decorativo

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  • Por eso mi corazón gime por Moab como una flauta; por los habitantes de Quir Jeres gime mi corazón como una flauta; ¡se ha perdido el tesoro acumulado! (Jeremías 48, 36)

  • ¿Para qué presumes de tus valles, hija desleal? Confiada en tus tesoros, decías: "¿Quién va a venir contra mí?". (Jeremías 49, 4)

  • Sobre Edón: Esto dice el Señor omnipotente: ¿No hay ya sabiduría en Temán? ¿Se ha esfumado el consejo de los inteligentes? ¿Se ha perdido su sabiduría? (Jeremías 49, 7)

  • Viene un pueblo del norte, una gran nación; reyes numerosos se levantan desde los confines de la tierra. (Jeremías 50, 41)

  • A su voz se acumulan las aguas en el cielo; hace subir las nubes del extremo de la tierra, para la lluvia produce los relámpagos y saca de sus depósitos el viento. (Jeremías 51, 16)

  • Tiembla la tierra y se estremece, porque se cumple el decreto del Señor contra Babilonia: reducir el país de Babilonia a un desierto despoblado. (Jeremías 51, 29)

  • Me ha devorado, me ha consumido Nabucodonosor, rey de Babilonia; me ha dejado como un plato vacío, me ha tragado lo mismo que un dragón, ha llenado su vientre con mis mejores trozos. (Jeremías 51, 34)

  • No os acobardéis ni os asustéis por las noticias que circularán por el país, pues un año correrá un rumor y al año siguiente otro; la violencia reinará en el país y un tirano suplantará a otro. (Jeremías 51, 46)

  • Esto dice el Señor omnipotente: La ancha muralla de Babilonia será totalmente arrasada y sus altas puertas consumidas por el fuego. Así los pueblos se fatigan por nada y las naciones se cansan para el fuego. (Jeremías 51, 58)

  • Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce del templo del Señor, así como las basas y la gran pila de bronce que había en el templo del Señor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia. (Jeremías 52, 17)

  • Las dos columnas, la gran pila para el agua, los doce bueyes de bronce que la sostenían y las basas que había hecho el rey Salomón para el templo del Señor; era imposible calcular lo que pesaba el bronce de todo esto. (Jeremías 52, 20)

  • Por lo que hace a las columnas, tenía cada una de ellas nueve metros de altura, seis de circunferencia y ocho centímetros de espesor; por dentro estaban vacías. (Jeremías 52, 21)


"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina