Gefunden 4366 Ergebnisse für: Siervos De Dios
maldición, si no obedecéis los mandamientos del Señor, vuestro Dios, si os apartáis del camino que yo os he enseñado y os vais tras los dioses que no habéis conocido. (Deuteronomio 11, 28)
Cuando el Señor, tu Dios, te haya llevado a la tierra donde vas a entrar para tomar posesión de ella, colocarás la bendición sobre el monte Garizín y la maldición sobre el monte Ebal. (Deuteronomio 11, 29)
Vais a cruzar el Jordán para tomar posesión de la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da. La poseeréis, la habitaréis, (Deuteronomio 11, 31)
Éstas son las leyes que guardaréis y pondréis por obra en la tierra que el Señor, el Dios de nuestros padres, os da en posesión todos los días que viváis en ella. (Deuteronomio 12, 1)
No haréis así con el Señor, vuestro Dios, (Deuteronomio 12, 4)
Allí comeréis en presencia del Señor y os alegraréis por todas las empresas de vuestras manos en las que el Señor, vuestro Dios, os haya bendecido. (Deuteronomio 12, 7)
ya que todavía no habéis entrado en el lugar tranquilo que el Señor, tu Dios, te va a dar en posesión. (Deuteronomio 12, 9)
Pero cuando crucéis el Jordán y viváis en la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da en posesión, allí estaréis defendidos de todos los enemigos que os rodean, viviréis en seguridad (Deuteronomio 12, 10)
y llevaréis al lugar que el Señor, vuestro Dios, haya elegido para hacer habitar en él su nombre, todo lo que yo os prescribo: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y vuestras contribuciones y todas las cosas selectas que hayáis prometido al Señor. (Deuteronomio 12, 11)
Allí os regocijaréis en presencia del Señor, vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos e hijas, vuestros siervos y siervas y el levita que habita entre vosotros, ya que él no tiene parte ni herencia con vosotros. (Deuteronomio 12, 12)
Solamente en el lugar elegido por el Señor, tu Dios, en una de las tribus, podrás ofrecer tus holocaustos y hacer allí todo lo que yo te ordeno. (Deuteronomio 12, 14)
Siempre que quieras podrás matar animales y comer su carne en todas tus ciudades, en la medida que te haya bendecido el Señor, tu Dios; y podrán comerla el puro y el impuro, como si se tratase de la gacela o del ciervo. (Deuteronomio 12, 15)