Gefunden 4259 Ergebnisse für: Servir A Dios
Y las gentes de Bet Semes decían: "¿Quién podrá resistir al Señor, este Dios santo? Y ¿adónde enviaremos el arca, lejos de nosotros?". (I Samuel 6, 20)
y dijeron a Samuel: "No dejes de rogar por nosotros al Señor, nuestro Dios, para que él nos salve de los filisteos". (I Samuel 7, 8)
Así se han portado conmigo desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome para servir a dioses extranjeros, y así se portan ahora contigo. (I Samuel 8, 8)
Pero éste le respondió: "Mira, aquí, en esta ciudad, hay un hombre de Dios; es un hombre muy famoso; todo lo que él dice se realiza siempre. Vamos allá. Tal vez él nos indique el camino que debemos seguir". (I Samuel 9, 6)
Saúl respondió al mozo: "Si, vamos allá, ¿qué llevaremos a ese hombre? Ya no hay pan en nuestros sacos y no tenemos nada que ofrecer al hombre de Dios. ¿Qué le daremos?". (I Samuel 9, 7)
El mozo dijo a Saúl: "Mira, he encontrado en mi bolso una pequeña moneda de plata; se la daré al hombre de Dios para que nos indique el camino que debemos seguir". (I Samuel 9, 8)
Antiguamente, en Israel, cuando se iba a consultar a Dios, se decía: "Venid, vamos al vidente"; pues al que hoy se llama profeta, antes se le llamaba vidente). (I Samuel 9, 9)
Saúl respondió al mozo: "Muy bien dicho; vamos". Y fueron a la ciudad, donde estaba el hombre de Dios. (I Samuel 9, 10)
Cuando bajaron a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl: "Di al mozo que se adelante, pero tú párate, que tengo que comunicarte lo que Dios me ha dicho". (I Samuel 9, 27)
Más allá, cuando llegues a la cima del Tabor, encontrarás a tres hombres que suben a visitar a Dios, en Betel: uno lleva tres cabritos, otro tres panes y el tercero un odre de vino. (I Samuel 10, 3)
Después llegarás a Guibeá de Dios, donde hay una guarnición de filisteos. Al entrar en la ciudad, te encontrarás con un grupo de profetas que bajan del alto, precedidos de arpas, tambores, flautas y cítaras, profetizando. (I Samuel 10, 5)
Cuando te hayan sucedido todas estas señales, haz lo que se te ocurra, porque Dios está contigo. (I Samuel 10, 7)