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La gloria del Señor salió del umbral del templo y se posó sobre los querubines. (Ezequiel 10, 18)
Los querubines alzaron sus alas y se elevaron de la tierra ante mi vista, y las ruedas se elevaron también junto a ellos. Fueron a posarse a la entrada de la puerta oriental del templo del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba en alto por encima de ellos. (Ezequiel 10, 19)
Después el espíritu me elevó y me llevó a la puerta oriental del templo del Señor, que da a levante; allí, en la entrada de la puerta, estaban veinticinco hombres, entre los cuales vi a Yazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Banayas, jefes del pueblo. (Ezequiel 11, 1)
Después de haber inmolado a sus hijos ante sus ídolos, entraban aquel mismo día en mi santuario para profanarlo. Esto es lo que han hecho dentro de mi templo. (Ezequiel 23, 39)
Yo vi un muro exterior, que rodeaba el templo por todas partes. La vara de medir que el personaje tenía en sus manos era de tres metros. Luego midió el muro, y tenía una vara de ancho y otra de alto. (Ezequiel 40, 5)
Y me dijo: "La sala que da al sur es para los sacerdotes encargados del servicio del templo; (Ezequiel 40, 45)
la sala cuya fachada da al norte, para los sacerdotes que desempeñan el servicio del altar. Son los hijos de Sadoc, los que, entre los hijos de Leví, se acercan al Señor para servirle". (Ezequiel 40, 46)
Midió luego el atrio: era un cuadrado de cincuenta metros de lado. El altar estaba frente al templo. (Ezequiel 40, 47)
Después me llevó al vestíbulo del templo y midió sus pilastras: dos metros y medio por cada lado; la anchura del pórtico era de metro y medio por ambos lados. (Ezequiel 40, 48)
Midió después el muro del templo: tres metros, y la anchura de las salas laterales: dos metros, todo alrededor del templo. (Ezequiel 41, 5)
Las salas laterales estaban superpuestas, en tres pisos, una sobre otra. Treinta en cada piso. Para estribar las salas, en todo el círculo, había, en el muro del templo, salientes, de suerte que las salas no se incrustaban en el muro del templo. (Ezequiel 41, 6)
La anchura de las salas aumentaba a medida que se subía, porque el saliente del muro, en cada piso, giraba en torno al templo y así por arriba el templo dejaba a las salas una amplitud un poco mayor. Del piso inferior se podía subir al del medio, y de éste al superior. (Ezequiel 41, 7)