Mosaico decorativo

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  • A cada lado de los muros laterales del vestíbulo había ventanas enrejadas y palmeras, así como salas anejas al templo y arquitrabes. (Ezequiel 41, 26)

  • Después me sacó al atrio exterior del lado norte y me introdujo en la sala opuesta al espacio cercado, esto es, frente al edificio, hacia el norte. (Ezequiel 42, 1)

  • y por delante de las salas pasaba un corredor de cinco metros de ancho hacia el interior y cien codos de largo; sus puertas daban al norte. (Ezequiel 42, 4)

  • Las salas superiores del edificio, al quitarles las galerías parte de su espacio, eran más estrechas que las inferiores y las intermedias. (Ezequiel 42, 5)

  • La cerca exterior, paralela a las salas por el lado del atrio exterior, tenía veinticinco metros de longitud. (Ezequiel 42, 7)

  • En efecto, la longitud de las salas que daban al atrio exterior era de veinticinco metros, mientras que por el lado de la fachada del santuario era de cincuenta metros. (Ezequiel 42, 8)

  • Debajo de las salas estaba la entrada, mirando al oriente para el que entraba viniendo del atrio exterior. (Ezequiel 42, 9)

  • A todo lo largo de la cerca del atrio, hacia el sur, delante del espacio cercado y del edificio, había salas. (Ezequiel 42, 10)

  • Ante ellas se abría un corredor como el de las salas de la parte norte; tenía la misma longitud y la misma anchura, así como iguales salidas, idéntica disposición y puertas semejantes. (Ezequiel 42, 11)

  • Eran iguales a las puertas de las salas de la parte sur; una puerta al comienzo de cada corredor, frente a la cerca paralela para el que entra viniendo de la parte este. (Ezequiel 42, 12)

  • Y me dijo: "Las salas del norte y las del sur, que hay enfrente del espacio cercado, son salas sagradas; en ellas comerán las cosas santísimas los sacerdotes que se acercan al Señor, allí depositarán también las cosas santísimas: las ofrendas, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación, porque este lugar es santo. (Ezequiel 42, 13)

  • Cuando los sacerdotes entren allí no saldrán de este lugar santo al atrio exterior sin haber dejado en él sus vestiduras litúrgicas usadas en el servicio divino, porque estas vestiduras son santas, y sin haberse puesto otras ropas para acercarse a los lugares destinados al pueblo". (Ezequiel 42, 14)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina