Mosaico decorativo

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  • Entonces Gaal, hijo de Obed, dijo: "¿Qué es Abimelec y quién es Siquén para que debamos ser sus siervos? ¿No sirvió el hijo de Yerubaal y Zebul, su lugarteniente, a las gentes de Jamor, padre de Siquén? ¿Por qué, entonces, debemos servirles nosotros? (Jueces 9, 28)

  • Así hizo caer Dios sobre la cabeza de Abimelec todo el mal que él había hecho a su padre, matando a sus setenta hermanos. (Jueces 9, 56)

  • Los israelitas clamaron al Señor: "Hemos pecado contra ti, porque hemos abandonado al Señor, nuestro Dios, para adorar a los Baales". (Jueces 10, 10)

  • Jefté, el galaadita, era un hombre fuerte y valiente. Era hijo de una prostituta. Su padre era Galaad. (Jueces 11, 1)

  • La mujer de Galaad le dio también otros hijos; y cuando crecieron, éstos echaron a Jefté y le dijeron: "Tú no tendrás parte en la herencia de nuestro padre, porque eres hijo de una mujer extraña". (Jueces 11, 2)

  • Y le dijeron: "Ven, sé nuestro caudillo en la guerra contra los amonitas". (Jueces 11, 6)

  • Jefté les contesto: "¿No sois vosotros los que me odiabáis y me echásteis de la casa de mi padre? ¿Por qué recurrís a mí ahora que os encontráis angustiados?". (Jueces 11, 7)

  • Los ancianos de Galaad le respondieron: "Precisamente por eso recurrimos ahora a ti. Ven con nosotros para luchar contra los amonitas y serás nuestro jefe, el jefe de todos los habitantes de Galaad". (Jueces 11, 8)

  • ¿No posees tú todo lo que Camós, tu dios, ha quitado a los que lo poseían? Así, lo que el Señor, nuestro Dios, ha quitado a los que lo poseían, lo poseemos nosotros. (Jueces 11, 24)

  • Ella le respondió: "Si has hecho una promesa al Señor, padre mío, haz conmigo lo que has prometido, ya que el Señor te ha concedido vengarte de tus enemigos, los amonitas". (Jueces 11, 36)

  • Después dijo a su padre: "Concédeme esta gracia: déjame libre durante dos meses para ir por los montes con mis compañeras llorando mi virginidad". (Jueces 11, 37)

  • Pasados los dos meses, ella volvió a su padre, y éste cumplió con ella la promesa que había hecho. Ella no había tenido relaciones con ningún hombre; de aquí viene la costumbre de Israel (Jueces 11, 39)


"Seja paciente e espere com confiança o tempo do Senhor". São Padre Pio de Pietrelcina