Gefunden 656 Ergebnisse für: Ofrenda Por El Pecado
David dijo entonces a Dios: "He cometido un gran pecado. Perdona el pecado de tu siervo, pues he obrado como un insensato". (I Crónicas 21, 8)
y David dijo a Dios: "¿No soy yo quien ordenó el censo del pueblo? Yo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el rebaño, ¿qué han hecho? Señor, Dios mío, que tu mano caiga sobre mí y mi familia, pero que el pueblo se vea libre del castigo". (I Crónicas 21, 17)
Ornán respondió: "Tómala, y que mi señor, el rey, haga de ella lo que quiera. Más aún, te doy los bueyes para el holocausto, los trillos para el fuego y el grano para la ofrenda. Todo está en tus manos". (I Crónicas 21, 23)
Estaban encargados también de los panes de la proposición, de la flor de harina para la ofrenda, de las tortas de pan sin levadura, de las tortas fritas y cocidas y de las medidas de capacidad y longitud. (I Crónicas 23, 29)
Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, si se convierte, te confiesa su pecado, te suplica y te ruega en este templo, (II Crónicas 6, 24)
escucha tú en el cielo, perdona el pecado de tu pueblo Israel y vuélvelos a la tierra que diste a ellos y a sus padres. (II Crónicas 6, 25)
Cuando se cierre el cielo y no haya lluvia por haber pecado contra ti, si rezan en este lugar, te confiesan su pecado y se arrepienten a causa de tu castigo, (II Crónicas 6, 26)
escucha tú en el cielo, perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enséñales el buen camino por donde deben andar y manda la lluvia sobre la tierra que le diste en heredad. (II Crónicas 6, 27)
si recapacitan en la tierra de sus enemigos y dicen: Hemos pecado, hemos obrado inicua e injustamente; (II Crónicas 6, 37)
pero no mató a los hijos de los asesinos, conforme lo escrito en el libro de la ley de Moisés: "Los padres no morirán por la culpa de los hijos, ni los hijos por la culpa de los padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado". (II Crónicas 25, 4)
que se enfrentaron al rey Ozías y le dijeron: "Ozías, tú no puedes ofrecer el incienso al Señor; sólo pueden hacerlo los sacerdotes de Aarón, consagrados precisamente para eso. Sal fuera del santuario, porque has pecado y no tienes derecho a la gloria que viene del Señor Dios". (II Crónicas 26, 18)
Sí, nuestros padres han pecado y han hecho lo que es malo a los ojos del Señor, nuestro Dios, lo han abandonado, han apartado su rostro de la morada del Señor y le han dado la espalda. (II Crónicas 29, 6)