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Salió a luchar contra los filisteos, derribó las murallas de Gat, las de Yabné y las de Asdod y restauró ciudades en la región de Asdod, en la tierra de los filisteos. (II Crónicas 26, 6)
Los filisteos se extendieron por las ciudades de la tierra baja, Ayalón, Guederot, Socó y sus anejos, Timná y sus anejos, y se establecieron en ellas. (II Crónicas 28, 18)
Si os convertís al Señor, vuestros hermanos y vuestros hijos encontrarán misericordia ante los vencedores y volverán a esta tierra, pues el Señor, vuestro Dios, es clemente y misericordioso y no apartará de vosotros su rostro si de verdad os convertís a él". (II Crónicas 30, 9)
Los correos recorrieron ciudad tras ciudad la tierra de Efraín y Manasés, llegando hasta Zabulón; pero las gentes se reían y se burlaban de ellos. (II Crónicas 30, 10)
¿Desconocéis todo lo que yo y mis padres hemos hecho con todos los pueblos de la tierra? ¿Los dioses de todos esos pueblos pudieron librarlos de mi poder? (II Crónicas 32, 13)
Senaquerib escribió esta carta, en la que desafiaba al Señor, Dios de Israel: "De la misma manera que los dioses de los pueblos de la tierra no pudieron librarlos de mi poder, tampoco el Dios de Ezequías podrá librar a su pueblo de mi poder". (II Crónicas 32, 17)
Hablaban del Dios de Jerusalén como de los dioses de los otros pueblos de la tierra, dioses hechos por los hombres. (II Crónicas 32, 19)
y el Señor envió a un ángel, que aniquiló a todos los soldados, jefes y oficiales del campamento del rey de Asiria, el cual se vio obligado a regresar lleno de vergüenza a su tierra, donde murió asesinado a golpe de espada por sus propios hijos cuando estaba en el templo de su dios. (II Crónicas 32, 21)
Ezequías fue también quien cegó el manantial superior de las aguas de Guijón y las condujo bajo tierra al lado occidental de la ciudad de David. Ezequías tuvo éxito en todas sus empresas. (II Crónicas 32, 30)
y no permitiré de nuevo que los israelitas anden errantes fuera de la tierra que he dado a sus padres con tal que hagan lo que yo les he ordenado y cumplan la ley, los mandamientos y preceptos que les di por medio de Moisés". (II Crónicas 33, 8)
El año dieciocho de su reinado, después de haber purificado la tierra y el templo, envió a Safán, hijo de Asalías, y Maasías, gobernador de la ciudad, y a su secretario Yoaj, hijo de Yoajaz, a reparar el templo del Señor, su Dios. (II Crónicas 34, 8)
Así se cumplía la palabra del Señor pronunciada por Jeremías: "Hasta que la tierra disfrute de su descanso, descansará durante todos los días de la desolación, hasta que se cumplan setenta años". (II Crónicas 36, 21)