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Luego sacudí mi manto y dije: "Así sacuda Dios la casa y la hacienda de aquel que no mantenga esta promesa; así sea sacudido y se quede sin nada". Toda la asamblea respondió: "¡Así sea!"; y alabó al Señor. Y el pueblo cumplió lo que había prometido. (Nehemías 5, 13)
Pero yo le mandé a decir: "No hay nada de lo que tú dices; son bulos inventados por ti". (Nehemías 6, 8)
Nehemías les dijo: "Id y comed buenos platos, bebed buenos vinos e invitad a los que no tienen nada preparado, pues este día está consagrado al Señor. ¡No os pongáis tristes; el gozo del Señor es vuestra fuerza!". (Nehemías 8, 10)
Cuarenta años los sustentaste en el desierto. No les faltó nada; sus vestidos no se gastaron ni se hincharon sus pies. (Nehemías 9, 21)
a no comprar nada en sábado o en día festivo a las gentes del país cuando traigan a vender grano o cualquier clase de mercancía; a dejar la tierra sin cultivar y a perdonar todas las deudas en el año séptimo. (Nehemías 10, 32)
Todos mis bienes fueron confiscados, pasando al tesoro real. No me quedó nada más que Ana, mi mujer, y Tobías. (Tobías 1, 20)
Cuando volvió a casa, el cabrito comenzó a balar. Yo la llamé y le dije: "¿De dónde proviene este cabrito? ¿No habrá sido robado? Devuélvelo a sus propietarios, pues no tenemos derecho a comer nada robado". (Tobías 2, 13)
Yo, la verdad, tengo miedo. A ella no le hace nada, porque la quiere; pero sí mata al que intenta acercarse. Soy el hijo único de mi padre y temo que, si muero, lleve a la tumba, de dolor, a mi padre y a mi madre, que no tienen otro hijo que los entierre". (Tobías 6, 15)
La criada salió y les dijo que vivía y que nada malo les había sucedido. (Tobías 8, 14)
Os voy a decir toda la verdad, y no os ocultaré nada. Os he dicho que es bueno guardar el secreto del rey y que hay que celebrar y publicar las obras de Dios. (Tobías 12, 11)
Queréis poner a prueba al Dios omnipotente, cuando no sabéis nada. (Judit 8, 13)
Que te sirvan todas las criaturas, pues hablaste, y fueron creadas; enviaste tu espíritu, y existieron; y no hay nada que se resista a tu voz. (Judit 16, 14)