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Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados, y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. (Ezequiel 28, 16)
Como tú te alegraste cuando la heredad de la casa de Israel era devastada, así haré yo contigo; en desolación te convertirás, monte de Seír, así como Edón entero, y se sabrá que yo soy el Señor. (Ezequiel 35, 15)
Y en las naciones donde llegaron profanaron mi santo nombre, al decirse de ellos: Son el pueblo del Señor y han tenido que abandonar su país. (Ezequiel 36, 20)
Pero yo tuve consideración de mi santo nombre, que la casa de Israel profanaba en medio de las gentes entre las que se encontraba. (Ezequiel 36, 21)
Di, pues, a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: No hago esto por consideración a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis profanado entre las gentes donde fuisteis. (Ezequiel 36, 22)
Manifestaré mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no permitiré que vuelva a ser profanado mi santo nombre y sabrán las naciones que yo soy el Señor, el Santo de Israel. (Ezequiel 39, 7)
Esto dice el Señor Dios: Ahora haré regresar a los cautivos de Jacob, me compadeceré de toda la casa de Israel y me mostraré celoso de mi santo nombre. (Ezequiel 39, 25)
en visiones divinas, a la tierra de Israel. Me posó sobre un monte altísimo, en cuya cima parecía que estaba edificada una ciudad mirando al mediodía. (Ezequiel 40, 2)
La longitud: diez metros; la anchura por el lado del santo: diez metros. Y me dijo: "Éste es el lugar santo". (Ezequiel 41, 4)
Las jambas del santuario eran cuadrangulares. Delante del lugar santo había algo así como (Ezequiel 41, 21)
Había además dos puertas: una para la nave central y otra para el lugar santo. (Ezequiel 41, 23)
Y me dijo: "Las salas del norte y las del sur, que hay enfrente del espacio cercado, son salas sagradas; en ellas comerán las cosas santísimas los sacerdotes que se acercan al Señor, allí depositarán también las cosas santísimas: las ofrendas, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación, porque este lugar es santo. (Ezequiel 42, 13)