Mosaico decorativo

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  • y lugares de culto en todas las ciudades de Judá para quemar en ellos incienso a los ídolos, provocando así la ira del Señor, el Dios de sus padres. (II Crónicas 28, 25)

  • Yo quiero hacer un pacto con el Señor para que aparte su ira de nosotros. (II Crónicas 29, 10)

  • Entraron los sacerdotes en el interior del templo para purificarlo, y sacaron fuera, al atrio del templo del Señor, todas las cosas impuras que encontraron dentro del templo, y los levitas las tiraron al torrente Cedrón. (II Crónicas 29, 16)

  • No seáis de cabeza dura como vuestros padres. Tended vuestras manos al Señor y venid al santuario que él ha santificado para siempre. Servid al Señor, Dios vuestro, y el furor de su ira se apartará de vosotros. (II Crónicas 30, 8)

  • Destruyeron los altares que había en Jerusalén para los sacrificios y para el incienso y los tiraron al torrente Cedrón. (II Crónicas 30, 14)

  • Pero Ezequías no correspondió al favor recibido, sino que se llenó de soberbia, por lo que la ira del Señor se encendió contra él, contra Judá y contra Jerusalén. (II Crónicas 32, 25)

  • Pero Ezequías se arrepintió de su soberbia y con él todos los habitantes de Jerusalén, por lo que la ira del Señor no cayó sobre ellos en vida de Ezequías. (II Crónicas 32, 26)

  • Los arqueros dispararon contra el rey Josías, que dijo a sus oficiales: "Retiradme, porque estoy gravemente herido". (II Crónicas 35, 23)

  • Pero ellos hacían escarnio de los enviados de Dios, despreciaban sus palabras, se burlaban de sus profetas, hasta el punto que la ira del Señor contra su pueblo se hizo irremediable. (II Crónicas 36, 16)

  • de Quiriat Yearín, Quefirá y Beerot, setecientos cuarenta y tres; (Esdras 2, 25)

  • Sepa el rey que si esta ciudad se reconstruye y se restauran sus murallas, ellos no pagarán más tributo ni impuestos, ni derechos de paso, y el erario regio se resentirá de ello. (Esdras 4, 13)

  • Así pues, tú, Tatenay, gobernador de Transeufratina, Setar Boznay y vosotros, sus colegas, las autoridades de Transeufratina, retiraos de Jerusalén, (Esdras 6, 6)


"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina