Mosaico decorativo

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  • Y que, así como cuando Moisés oró al Señor vino fuego del cielo que consumió el sacrificio, así también, cuando Salomón oró, bajó fuego y consumió los holocaustos. (II Macabeos 2, 10)

  • Y Moisés dijo: Ya que el sacrificio por el pecado no fue comido, ha sido consumido por el fuego. (II Macabeos 2, 11)

  • El rey, enfurecido, mandó poner fuego debajo de las sartenes y ollas; y, cuando estuvieron encendidas, (II Macabeos 7, 3)

  • Una vez completamente mutilado, mandó echarlo al fuego y freírlo cuando todavía vivía. El vapor de la caldera se extendía hasta lejos, y la madre y los hermanos se exhortaban mutuamente a morir valientemente, (II Macabeos 7, 5)

  • Caía de improviso sobre ciudades y aldeas, y les prendía fuego; ocupaba posiciones estratégicas y ponía en fuga a numerosos enemigos. (II Macabeos 8, 6)

  • Purificaron el templo, hicieron otro altar, sacaron fuego del pedernal, encendieron de nuevo la luz y el fuego y ofrecieron sacrificios; quemaron incienso y ofrecieron los panes de la proposición, renovándolo todo, después de una interrupción de dos años. (II Macabeos 10, 3)

  • Otros, en tanto, subieron igualmente a la muralla, prendieron fuego a las torres y a las puertas y encendieron hogueras en las que quedaron abrasados vivos los blasfemos; derribaron las puertas, entraron todos los demás y se apoderaron de la ciudad. (II Macabeos 10, 36)

  • marchó contra los asesinos de sus hermanos. Prendió fuego al puerto por la noche, abrasó las naves y pasó a cuchillo a cuantos se habían refugiado en ellas. (II Macabeos 12, 6)

  • Castigo justísimo. Él había cometido muchos delitos contra el altar, cuyo fuego y ceniza son santos. Y en la ceniza encontró la muerte. (II Macabeos 13, 8)

  • Cuando ya los soldados estaban a punto de ocupar las torres y forzar la puerta de entrada y dada la orden de prenderle fuego, Razías, rodeado por todas partes, hundió en sí mismo su espada, (II Macabeos 14, 41)

  • Hijo mío, si saliste fiador por tu prójimo, si has estrechado la mano en favor de un extraño, (Proverbios 6, 1)

  • ¿Puede uno meter fuego en su seno sin que sus vestidos se quemen? (Proverbios 6, 27)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina