Gefunden 475 Ergebnisse für: Espíritu
Yo, en cambio, estoy lleno de fuerza, gracias al espíritu del Señor, de justicia y de fortaleza, para anunciar a Jacob su delito y a Israel su pecado. (Miqueas 3, 8)
Empeñé mi palabra al sacaros de Egipto, y mi Espíritu estará en medio de vosotros; no temáis. (Ageo 2, 5)
Ésta es la palabra del Señor sobre Zorobabel: "No por el poder de las armas ni por la violencia, sino por mi espíritu, palabra del Señor todopoderoso. (Zacarías 4, 6)
Él me llamó y me dijo: Mira, los que salen para la tierra del norte llevan el espíritu del Señor a la tierra del norte". (Zacarías 6, 8)
Palabra del Señor sobre Israel. Palabra del Señor, el que extendió los cielos, puso los cimientos sobre la tierra y ha formado el espíritu en el interior del hombre. (Zacarías 12, 1)
Pero entonces infundiré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de buena voluntad y de súplica. Volverán sus ojos hacia el que traspasaron con la espada y harán luto por él como por un hijo único. Y llorarán por Jerusalén como se llora por el primogénito. (Zacarías 12, 10)
En aquel día, palabra del Señor todopoderoso, extirparé de la tierra los nombres de los ídolos, y no se acordarán más de ellos; también haré desaparecer de la tierra los profetas y el espíritu de impureza. (Zacarías 13, 2)
El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y, antes de que vivieran juntos, se encontró encinta por virtud del Espíritu Santo. (Mateo 1, 18)
Estaba pensando en esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, tu mujer, pues el hijo que ha concebido viene del Espíritu Santo. (Mateo 1, 20)
Yo os bautizo en agua para que os arrepintáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo no soy digno de descalzarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. (Mateo 3, 11)
Entonces Juan accedió a ello. Una vez bautizado, Jesús salió del agua; y en esto los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios descender en forma de paloma y posarse sobre él. (Mateo 3, 16)
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. (Mateo 4, 1)