Gefunden 4296 Ergebnisse für: David Como Rey
"Cuando nace un becerro, un cordero o un cabrito, estarán siete días con su madre; a partir del día octavo podrán ser aceptados como ofrendas quemadas en honor del Señor. (Levítico 22, 27)
y el día que hayáis presentado la gavilla presentaréis, como holocausto en honor del Señor, un cordero de un año sin defecto; (Levítico 23, 12)
presentaréis también ocho kilos de flor de harina amasada en aceite como ofrenda quemada, perfume agradable al Señor; y como libación, dos litros de vino. (Levítico 23, 13)
y el que blasfeme el nombre del Señor será castigado con la muerte; toda la comunidad lo apedreará. El que blasfeme el nombre del Señor morirá, tanto el extranjero como el indígena. (Levítico 24, 16)
Moisés se lo comunicó a los israelitas, los cuales llevaron al blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas; hicieron como el Señor había mandado a Moisés. (Levítico 24, 23)
Las casas del pueblo no amurallado serán consideradas como propiedades rústicas; gozarán del derecho de rescate y quedarán libres el año del jubileo. (Levítico 25, 31)
Si un hermano tuyo ha contraído una deuda contigo y se vende a ti, no le tratarás como esclavo; (Levítico 25, 39)
será para ti como un jornalero o un huésped, y estará a tu servicio hasta el año jubilar. (Levítico 25, 40)
Porque son siervos míos que yo saqué de Egipto, y no deben ser vendidos como se vende un esclavo. (Levítico 25, 42)
y los podréis dejar en herencia a vuestros hijos, después de vosotros, para que los posean a título de propiedad perpetua como esclavos vuestros. En cuanto a vuestros hermanos, los israelitas, ninguno tratará con dureza a los demás. (Levítico 25, 46)
Contará, de acuerdo con el comprador, los años que median entre la venta y el año jubilar y, de acuerdo con el número de éstos, se computará el precio de venta, valorando su tiempo de servicio como el de un jornalero. (Levítico 25, 50)
Será considerado como un jornalero que se ajusta por año de trabajo. No permitirás que se le trate con dureza delante de tus ojos. (Levítico 25, 53)