Gefunden 794 Ergebnisse für: Construcción Del Templo
Por sublime que haya sido, este templo será la irrisión. Todo el que pase delante de él se quedará asombrado. Preguntarán: ¿Por qué ha tratado así el Señor a esta tierra y este templo? (II Crónicas 7, 21)
Salomón construyó el templo del Señor y el palacio real en veinte años. (II Crónicas 8, 1)
Así se llevó a cabo toda la obra de Salomón, desde el día que se pusieron los cimientos del templo del Señor hasta su terminación. (II Crónicas 8, 16)
los manjares de su mesa, el ordenamiento jerárquico de sus cortesanos, el comportamiento y el uniforme de sus camareros, sus provisiones de bebidas y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó asombrada y (II Crónicas 9, 4)
Con las maderas el rey hizo balaustradas para el templo del Señor y para el palacio real, y cítaras y arpas para los cantores. Nunca se había visto una madera igual en el reino de Judá. (II Crónicas 9, 11)
Sesac, rey de Egipto, atacó a Jerusalén y se apoderó de los tesoros del templo del Señor y del palacio real; todo se lo llevó, incluso los escudos de oro que había hecho el rey Salomón. (II Crónicas 12, 9)
siempre que el rey iba al templo del Señor la guardia los llevaba, y luego los volvían a poner en la sala de la guardia. (II Crónicas 12, 11)
Llevó al templo todas las ofrendas que él y su padre habían hecho al Señor: oro, plata y objetos varios. (II Crónicas 15, 18)
Entonces Asá tomó la plata y el oro del templo y del palacio real y lo envió a Ben Hadad, rey de Siria, residente en Damasco, con este mensaje: (II Crónicas 16, 2)
Josafat, en medio de la asamblea de Judá y Jerusalén, en el templo del Señor, y de pie delante del atrio nuevo, (II Crónicas 20, 5)
Ellos se establecieron en esta tierra, construyeron un templo a tu nombre y dijeron: (II Crónicas 20, 8)
Si nos sobreviene la desgracia, si la espada, el castigo, la peste o el hambre se abaten sobre nosotros, nos presentaremos en este templo delante de ti, porque en este santuario habita tu nombre, y en medio de nuestra angustia clamaremos a ti, y tú nos escucharás y nos salvarás. (II Crónicas 20, 9)