Mosaico decorativo

Gefunden 944 Ergebnisse für: Ciudad Santa

  • ¡Ay, qué desolada está la ciudad famosa, la ciudad alegre! (Jeremías 49, 25)

  • Se ven correr correo tras correo, mensajero tras mensajero, para anunciar al rey de Babilonia que ha sido tomada su ciudad por todos lados; (Jeremías 51, 31)

  • La ciudad estuvo cercada hasta el año undécimo de Sedecías. (Jeremías 52, 5)

  • El día nueve del mes cuarto, debido al hambre que se apoderaba de la ciudad y a la falta de víveres para la población, (Jeremías 52, 6)

  • abrieron una brecha en el muro de la ciudad, y el rey y todos los hombres de guerra salieron huyendo durante la noche por el camino de la puerta situada entre los dos muros, junto al jardín del rey -los caldeos cercaban la ciudad-, y tomaron el camino de la Arabá. (Jeremías 52, 7)

  • Nebuzardán, jefe de la escolta, deportó al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y a todos los artesanos que quedaban. (Jeremías 52, 15)

  • Entre los ciudadanos hizo prisionero a un eunuco, comisario de los hombres de guerra, y a siete familiares del rey que fueron encontrados en la ciudad; al secretario del jefe del ejército, encargado del reclutamiento, y a sesenta hombres del pueblo que se encontraban en la ciudad. (Jeremías 52, 25)

  • ¡Ay, cómo está postrada en soledad la ciudad tan populosa! Como una viuda se ha quedado la grande entre las naciones. La señora entre las provincias ha sido esclavizada. (Lamentaciones 1, 1)

  • He llamado a mis amantes, pero me han traicionado. Mis sacerdotes y mis ancianos han muerto en la ciudad, mientras buscaban alimento que reanimara su vida. (Lamentaciones 1, 19)

  • Mis ojos están en lágrimas sumidos, mis entrañas se estremecen; mi hiel por tierra derramada, por la caída de la hija de mi pueblo, cuando desfallecían niños y lactantes en las plazas de la ciudad. (Lamentaciones 2, 11)

  • Decían a sus madres: "¿Dónde está el pan y el vino?", mientras caían como heridos en las plazas de la ciudad y exhalaban su espíritu en el regazo de sus madres. (Lamentaciones 2, 12)

  • Al verte se frotan las manos todos los transeúntes; silban y menean la cabeza ante la hija de Jerusalén, diciendo: "¿Es ésta la ciudad más hermosa, la delicia de toda la tierra?". (Lamentaciones 2, 15)


"Deus quer que as suas misérias sejam o trono da Sua misericórdia." São Padre Pio de Pietrelcina