Mosaico decorativo

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  • Yejiel, Azazías, Najat, Asael, Yerimot, Yozabad, Eliel, Jismaquías, Májat y Benayas eran inspectores bajo la dirección de Conanías y su hermano Simeí, según las órdenes del rey Ezequías y las de Azarías, prefecto del templo. (II Crónicas 31, 13)

  • Bajo sus órdenes estaban Eden, Minyamín, Jesúa, Semayas, Amarías y Secanías, los cuales residían permanentemente en las ciudades sacerdotales para hacer la distribución entre sus hermanos divididos en clases, lo mismo a grandes que a pequeños, (II Crónicas 31, 15)

  • ¿No os dais cuenta de que Ezequías os está engañando y exponiendo a morir de hambre y de sed mientras os dice: El Señor, nuestro Dios, nos librará de la mano del rey de Asiria? (II Crónicas 32, 11)

  • Ezequías fue también quien cegó el manantial superior de las aguas de Guijón y las condujo bajo tierra al lado occidental de la ciudad de David. Ezequías tuvo éxito en todas sus empresas. (II Crónicas 32, 30)

  • Los hombres llevaban a cabo el trabajo con fidelidad, bajo la vigilancia y dirección de los levitas Yájat y Abdías, meraritas, y de Zacarías y Mesulán, quehatitas. Los levitas, expertos en instrumentos musicales, (II Crónicas 34, 12)

  • Pues me había avergonzado de solicitar del rey tropa y gente de a caballo para protegernos de eventuales enemigos durante el viaje, después de haber hablado al rey en estos términos: "La mano de nuestro Dios se extiende para bendecir a todos los que lo buscan; su poder y su furor caen sobre todos los que lo abandonan". (Esdras 8, 22)

  • bajo la amenaza de confiscación de todos sus bienes y exclusión de la comunidad a todo aquel que no se presentara en el término de tres días, según la decisión de los jefes y los ancianos. (Esdras 10, 8)

  • Éstos se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres; y para reparar su culpa ofrecieron un carnero en sacrificio por el pecado. (Esdras 10, 19)

  • que trabajaban en la muralla. También los cargadores estaban armados: con una mano trabajaban y con la otra empuñaban el arma. (Nehemías 4, 11)

  • Y yo, mis hermanos, mis gentes y los hombres de guardia que me seguían ni siquiera nos desvestíamos; cada uno dormía con el arma en la mano. (Nehemías 4, 17)

  • Les diste pan del cielo para su hambre, y agua de la roca para su sed, y los mandaste que fueran a tomar posesión de la tierra que, mano en alto, habías jurado darles. (Nehemías 9, 15)

  • se unieron a sus hermanos y a los jefes y se comprometieron, bajo juramento, a caminar en la ley de Dios, dada por medio de Moisés, siervo de Dios, y a observar y poner en práctica todos los mandamientos de nuestro Señor; (Nehemías 10, 30)


"Pense na felicidade que está reservada para nós no Paraíso". São Padre Pio de Pietrelcina