Gefunden 306 Ergebnisse für: jefes

  • Estos son los jefes de sus casas paternas: Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Henoc, Pallú, Jesrón y Karmí, éstas son las familias de Rubén. (Exodo 6, 14)

  • Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de Putiel y de ella nació Pinjás. Estos son los jefes de las casas paternas de los levitas, según sus familias. (Exodo 6, 25)

  • Los príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab y todas las gentes de Canaán temblaron. (Exodo 15, 15)

  • El día sexto recogieron doble racíon, dos gomor por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés; (Exodo 16, 22)

  • Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres fieles e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta y jefes de diez. (Exodo 18, 21)

  • Eligió, pues, hombres capaces de entre todo Israel, y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, jefes de ciento, jefes de cincuenta, y jefes de diez. (Exodo 18, 25)

  • Moisés los llamó. Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron a él y Moisés habló con ellos. (Exodo 34, 31)

  • Los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral; (Exodo 35, 27)

  • Eran éstos afamados en la comunidad, principales de las tribus de sus antepasados, jefes de milar de Israel. (Números 1, 16)

  • los principales de Israel, jefes de familias, y principales de las tribus, que habían presidido el censo, hicieron una ofrenda. (Números 7, 2)

  • Pero cuando suene una sola, se reunirán contigo los principales, jefes de millares de Israel. (Números 10, 4)

  • Los envió Moisés, según la orden de Yahveh, desde el desierto de Parán: todos ellos eran jefes de los israelitas. (Números 13, 3)


“Pobres e desafortunadas as almas que se envolvem no turbilhão de preocupações deste mundo. Quanto mais amam o mundo, mais suas paixões crescem, mais queimam de desejos, mais se tornam incapazes de atingir seus objetivos. E vêm, então, as inquietações, as impaciências e terríveis sofrimentos profundos, pois seus corações não palpitam com a caridade e o amor. Rezemos por essas almas desafortunadas e miseráveis, para que Jesus, em Sua infinita misericórdia, possa perdoá-las e conduzi-las a Ele.” São Padre Pio de Pietrelcina