Mosaico decorativo

Gefunden 4424 Ergebnisse für: David Como Pastor

  • En efecto, ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia. (Romanos 4, 3)

  • Al que trabaja no se le cuenta el salario como favor sino como deuda; (Romanos 4, 4)

  • en cambio, al que, sin trabajar, cree en aquel que justifica al impío, su fe se le reputa como justicia. (Romanos 4, 5)

  • Como también David proclama bienaventurado al hombre a quien Dios imputa la justicia independientemente de las obras: (Romanos 4, 6)

  • Entonces, ¿esta dicha recae sólo sobre los circuncisos o también sobre los incircuncisos? Decimos, en efecto, que la fe de Abraham le fue reputada como justicia. (Romanos 4, 9)

  • Y ¿cómo le fue reputada? ¿siendo él circunciso o antes de serlo? No siendo circunciso sino antes; (Romanos 4, 10)

  • y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que poseía siendo incircunciso. Así se convertía en padre de todos los creyentes incircuncisos, a fin de que la justicia les fuera igualmente imputada; (Romanos 4, 11)

  • como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro delante de Aquel a quien creyó, de Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean. (Romanos 4, 17)

  • Por eso le fue reputado como justicia. (Romanos 4, 22)

  • Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron; (Romanos 5, 12)

  • Pero con el don no sucede como con el delito. Si por el delito de uno solo murieron todos ¡cuánto más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre Jesucristo, se han desbordado sobre todos! (Romanos 5, 15)

  • Y no sucede con el don como con las consecuencias del pecado de uno solo; porque la sentencia, partiendo de uno solo, lleva a la condenación, mas la obra de la gracia, partiendo de muchos delitos, se resuelve en justificación. (Romanos 5, 16)


"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina