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Saúl derrotó a Amalec desde Javilá hasta la entrada de Sur, que está frente a Egipto. (I Samuel 15, 7)
Pero Saúl y el pueblo perdonaron la vida a Agag y a lo mejor del ganado mayor y menor, a los animales cebados, a los corderos y a todo lo que había de bueno, y no quisieron consagrarlos al exterminio. Exterminaron, en cambio, todo lo que era despreciable y sin valor. (I Samuel 15, 9)
La palabra del Señor llegó entonces a Samuel en estos términos: (I Samuel 15, 10)
"Estoy arrepentido de haber hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido mis palabras". Samuel quedó muy perturbado y pasó la noche clamando al Señor. (I Samuel 15, 11)
A la mañana temprano, Samuel partió al encuentro de Saúl, y le dieron esta información: "Saúl llegó a Carmel y allí se erigió una columna conmemorativa; luego dio la vuelta y siguió adelante para bajar a Guilgal". (I Samuel 15, 12)
Entonces Samuel se presentó ante Saúl y este le dijo: "¡Que el Señor te bendiga! Ya he cumplido la palabra del Señor". (I Samuel 15, 13)
Pero Samuel le preguntó: "¿Qué son esos balidos que oigo y esos mugidos que llegan a mis oídos?". (I Samuel 15, 14)
Saúl respondió: "Los han traído de Amalec, porque el pueblo ha perdonado lo mejor del ganado mayor y menor, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios. El resto lo hemos consagrado al exterminio". (I Samuel 15, 15)
Entonces Samuel dijo a Saúl: "¡Basta! Voy a anunciarte lo que el Señor me dijo anoche". "Habla", replicó él. (I Samuel 15, 16)
Samuel añadió: "Aunque tú mismo te consideres poca cosa, ¿no estás al frente de las tribus de Israel? El Señor te ha ungido rey de Israel. (I Samuel 15, 17)
Saúl le replicó: "¡Yo escuché la voz del Señor! Hice la expedición que él me había encomendado; traje a Agag, rey de Amalec, consagré al exterminio a los amalecitas, (I Samuel 15, 20)
Samuel respondió: "¿Quiere el Señor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale más que el sacrificio; la docilidad, más que la grasa de carneros. (I Samuel 15, 22)