Mosaico decorativo

Gefunden 1785 Ergebnisse für: Mal

  • Tampoco prestes atención a todo lo que se dice, no sea que escuches a tu servidor que te maldice. (Eclesiastés 7, 21)

  • Porque, además, tú sabes muy bien cuántas veces has maldecido a otros. (Eclesiastés 7, 22)

  • Yo me dediqué con el mayor empeño a conocer, a explorar, y a buscar la sabiduría y la razón de las cosas y reconocí que la maldad es una insensatez, y la necedad, una locura. (Eclesiastés 7, 25)

  • No te apresures a retirarte de su presencia ni te obstines en nada malo, porque él hace lo que quiere: (Eclesiastés 8, 3)

  • El que observa el mandamiento no experimenta ningún mal, y el corazón del sabio sabe que hay un tiempo y un juicio. (Eclesiastés 8, 5)

  • Para cada cosa, en efecto, hay un tiempo y un juicio; pero un gran mal pesa sobre el hombre, (Eclesiastés 8, 6)

  • Ningún hombre es dueño del aliento vital, para poder retenerlo, y nadie tiene dominio sobre el día de la muerte; no hay tregua en este combate y la maldad no librará al que la comete. (Eclesiastés 8, 8)

  • Esto es lo que vi cuando presté atención a todo lo que se hace bajo el sol, mientras un hombre domina a otro para hacerle el mal. (Eclesiastés 8, 9)

  • Así, yo vi a hombres malvados que eran sepultados honrosamente: ellos partieron del Lugar santo, y en la ciudad se olvidaba cómo habían obrado. También esto es vanidad. (Eclesiastés 8, 10)

  • Como la sentencia contra las malas acciones no se ejecuta inmediatamente, el corazón de los seres humanos se llena de deseos de hacer el mal. (Eclesiastés 8, 11)

  • El pecador que hace cien veces el mal puede, a pesar de todo, vivir largo tiempo. Sin embargo, yo sé muy bien que la felicidad es para los que temen a Dios, porque ellos sienten temor en su presencia. (Eclesiastés 8, 12)

  • Pero no habrá felicidad para el malvado: él, como una sombra, no vivirá largamente, porque no tiene temor de Dios. (Eclesiastés 8, 13)


"Que Maria seja toda a razão da sua existência e o guie ao porto seguro da eterna salvação." São Padre Pio de Pietrelcina