Mosaico decorativo

Gefunden 486 Ergebnisse für: Hermano Y Hermana

  • Un hermano ofendido es más irreductible que una plaza fuerte, y los litigios son como cerrojo de ciudadela. (Proverbios 18, 19)

  • Hay compañeros que llevan a la ruina y hay amigos más apegados que un hermano. (Proverbios 18, 24)

  • No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre, ni acudas a tu hermano en el día de tu infortunio: más vale vecino cerca que hermano lejos. (Proverbios 27, 10)

  • un hombre está completamente solo, no tiene hijo ni hermano, pero nunca pone fin a su esfuerzo ni se sacia de ambicionar riquezas. Entonces, ¿para quién me esfuerzo y me privo del bienestar? También esto es vanidad y una tarea ingrata. (Eclesiastés 4, 8)

  • ¡Me has robado el corazón hermana mía, novia mía! ¡Me has robado el corazón con una sola de tus miradas, con una sola vuelta de tus collares! (Cantar 4, 9)

  • ¡Qué hermosos son tus amores, hermana mía, novia mía! Tus amores son más deliciosos que el vino, y el aroma de tus perfumes, mejor que todos los ungüentos. (Cantar 4, 10)

  • Eres un jardín cerrado hermana mía, novia mía; eres un jardín cerrado, una fuente sellada. (Cantar 4, 12)

  • Yo entré en mi jardín, hermana mía, novia mía; recogí mi mirra y mi bálsamo, comí mi miel y mi panal, bebí mi vino y mi leche. ¡Coman, amigos míos, beban, y embriáguense de amor! (Cantar 5, 1)

  • La Amada: Yo duermo, pero mi corazón vela: oigo a mi amado que golpea. "¡Ábreme, hermana mía, mi amada, paloma mía, mi preciosa! Porque mi cabeza está empapada por el rocío y mi cabellera por la humedad de la noche". (Cantar 5, 2)

  • ¡Ah, si tú fueras mi hermano, criado en los pechos de mi madre! Al encontrarte por la calle podría besarte, sin que la gente me despreciara. (Cantar 8, 1)

  • Tenemos una hermana pequeña, aún no le han crecido los pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermana, cuando vengan a pedirla? (Cantar 8, 8)

  • Si fuera una muralla, le pondríamos almenas de plata; si fuera una puerta, la reforzaríamos con tablas de cedro. La hermana menor (Cantar 8, 9)


"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina