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antes que fuera descubierta tu desnudez? Lo mismo que ella, tú eres ahora objeto de burla para las ciudades de Edóm y de todas sus vecinas, y para las ciudades de los filisteos, que se burlan de ti en tus alrededores. (Ezequiel 16, 57)
si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no quita nada por la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo; (Ezequiel 18, 7)
¿Acaso deseo yo la muerte del pecador -oráculo del Señor- y no que se convierta de su mala conducta y viva? (Ezequiel 18, 23)
No sucederá nada de lo que ustedes se imaginan cuando dicen: "Seremos como las demás naciones, como las tribus de los otros países, servidores de la madera y de la piedra". (Ezequiel 20, 32)
Yo exclamé: ¡Ay, Señor! Ellos andan diciendo de mí: "¡Este no es más que un fabulador!". (Ezequiel 21, 5)
En ti hay calumniadores que incitan a derramar sangre y hay gente que participa de las comidas sagradas en las montañas. En ti se cometen ignominias: (Ezequiel 22, 9)
vestidos de púrpura, gobernadores y prefectos, todos jóvenes y atrayentes, hábiles jinetes. (Ezequiel 23, 6)
Ella se enamoró perdidamente de los asirios, gobernadores y prefectos, guerreros espléndidamente vestidos, hábiles jinetes, todos jóvenes y atrayentes. (Ezequiel 23, 12)
a los babilonios y a todos los caldeos, a los de Pecod, de Soa y de Coa -y con ellos, a todos los asirios- jóvenes atrayentes, gobernadores y prefectos, escuderos, guerreros y jinetes. (Ezequiel 23, 23)
Más aún, ellas mandaron llamar por medio de un mensajero a hombres que debían venir de lejos. Así llegaron aquellos para los que tú te bañaste, te pintaste los ojos y te adornaste con joyas. (Ezequiel 23, 40)
Hombres de Persia, de Lud y de Put servían en tu ejército como guerreros. Ellos colgaban de ti escudos y cascos y realzaban tu esplendor. (Ezequiel 27, 10)
Hombres de Arvad, con tu ejército, defendían tus muros por todas partes, y los gamaditas, apostados en sus torres, colgaban sus escudos alrededor de tus muros, haciendo que tu hermosura fuera perfecta. (Ezequiel 27, 11)