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Esta es la ley concerniente a la Casa: todo su ámbito y sus alrededores, sobre la cima de la montaña, son un lugar santísimo. Tal es la ley concerniente a la Casa". (Ezequiel 43, 12)
introduciendo gente extranjera, de corazón y cuerpo incircuncisos, para que estuvieran en mi Santuario y profanaran mi Casa, mientras ustedes me ofrecían grasa y sangre como alimento! Así ustedes, con todas sus abominaciones, quebrantaron mi alianza. (Ezequiel 44, 7)
Cuando entren por las puertas del atrio interior, se revestirán con vestiduras de lino: no llevarán ropa de lana cuando presten servicio a las puertas del atrio interior y en la Casa. (Ezequiel 44, 17)
Los sacerdotes no tocarán a un hombre muerto, para no incurrir en impureza, a no ser que se trate del padre o la madre, de un hijo o de una hija, o de un hermano o hermana que no haya tenido marido. (Ezequiel 44, 25)
Los sacerdotes no comerán ningún animal encontrado muerto o destrozado por las fieras, sea ave o ganado. (Ezequiel 44, 31)
Esta será la fracción santa del país, destinada a los sacerdotes que sirven al Santuario y se acercan al Señor para servirlo: ellos tendrán allí un sitio para sus casas y pastizales para su ganado. (Ezequiel 45, 4)
Se reservará una cabeza de ganado menor por cada rebaño de doscientos animales, entre los rebaños de Israel, para la oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, como expiación en favor de ellos -oráculo del Señor-. (Ezequiel 45, 15)
Cada día ofrecerás en holocausto al Señor un cordero nacido en el año y sin defecto: lo ofrecerás cada mañana. (Ezequiel 46, 13)
También ofrecerás cada mañana, como oblación al Señor, la sexta parte de una medida de harina y dos litros de aceite para amasar la harina de la mejor calidad. Esta es una institución perpetua, fijada para siempre. (Ezequiel 46, 14)
Cada mañana se ofrecerá el cordero, la oblación y el aceite, como holocausto perpetuo. (Ezequiel 46, 15)
Sobre la frontera de Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Manasés. (Ezequiel 48, 4)
Sobre la frontera de Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Efraím. (Ezequiel 48, 5)