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También se les entregará sin falta, cada día, lo necesario para los holocaustos del Dios del Cielo -novillos, carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite- según las indicaciones de los sacerdotes de Jerusalén, (Esdras 6, 9)
Entonces Tatnai, gobernador de la región del otro lado del Éufrates, Setar Boznai y sus colegas, cumplieron estrictamente las instrucciones enviadas por el rey Darío. (Esdras 6, 13)
Como todos los levitas se habían purificado, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los que habían vuelto del destierro, para sus hermanos los sacerdotes y para ellos mismos. (Esdras 6, 20)
Yo he dado esta orden: Cualquier miembro del pueblo de Israel que esté dentro de mi reino y se ofrezca voluntariamente para ir contigo a Jerusalén, incluidos sus sacerdotes y levitas, puede hacerlo. (Esdras 7, 13)
También llevarás la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel, que reside en Jerusalén, (Esdras 7, 15)
lo mismo que toda la plata y el oro que recojas en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias hechas por el pueblo y los sacerdotes para la Casa de su Dios que está en Jerusalén. (Esdras 7, 16)
La plata y el oro que sobren, úsenlos como les parezca más conveniente, a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de su Dios. (Esdras 7, 18)
dándole cien talentos de plata, cien bolsas de trigo, cien barriles de vino, tres mil seiscientos litros de aceite y sal a discreción. (Esdras 7, 22)
Luego les dije: "Ustedes están consagrados al Señor; estos utensilios son sagrados; esta plata y este oro son una ofrenda voluntaria para el Señor, el Dios de nuestros padres. (Esdras 8, 28)
los deportados que habían vuelto del exilio ofrecieron como holocausto al Dios de Israel doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce chivos por el pecado: todo, en holocausto al Señor. (Esdras 8, 35)
¿cómo es posible que volvamos a violar tus mandamientos y a emparentarnos con esta gente abominable? ¿No te irritarías hasta destruirnos, sin dejar ni un resto con vida? (Esdras 9, 14)
Pero ahora, den gracias al Señor, el Dios de nuestros padres, y cumplan su voluntad, separándose de la gente del país y de las mujeres extranjeras". (Esdras 10, 11)