Mosaico decorativo

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  • En ese tiempo Alejandro se encontraba en Cilicia, sofocando una rebelión. (1 Macabeos 11, 14)

  • Recibido el mensaje, Jonatán mandó continuar el asedio. Luego decidió exponerse a sí mismo al peligro, y fue a ver al rey con dirigentes y sacerdotes de Israel. (1 Macabeos 11, 23)

  • Por su fidelidad hacia nosotros hemos decidido hacerle favores a la nación de los judíos, que son nuestros amigos y se portan lealmente con nosotros, pues queremos recompensar su fidelidad. (1 Macabeos 11, 33)

  • Los israelitas estaban muy atemorizados, pues todas las naciones vecinas, al verlos así, sin jefe y sin aliados, se proponían destruirlos y decían: «Esta es la oportunidad de borrar de entre los hombres el recuerdo de Israel.» (1 Macabeos 12, 53)

  • Te perdonamos además los olvidos y delitos cometidos hasta hoy, así como la corona que debes. No será exigido desde ahora cualquier otro tributo que se cobraba en Jerusalén. (1 Macabeos 13, 39)

  • El día veintitrés del mes segundo del año ciento setenta y uno entró en ella con cánticos, palmas y acompañamiento de cítaras, címbalos y arpas, con himnos y cánticos, porque había sido eliminado lo que era una gran plaga para Israel. (1 Macabeos 13, 51)

  • El pueblo comprobó la fidelidad de Simón y que solamente pretendía engrandecer a su nación. Lo nombró su jefe y Sumo Sacerdote precisamente por los servicios prestados, por la justicia y fidelidad que demostró a su nación y por haber buscado por todos los medios la promoción de su pueblo. (1 Macabeos 14, 35)

  • y a todas las naciones, a Sampaco, a los espartanos, a Delos, a Mundo, a Sicione, a Caria, a Samos, a Panfilia, a Licia, a Halicarnaso, a Rodas, a Fasélida, a Cos, a Side, a Arados, a Gortina, a Gnido, a Chipre y a Cirene. (1 Macabeos 15, 23)

  • Eligieron, pues, en el país veinte mil hombres y jinetes, a los que envió contra Cendebeo y pasaron la noche en Modín. (1 Macabeos 16, 4)

  • «A los hermanos judíos que viven en Egipto, los saludan sus hermanos judíos que están en Jerusalén y en la región de Judea, deseándoles paz y felicidad. (2 Macabeos 1, 1)

  • Salvados por Dios de grandes peligros, le damos gracias porque nos vino en ayuda contra el propio rey. (2 Macabeos 1, 11)

  • Apolonio se entrevistó con el rey y lo informó de las citadas riquezas; éste mandó a Heliodoro, encargado de sus negocios, con una carta que lo autorizaba para trasladar aquellos tesoros. (2 Macabeos 3, 7)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina