Mosaico decorativo

Gefunden 943 Ergebnisse für: Ciudad Fortificada

  • ¿Cómo, pues, yo no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir el bien y el mal, y gran cantidad de animales?» (Jonás 4, 11)

  • Habitante de Safi, toca el clarín. Que no salgan de su ciudad los que viven en Sanán. Betaesel es arrancada de sus cimientos, en los que se apoyaba. (Miqueas 1, 11)

  • Retuércete de dolor y grita, hija de Sión, como mujer que da a luz, porque ahora saldrás de la ciudad para vivir en despoblado. Llegarás hasta Babilonia, pero allí serás liberada, pues Yavé te libertará del poder de tus enemigos. (Miqueas 4, 10)

  • Resuena la voz de Yavé en la ciudad: Escuchen, tribus, óyeme asamblea de la ciudad. (Miqueas 6, 9)

  • En esta ciudad los ricos se enriquecen en base a crímenes, y los habitantes se han acostumbrado a mentir. (Miqueas 6, 12)

  • Pobre de la ciudad de sangre, toda llena de mentira, de rapiña, de incesantes robos. (Nahún 3, 1)

  • ¿Eres acaso tú mejor que No-Amón, la ciudad situada entre los ríos, rodeada de aguas, que tenía el mar por antemuro? (Nahún 3, 8)

  • ¡Ay del que construye una ciudad a base de sangre y funda un pueblo con medios injustos! (Habacuc 2, 12)

  • Sobre ti recaerán la violencia que le hiciste al Líbano, con sus animales masacrados, y sobre ti vendrá el terror, porque has derramado sangre humana, le hiciste violencia a la tierra, a la ciudad y a todos sus habitantes. (Habacuc 2, 17)

  • Ese día, lo asegura Yavé, un tremendo clamor saldrá de la Puerta del Pescado; aullidos de la ciudad nueva, y un ruido espantoso de los cerros vecinos. (Sofonías 1, 10)

  • Ese será el fin de la ciudad alegre, que se sentía segura y que decía en su interior: «Yo y nadie más que yo.» ¿Y por qué, ahora no es más que un montón de ruinas donde se guarecen los animales? Todos los que pasan por allí silban, haciendo señas con la mano. (Sofonías 2, 15)

  • ¡Ay de la rebelde, de la manchada, de la ciudad opresora! (Sofonías 3, 1)


"A maior caridade é aquela que arranca as pessoas vencidas pelo demônio, a fim de ganhá-las para Cristo." São Padre Pio de Pietrelcina