Mosaico decorativo

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  • «¿Qué hemos hecho para que Alejandro se nos haya adelantado en ganarse la amistad y el apoyo de los judíos? (1 Macabeos 10, 23)

  • Concedo la libertad gratuitamente a todos los cautivos que fueron llevados de Judea a todo mi reino. A todos los hago libres de los impuestos que me deben por sus ganados. (1 Macabeos 10, 33)

  • Y Jonatán llegó a Tolemaida con gran pompa, encontrándose con los dos reyes. Entonces ofreció a cada uno y a sus Amigos gran cantidad de oro y plata, y otros muchos regalos, ganándose así su favor. (1 Macabeos 10, 60)

  • pero Jonatán fue informado de la emboscada. Los jinetes rodearon a sus hombres y dispararon flechas desde la mañana hasta la tarde. (1 Macabeos 10, 80)

  • En cuanto a nosotros, les decimos: nuestros ganados y nuestros bienes son de ustedes y los de ustedes son nuestros; y esto es lo que encargamos decirles.» (1 Macabeos 12, 23)

  • También celebraron consejo para reconstruir la ciudad, pues una parte que dominaba el torrente al este se había desmoronado. Asimismo renovaron el barrio Cafanata. (1 Macabeos 12, 37)

  • Mándalos a sus casas y quédate con algunos para acompañarme a la ciudad de Tolemaida, porque quiero entregártela, así como las otras fortalezas, y poner a tu disposición el resto de la tropa con sus oficiales. Después volveré, ya que sólo he venido para esto.» (1 Macabeos 12, 45)

  • y quedaron con él tres mil hombres. De éstos, dejó dos mil en Galilea y sólo mil le acompañaron. (1 Macabeos 12, 47)

  • Estos, al tener noticias de que Jonatán y sus acompañantes habían sido presos y muertos, se dieron valor mutuamente y se ordenaron para hacer frente a sus perseguidores, (1 Macabeos 12, 50)

  • Simón comprendió que Trifón trataba de engañarlo, pero con todo mandó que se le entregaran el dinero y los niños, por no atraer sobre sí el odio del pueblo de Israel, el cual habría dicho: (1 Macabeos 13, 17)

  • El día veintitrés del mes segundo del año ciento setenta y uno entró en ella con cánticos, palmas y acompañamiento de cítaras, címbalos y arpas, con himnos y cánticos, porque había sido eliminado lo que era una gran plaga para Israel. (1 Macabeos 13, 51)

  • En su tiempo, los judíos consiguieron arrojar a los paganos de la provincia, especialmente a los de la ciudad de David, Jerusalén, donde habían construido una fortaleza de la que salían para profanar los límites del templo, causando graves ofensas a su santidad. (1 Macabeos 14, 36)


"No tumulto das paixões terrenas, surge a grande esperança da misericórdia inexorável de Deus." São Padre Pio de Pietrelcina