Encontrados 31 resultados para: suertes

  • y echará sobre ellos las suertes: una para el Señor y otra para Azazel. (Levítico 16, 8)

  • Sin embargo, la partición de la tierra se hará por suertes. Se hará la repartición según los nombres de las tribus patriarcales; (Números 26, 55)

  • la herencia de cada tribu se repartirá por suertes, teniendo en cuenta el número mayor y menor. (Números 26, 56)

  • La distribuiréis por suertes entre vuestros clanes; según éstos sean más o menos numerosos, les daréis una heredad grande o pequeña. La que caiga en suerte a cada uno, ésa será su heredad, y haréis la partición según las tribus patriarcales. (Números 33, 54)

  • Moisés dio esta orden a los israelitas: "Ésta es la tierra que os dividiréis por suertes y que el Señor ha ordenado dar a las nueve tribus y media, (Números 34, 13)

  • y dijeron: "El Señor ha ordenado a mi señor que reparta la tierra a los israelitas echando suertes y que la heredad de Selofjad, nuestro hermano, se la diera a sus hijas. (Números 36, 2)

  • Todos los habitantes de la montaña del Líbano hasta Misrefot, al occidente, y los sidonios. Yo los expulsaré ante los israelitas. Ahora reparte por suertes esta tierra a los israelitas, como yo te he ordenado. (Josué 13, 6)

  • Hicieron el reparto por suertes, como el Señor había ordenado a Moisés, entre las nueve tribus y media. (Josué 14, 2)

  • Una vez hecha la descripción del país en siete partes, me la traeréis a mí, y yo echaré las suertes aquí, ante el Señor Dios nuestro. (Josué 18, 6)

  • Cuando se disponían a ir a hacer la descripción del país, Josué les dio estas órdenes: "Id, recorred el país y haced su descripción; cuando volváis, yo echaré vuestras suertes ante el Señor en Silo". (Josué 18, 8)

  • Josué echó sus suertes en Silo, ante el Señor, y allí distribuyó el país entre los israelitas, por clanes. (Josué 18, 10)

  • Se echó a suertes para los clanes de Quehat; a los levitas descendientes de Aarón les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, de Simeón y de Benjamín; (Josué 21, 4)


“Não há nada mais inaceitável do que uma mulher caprichosa, frívola e arrogante, especialmente se é casada. Uma esposa cristã deve ser uma mulher de profunda piedade em relação a Deus, um anjo de paz na família, digna e agradável em relação ao próximo.” São Padre Pio de Pietrelcina