Encontrados 98 resultados para: Vestido

  • Él ata a la vid su pollino y a la cepa el hijo de su asna. Él lava en el vino su vestido y en sangre de uvas su manto. (Génesis 49, 11)

  • Si toma para él otra mujer, no negará a la esclava su alimento, vestido y lecho. (Exodo 21, 10)

  • En toda apropiación indebida, sea de buey, de asno, de oveja, de vestido o de cualquier cosa desaparecida, si alguien lo reclama como suyo, la causa de las dos partes se llevará ante Dios. Aquel a quien Dios condene, restituirá el doble a su prójimo. (Exodo 22, 8)

  • También quedará impura cualquier cosa sobre la que caiga el cadáver de estos animales, ya sea un objeto de madera, un vestido, una piel o un saco, es decir, una cosa que sirva para algo: deberá ser lavado con agua y quedará impuro hasta la tarde; entonces será puro. (Levítico 11, 32)

  • "Si aparece una mancha de lepra en un vestido, de lana o lino, (Levítico 13, 47)

  • Si al séptimo día ve que se ha extendido por el vestido, es un caso de lepra contagiosa; el objeto es impuro. (Levítico 13, 51)

  • El vestido, de cualquier clase que sea, afectado por la lepra, deberá ser quemado por el fuego, porque es lepra contagiosa. (Levítico 13, 52)

  • Si el sacerdote ve que la lepra no se ha extendido por el vestido, (Levítico 13, 53)

  • Pero si el sacerdote ve que la mancha ha perdido color, después de lavarla, arrancará del vestido la parte manchada. (Levítico 13, 56)

  • Si la mancha vuelve a aparecer en el vestido, se trata de una lepra activa; el objeto infectado será echado al fuego. (Levítico 13, 57)

  • Pero si después de lavado, la mancha ha desaparecido del vestido, será lavado otra vez y quedará puro. (Levítico 13, 58)

  • Tal es la ley para los casos de lepra en un vestido, de lana o de lino, de tela o de punto, o en cualquier objeto de cuero, cuando se trata de declararlos puros o impuros". (Levítico 13, 59)


“Que Maria sempre enfeite sua alma com as flores e o perfume de novas virtudes e coloque a mão materna sobre sua cabeça. Fique sempre e cada vez mais perto de nossa Mãe celeste, pois ela é o mar que deve ser atravessado para se atingir as praias do esplendor eterno no reino do amanhecer.” São Padre Pio de Pietrelcina