Mosaico decorativo

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  • el cerdo, de pezuña partida, pero no rumiante. (Levítico 11, 7)

  • Todo animal que no sea rumiante ni de pezuña partida será impuro para vosotros; el que lo toque quedará impuro. (Levítico 11, 26)

  • pero cuando la semilla ha sido humedecida con agua, si cae encima uno de estos cadáveres será impura. (Levítico 11, 38)

  • pero la madre continuará retirada durante treinta y tres días más purificando su sangre; no tocará nada consagrado, ni irá al santuario hasta que se haya cumplido el tiempo de su purificación. (Levítico 12, 4)

  • Cumplidos los días de su purificación, ya sea de varón o de hembra, presentará ante el sacerdote, a la entrada de la tienda de la reunión, un cordero primal como holocausto y un pichón o una tórtola en sacrificio por el pecado. (Levítico 12, 6)

  • El aceite que le queda en la palma de la mano lo verterá sobre la cabeza del que se está purificando. De esta manera el sacerdote habrá cumplido sobre él el rito de absolución delante del Señor. (Levítico 14, 18)

  • No habrá nadie en la tienda de la reunión durante todo el tiempo que dura el rito de absolución en el santuario, desde que entra el sumo sacerdote hasta que sale: hará el rito de absolución por sí mismo, por su casa y por toda la comunidad de Israel. (Levítico 16, 17)

  • El sacerdote derramará la sangre sobre el altar del Señor a la entrada de la tienda de la reunión y quemará las grasas en perfume agradable al Señor. (Levítico 17, 6)

  • No haréis lo que se hace en Egipto, donde habéis vivido, ni haréis lo que se hace en Canaán, adonde os llevo; no seguiréis sus costumbres. (Levítico 18, 3)

  • Practicaréis mis mandamientos y cumpliréis mis leyes; os conduciréis de acuerdo con ellas: yo, el Señor, vuestro Dios. (Levítico 18, 4)

  • Observaréis mis preceptos y mis leyes, pues el que los cumpla encontrará la vida en ellos: yo, el Señor. (Levítico 18, 5)

  • Guardad mis mandamientos y no sigáis las costumbres infames que se practicaban antes de vosotros, si no queréis quedar impuros con ellas: yo, el Señor, vuestro Dios". (Levítico 18, 30)


"Agradeça sempre ao Pai eterno por sua infinita misericórdia". São Padre Pio de Pietrelcina