Mosaico decorativo

Encontrados 954 resultados para: Sucesión De David

  • David consultó al Señor: "¿Atacaré a los filisteos? ¿Los pondrás en mis manos?". El Señor respondió: "Atácalos, porque los pondré en tus manos". (II Samuel 5, 19)

  • David fue a Baal Perasín y allí los derrotó. Y dijo: "El Señor ha dispersado a mis enemigos ante mí como se dispersan las aguas". Por eso se llamó este lugar Baal Perasín. (II Samuel 5, 20)

  • Los filisteos abandonaron allí a sus dioses, y David y sus hombres los recogieron. (II Samuel 5, 21)

  • David consultó de nuevo al Señor, y el Señor le respondió: "No los ataques de frente; da un rodeo por detrás y atácalos por el lado de las balsameras. (II Samuel 5, 23)

  • David hizo como el Señor le había mandado y derrotó a los filisteos desde Gabaón hasta Guézer. (II Samuel 5, 25)

  • David volvió a reunir a todo lo selecto de Israel: treinta mil hombres. (II Samuel 6, 1)

  • David, con todo el ejército que le acompañaba, se puso en marcha y fue a Baalá de Judá para traer de allí el arca de Dios, que lleva el nombre del Señor todopoderoso que se sienta sobre los querubines. (II Samuel 6, 2)

  • David y toda la casa de Israel iban delante del arca cantando y bailando con todas sus fuerzas al son de las cítaras, arpas, tambores, sistros y címbalos. (II Samuel 6, 5)

  • David se disgustó mucho porque el Señor había castigado a Uzá, y aquel lugar fue llamado "Peres Uzá" hasta el día de hoy. (II Samuel 6, 8)

  • Aquel día David tuvo miedo del Señor, y se dijo: "¿Cómo entrará el arca en mi casa?". (II Samuel 6, 9)

  • Por eso no quiso llevar el arca del Señor a su casa, a la ciudad de David, y la llevó a casa de Obededón de Gat. (II Samuel 6, 10)

  • Cuando contaron al rey David que el Señor había bendecido a Obededón y todas sus cosas a causa del arca de Dios, David fue y trasladó el arca de Dios de casa de Obededón a la ciudad de David con gran júbilo. (II Samuel 6, 12)


"Se precisamos ter paciência para suportar os defeitos dos outros, quanto mais ainda precisamos para tolerar nossos próprios defeitos!" São Padre Pio de Pietrelcina